Revestidos (Colosenses 3:12-17)

Si te invito a mi casa a cenar y te dejo saber que ya todo esta listo, sólo tienes que llegar charlar conmigo y cenar. ¿Dejarías todos los platos intactos? ¿Pasarías la oportunidad disfrutar lo que ya he preparado para ti?

Escondidos con Cristo en Dios (Colosenses 3:1-11)

En ocasiones estamos en casa y podemos percibir un olor desagradable sin encontrar su origen hasta que vemos unas frutas dañadas en la nevera o la alacena. ¿Qué vas a hacer con ellas? ¿Las vas a dejar en el mismo lugar que estaban? ¿Las colocarías de centro de mesa? Puedo imaginar tu cara de disgusto al imaginarte esto, la respuesta debe ser sencilla, las tirarías a la basura.

Nadie los defraude de su premio (Colosenses 2:8-23)

En esta ocasión piensa en el cheque de ingresos de tu familia, ya sea de tu trabajo, de tu esposo o ambos; sabes que ese cheque o deposito es legítimo, es verdadero han trabajado para obtenerlo. ¿Permitirías que cualquier persona te diga que aún ese dinero no es tuyo? ¿Le creería a aquel que te diga que necesitas trabajar una semana más para poder utilizar ese dinero? Lo dudo mucho, una vez que han trabajado arduamente y el cheque ya esta firmado o el deposito van en camino es tuyo; ya ganaste el premio. No hay nada más que hacer.

Firmemente Arraigados (Colosenses 2:1-7)

Las riquezas que anhelan tu corazón y el mío pueden ser las mismas o diferentes; sea un peso ideal, la casa de nuestros sueños, los niños bien portados, un matrimonio de película, viajes que contar, logros educativos o en el trabajo; no importa el nombre que le pongamos todas estas cosas sutilmente nos llevaran a buscar maneras de alcanzarlas que están fuera de Cristo.