Maternidad

Amando a Mis Hijos desde el Lugar más Seguro: La Providencia de Dios

Amando a mis hijos

La vida humana es una llena de sorpresas, y es en medio de las incertidumbres que más debemos recordar quién es nuestro Dios. En este escrito, de nuestra invitada, Elena, veremos cómo la providencia de Dios impacta cada área de nuestras vidas, en especial la maternidad.

Un día de nieve

Trece años atrás, un día de nieve en enero del 2011, a los ciudadanos de Syracuse, New York y localidades adyacentes se nos recomendó permanecer seguros en casa porque las condiciones del tiempo estaban peligrosas para salir a la calle.

Sin pensarlo dos veces, mi esposo y yo nos decidimos por hacer absolutamente nada y tirarnos de vuelta a la cama a descansar. Y créame, lo necesitábamos.

Mi esposo a un lado de la cama disfrutaba de un libro y yo en el lado opuesto, con mis piernas inflamadas, trepadas encima de una torre de almohadas. Desde el ángulo que me encontraba recostada, podía ver la barriga creciente de gemelos, la cual se me hacía una maravilla observar.

Dios había hecho un milagro, y las palabras no me alcanzaban para expresarle mi gratitud por soplar vida en mi vientre y por cuidar de mis bebés dentro de mí.

Bendito día de nieve usado por Dios para que, mientras reposaba, contemplara desde la comodidad de mis sábanas calientes lo asombroso de la tormenta invernal que nos azotaba, y con canciones agradecerle lo que estaba haciendo en mi vida y en mi familia.

La oración más honesta con relación a la maternidad la hice ese día. Y Dios, como siempre, proveyó respuesta por Su palabra. Hoy doy testimonio de ello, pues sé que Él estaba preparando mi mente y mi corazón para enfrentar muchos retos futuros en la crianza, incluyendo un doble diagnóstico de autismo.

Por causa del inmenso amor de Dios para con mis niños, comenzó a dirigir y moldear mi corazón para que, antes de que nacieran, los aprendiera a amar desde el lugar más seguro; Su providencia.

Amando a mis Hijos Desde La providencia de Dios

¿Qué es providencia según la Escritura? La providencia es el poder de Dios que gobierna su creación y realiza sus planes sobre ella. (Bray) Lo que esta doctrina subraya es que el Dios trino, en bondad y poder, preserva, acompaña y dirige todo Su universo.

Ninguna faceta de la obra de Dios está excluida del cuidado divino. Sin embargo, no es solamente la conservación del cosmos, o de sus órdenes, lo que destaca la Escritura. Dios Padre, a través de Cristo Hijo, también preserva y sostiene la vida humana. (Farley)

Es por lo que amar a mis hijos desde el lugar de la providencia de Dios implica en, primeramente, reconocer que existen porque Él quiso. Es comprender que Sus planes para con ellos son más amplios que mis expectativas maternales.

¡Qué insensatez sería la mía si me inclinara a creer que mi amor de madre es más grande que el amor que Dios tiene por ellos!

Su providencia me da la convicción de que el amor, cuidado, y protección que les brinde en este plano terrenal es una extensión de la bondad de Dios. Bondad que los sostendrá cuando papá y mamá ya no estén en este mundo.

Amar a mis retoños desde el lugar de Su providencia envuelve el compromiso de recordarme estas verdades como madre a diario y enseñárselas a mis hijos para que aprendan a depender de Dios y no de mí.

El autismo y la providencia de Dios

Y, ¿qué del autismo, Elena? En ocasiones me da temor pensar en sus secuelas. A veces me cuesta admitir que el autismo es una parte evidente en la vida de mis hijos.

Aun así, me reconforta saber que su neurodiversidad no tomó a Dios por sorpresa y que sus vidas están en Sus manos, como lo afirma Job 12:10 (NVI): “En sus manos está la vida de todo ser vivo y el aliento que anima a todo ser humano”.

Cuando la ansiedad por la interrogante “¿qué les deparará el futuro?”, se asoma para preocuparme, Dios siempre ha sido fiel en traer a mi memoria el capítulo y versículos que utilizó para anclar mi fe en Su providencia.

Esos que me guío a leer un día de nieve en enero del 2011 y los que sin duda alguna intencionalmente orquestó fuesen parte de mi lectura devocional el día siguiente de recibir el diagnóstico oficial de autismo de mis niños.

La misma palabra fiel que resonará perpetuamente en mi mente y la que continuaré sembrando en el corazón fértil que Dios está preparando en mis hijos:

Escúchenme, descendientes de Jacob, todo el resto del pueblo de Israel,

a quienes he cargado desde el vientre y he llevado desde la cuna.

Aun en la vejez, cuando ya peinen canas, yo seré el mismo, yo los sostendré.

Yo los hice y cuidaré de ustedes; los sostendré y los libraré.

Isaías 46: 3-4, NVI
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Elena Maldonado

Cofundadora de Creadas por Él y para Él. Ella es puertorriqueña, está casada y es madre de gemelos fraternos. Reside en el estado de Nueva York y disfruta de cuidar de su familia y su casa, su primer y más importante ministerio. Una de sus pasiones es compartir y enseñar las escrituras con otras mujeres y se goza en glorificar a Cristo sirviendo en el ministerio de adoración de su iglesia local.


Bray, G. (2018). Providence. En M. Ward, J. Parks, B. Ellis, & T. Hains (Eds.), Lexham Survey of Theology. Lexham Press.
Farley, B. W. (1992). Providencia de Dios. Encyclopedia of the Reformed faith (1a ed., p. 306). Westminster/John Knox Press; Saint Andrew Press.

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