Despierta Alma Mía: Semana 15 (Salmos 71 al 75)

Salmo 71: Oración de un Anciano

En las escuelas a los niños se les enseña que deben hacer en caso de diferentes emergencias, de acuerdo con la emergencia es el lugar al que tienen que acudir. En caso de un tornado, les muestran cómo llegar al lugar más seguro de la escuela, donde estarán más refugiados. Así mismo este salmo nos enseña a dónde debemos correr en los momentos de emergencia o de necesidad en nuestras vidas. “Sé para mí una roca de refugio, a la cual pueda ir continuamente.” (v. 3)

Me llama la atención que el título de este salmo hace referencia a la oración de un anciano, o sea una persona que ha pasado ya muchas situaciones; y que seguramente a probado muchas otras soluciones en las dificultades. Más vuelve nuevamente al Señor en busca de refugio, fortaleza, consuelo, socorro entre otros. Sea el Señor nuestra roca nuestra fuerza, pues no importa que tormenta se acerque a nuestra vida, podremos confiar en como dice el Salmista que Dios no cambia y su gracia, poder y salvación están disponibles para nosotros como los estuvieron para el salmista desde su juventud hasta su vejez.

Pensemos…

Toma un momento y haz una lista de las ocasiones en las que has visto como Dios te ha guardado y como te ha bendecido. No importa si tu relación con él es reciente o de muchos años, examina tu lista, celebra y gózate de la verdad de que Dios seguirá cuidando de ti.

Oremos …

Señor, enséñanos a confiar como el salmista en que tú eres nuestro refugio, que en ti tenemos todo lo que necesitamos y que con esa misma confianza podamos contarles a otros de tu poder y misericordia.


Salmo 72: Reinado del Rey Justo

Podríamos cubrir muchos detalles sobre este salmo, pero les comparto uno que me exhorta y anima. Los primeros cuatro versículos son una oración por el Rey de Israel y su hijo, para que puedan ejercer su labor con justicia y equidad. Leerlo me recuerda la importancia de la oración por los líderes políticos y religiosos para que cumplan sus funciones con justicia. Pero también me recuerda que debo orar por mi esposo, mis hijos y por mi mismas para que podamos realizar nuestras tareas conforme a la voluntad de Dios.

He notado que cuando más dificultades tengo con mis hijos, lo más que debo hacer es orar por ellos. Así mismo sucede con todos aquellos que tiene alguna autoridad sobre nosotras, incluyendo jefes y supervisores, o que estén bajo nuestra autoridad, como los hijos o compañeros de trabajo. No olvidemos en medio de nuestras dificultades recurrir a la oración; para que Dios les dirija a honrarlo en todo lo que hagan.

Pensemos…

¿Tienes el hábito o la disciplina de orar por aquellos en autoridad en las distintas esferas? ¿Separas un tiempo específico para orar por tu familia inmediata? ¿Pides conscientemente para que el Señor te haga actuar en justicia?

Oremos …

Dios Justo. Rey Justo. Ayúdanos a orar por otros para que reciban tus fuerzas y sabiduría para que cumplan sus responsabilidades; y así también llénanos de tus fuerzas para que anhelemos vivir en justicia y tratar justamente a otros. Úsanos para traer tu paz donde quiera que nos movamos.


Salmo 73: El fin de los malos en contraste con el de los Justos

El salmista describe muy bien sus sentimientos de envidia y enojo al ver como los que no creen en Dios “prosperan.” Yo he estado ahí, como dice al comienzo a punto de resbalar, a punto de caer. Cuando por ejemplo veo gente que no le sirven a Dios, que tienen el tiempo y el dinero de disfrutar de lo que se les antoje. Cuando algunas personas me evitan cuando se enteran de que soy esposa de un pastor. He sentido como mi corazón se llena de envidia y amargura.

