Les comparto esta publicación de una amada hermana en Cristo, Marinet López, este fue publicado originalmente en Facebook y compartido aquí con su permiso. Espero te sea de bendición.


Todos tenemos distintas maneras de expresarnos. En mi caso, amo escribir lo que siento. No siempre encuentro el tiempo para hacerlo, pero es una terapia y una forma en la que recuerdo las bondades de Dios.

Ya son 37 semanas de caminar juntas esta aventura que se llama vida. Hace aproximadamente 32 semanas que supimos de tu existencia y aún así me parece tan corto el tiempo que he tenido para cargarte dentro de mí. Hoy me invade la nostalgia porque entre tantas hormonas y síntomas quizás hubo días en que no me permití disfrutar el honor de ser tu lugar seguro, tu habitación para crecer, el espacio donde te formaste.

Por otro lado, quiero recordar aquellas noches en las que solas nos entendíamos, al sentir tus pataditas desesperadas porque la posición en me que acomodaba no te gustaba. Aquellas muchas mañanas en las que mi primer saludo era uno de tus movimientos y eso me llenaba de paz porque sabía que ahí estabas, tan llena de vida.

No quiero olvidar las tardes en las que podía tomar unos minutos de descanso y en vez de dormir, me la pasaba imaginando tu carita. Si te parecerías a papá, a tití, a tu tío, a tus abuelos que ya no están, a tus abuelas, a tus amadas primas o si me vería yo misma en tu rostro. Lloraba con la idea de que te parecieras a tu hermana, pues sería otro milagro más que verían mis ojos. Ay, tu hermana mayor… Ella, ella va a amarte tanto.

Al principio sé que será un poco difícil de asimilar el tener que compartirnos contigo. Pero tenle paciencia, mi amor, para ella también su mundo ha sido distinto desde que llegaste. Con el tiempo se convertirán en mejores amigas, en sus personas favoritas y sé que disfrutaré tanto de verlas crecer juntas.

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Al principio, cuando supe que existías dentro de mí, mis pensamientos me confundieron y me sentía un poco turbada, pues como sabrás algún día, a ella no la cargué en mi vientre, la cargué en mi corazón por mucho más de 9 meses. Me aterraba la idea de que ella tuviera que lidiar con más sentimientos encontrados al crecer. Y confieso que esos pensamientos me robaron algo de tiempo que debí invertir disfrutándote a ti.

Pero un día decidí que te disfrutaría tanto como disfruté la espera de la llegada de tu hermana. Ese día comencé a soñarte, a entender la idea de que serías una mezcla de el hombre que más amo en este mundo y yo. Ese sentimiento me maravilló, pues hacía muchos años que pensaba que ya no sería realidad. Retomé tantos sueños que había ahogado para poder seguir caminando y que mi fe en mi Salvador no decayera.

Hoy, preparándome para tu nacimiento, para que comiences tu vida fuera de mí, solo puedo glorificar el nombre de Aquel que te formó y te conoció mucho antes de que existieras. El Dios que ha hecho que una mujer estéril como yo, habitara entre hijas tan especiales y anheladas como ustedes. No porque yo lo mereciera, si no por Su gracia. Porque Sus planes para ustedes son reales y porque Él las usará para Su propia gloria.

Así que, después de todos estos meses llenos de alegría, ansiedad, incertidumbre, sueños y tantas cosas más, puedo decir que estoy lista para conocerte, mi amada Annabeth. Y ruego a Dios, que así como lo dice tu nombre, puedan mis ojos ver lo “muy favorecida” que eres. Mamita te extrañará dentro de ella, pero te disfrutará en sus brazos muy pronto…

Marinet López Román

Vive en Camuy, Puerto Rico; esposa de Alexis Serrano Martínez desde hacen 18 años; es madre de Abigail y en la dulce espera de su segunda hija, Annabeth. Sirve en la Comunidad Cristiana de Adoración en Arecibo en el Ministerio de Mujeres y Niños. Trabaja en Adoptando en PR, Inc., agencia de adopción con base de fe cristiana que se dedica a predicar el evangelio a través de la adopción.

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