Al igual que el salmista (v. 16-17) mientras trato de entender porque pasan esas cosas no puedo y me invaden esas emociones. Pero de igual forma al meditar en la verdad de Dios comencé a entender lo que realmente es importante. Comencé a entender, que ellos no tienen nada asegurado en la eternidad y nosotros los creyentes, al poner nuestra fe en Cristo ya tenemos una seguridad eterna. El versículo 24 dice: con tu consejo me guiarás, y después me recibirás en gloria. El arrogante que no busca a Dios podrá tener todos los bienes posibles en esta tierra, pero no disfrutará de esa gloria. El Señor nos ayude a fijar nuestros ojos en él y dejar a un lado la envidia por las cosas terrenales.

Pensemos…

¿En qué ocasiones puedes ver la envidia surgir en tu vida? ¿Puedes ver como Dios te ha dado aún más de lo que has deseado?

Oremos …

Señor, en nuestra humanidad se nos hace difícil entender algunas situaciones que experimentamos; recuérdanos que mientras no acercamos a ti, en oración, adoración y la lectura de tu Palabras, nos ayudará a entender los tesoros que tenemos en ti.


Salmo 74: Plegaria en medio de la destrucción

Siendo honesta, en más de una ocasión he pensado que Dios no escucha mis oraciones, o que si las escucha no quiere contestarme. ¿Te ha pasado eso? Creo que este era el sentimiento del salmista cuando escribió este salmo, en medio de la destrucción que estaba viendo. Puedo entender sus preguntas pues también las he hecho: ¿Por qué? ¿hasta cuándo? Con el pasar del tiempo he aprendido que el hecho de que Dios este en silencio, no quiere decir que no este trabajando.

En los momentos que te sientas así únete al salmista a recordar todas la obras y milagros de Dios en el pasado; el pasado que leemos en la Biblia y en el pasado de tu vida y de otros hermanos en la fe. Hacer esto nos llenará de esperanza y de confianza en la voluntad de Dios. Descansaremos en la obra y salvación de Dios, aunque no la entendamos por completo y podremos a gran voz decir: Con todo; ya sea lo bueno, lo malo, las contestaciones o el silencio; ¡Dios es mi Rey!

Pensemos…

¿Recuerdas una vez que pensaste Dios no escuchaba tus oraciones o no quería contestarlas? ¿Cuál fue el resultado final? ¿Puedes ver como Dios estaba obrando en medio del silencio?

Oremos …

Cuán difícil se nos hace esperar, esperar tu respuesta o la respuesta que queremos escuchar; enséñanos a confiar cada día más en tu soberanía y voluntad. Que aun en medio de la espera y del silencio podamos reconocer que tú eres Dios, nuestro rey.


Salmo 75: Dios humilla al orgulloso y exalta al justo

Este salmo nos invita a recordar la importancia de la humildad. Ya sea en el trabajo, con la familia y hasta en la iglesia, debemos cuidarnos de no actuar con la intención de ser reconocidas para alimentar nuestro ego. Debemos cumplir con nuestras funciones y responsabilidades con humildad, confiando en que en Dios recibiremos la recompensa por nuestro trabajo; sin importar lo que piensen o reconozcan los demás.

El salmo nos invita a ser agradecidos, pues Dios nos ha acercado a él. Hoy vemos en su palabra que esa cercanía fue completada por su hijo, Jesús; pero aún sin esa promesa cumplida el salmista se regocija y agradece. Cuanto más nosotras que tenemos la revelación completa de como Dios nos ha acercado a él, debemos cantar alabanzas a nuestro Dios y contar de su grandeza; que en medio de nuestro pecado nos ha salvado. ¡Aleluya!

Pensemos…

Pídele a Dios que te ayude a examinar si hay áreas de tu vida en las que debes ser humilde.

Oremos …

Cantar, queremos cantar y contar de tu grandeza, pues nos has acercado a ti por medio de Jesús. Muéstranos donde debemos aprender a ser humildes para que podamos darte a conocer a otros. ¡Amen!


A menos que se indique lo contrario utilizamos la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy, y de referencia el comentario Psalms por W. S. Plumer publicado por The Banner of Truth Trust en 2016.
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