Despierta Alma Mía: Semana 16 (Salmos 76 al 80)

Salmo 76: El Poder Victorioso del Dios de Jacob

Al leer el título del salmo vemos que se trata de exaltar el poder de Dios, el poder que le da la victoria sobre sus enemigos. Una vez más se destaca la majestuosidad de Dios y su justicia; lo que nos debe llevar a rendirnos a él con nuestras ofrendas y cumpliendo nuestras a Él. En medio de toda esta descripción, los versículos 1 y 2 llaman mi atención: “Dios es conocido en Judá; Grande es Su nombre en Israel. En Salem está Su tabernáculo, Y en Sion Su morada.”

Llaman mi atención el que Dios es conocido en distintos lugares geográficos y me hace pensar en cómo hoy, Dios es conocido en distintos países y lugares de nuestras ciudades. Me hace pensar en la responsabilidad que tenemos de dar a conocer a Dios en cualquiera que sea nuestro lugar. Ya sea en nuestro hogar, escuela, trabajo, comunidad, pueblo o nación; debemos ser intencionales en que nuestras vidas sean una muestra del poder de Dios. Que mientras presentamos nuestras ofrendas y nuestras vidas como sacrificio vivo, los que están a nuestro alrededor puedan ver cuán grande y temible es nuestro Dios.

Pensemos…

¿Es tu vida un ejemplo del poder de Dios? ¿Vives con la intención de que aquellos a tu alrededor conozcan su poder?

Oremos…

Señor, mientras nos preparamos para comenzar una nueva semana, ayúdanos a reconocer tu poder en nuestra vida para que intencionalmente lo demos a conocer a otros. ¡Ayúdanos a cumplir nuestros votos y ofrendar nuestras vidas a ti!


Salmo 77: Las Maravillas de Dios en el Pasado Consuelan en el Presente

¿Puedes imaginarte este cuadro que nos pinta el salmista? Una persona que clama al Señor con todas sus fuerzas y esta tan angustiada que no puede descansar. Mientras no puede dormir y su mente no para de correr, llegan a su mente memorias del cuidado de Dios para su vida en tiempos pasados. Dice el versículo 3 que mientras recuerda a Dios y sus hechos, se turba; probablemente porque, aunque recuerda lo que Dios ha hecho en el pesado, en ese momento especifico, no ve la provisión y cuidado de Dios.

Así mientras recuerda los hechos de Dios, también recuerda la canción que dedicaba al Señor. Aún mientras se cuestiona si Dios ha dejado de ser el Dios que ha conocido, termina reconociendo, que no hay otro dios como nuestro Dios. Reconoce que su dolor proviene de pensar que el Señor ha cambiado, que Dios le dejará desprovisto en su necesidad y una vez más se recuerda la grandeza de Dios. El Señor nos ayude a ver en medio de nuestra necesidad como Él sigue cuidando de nosotros, como lo ha hecho antes y como lo vemos resumido en las escrituras.

Pensemos…

¿Cómo reaccionas en medio de tu dolor? ¿Piensas que Dios ha cambiado o el recordar lo que Él ha hecho te da paz?

Oremos…

En medio de nuestro dolor, en ocasiones pensamos que nos has dejado, necesitamos que nos recuerdes por medio de tu palabra, que tu sigues siendo el mismo y que no cambias; que tu poder como vimos en el salmo 76 sigue siendo el mismo. Ayúdanos a descansar en ti.


Salmo 78: Fidelidad de Dios Hacia su Pueblo Infiel

Podríamos estar mucho tiempo entrando en los detalles que se narran en este salmo, pero solo veremos dos de ellos. Primero, es nuestra responsabilidad no olvidar las obras de Dios y contarlas a otras generaciones; hijos, sobrinos, nietos o amistades no importa la relación que tengan con ellos. Hay alguien que necesita escuchar aquellas historias que muestran el Segundo punto del salmo: Dios es fiel, aun cuando nosotros no lo somos. La mayor parte del salmo es un recuento de todas las ocasiones en que el pueblo de Israel fue infiel y aun así Dios siguió guardándolos y proveyéndoles por fidelidad a su promesa.

Usualmente, tratamos de ocultar o negar ante los que nos rodean el hecho de que somos infieles. Debemos ver como el salmista, que mientras compartimos esa verdad con otros, tenemos la oportunidad de que ellos también conozcan, experimenten y alaben la fidelidad de Dios. Lo mejor que podemos hacer por nuestras próximas generaciones no es proveerles propiedades, dinero o educación; sino recordarles quien es Dios y mostrarles su fidelidad.

Pensemos…

¿Somos honestas y transparentes en cuanto a nuestra infidelidad a Dios? ¿Cómo puedes utilizar tu infidelidad para resaltar la fidelidad de Dios? ¿Estas invirtiendo para que la próxima generación conozca quien es Dios?

Oremos…

¡Oh cuán grande es tu fidelidad! Muéstranos como usar nuestras debilidades para darte a conocer a otros, ayúdanos a invertir nuestras vidas para que las próximas generaciones te conozcan y también puedan hacer lo mismo.


Salmo 79: Lamento por la Destrucción de Jerusalén

Las expresiones del salmista para describirla destrucción en la que se encuentra no dejan de sorprenderme. Y me ayudan a entender la desesperación de su clamor cuando cuestiona: “¿Hasta cuándo, Señor? ¿Estarás enojado para siempre? ¿Arderán como fuego Tus celos?” (v. 5) En medio de la destrucción, la burla, el quebranto y la perdida, el salmista concluye describiendo la reacción al ver el cuidado de Dios.

Versículo 13: Y nosotros, pueblo Tuyo y ovejas de Tu prado, Te daremos gracias para siempre; A todas las generaciones hablaremos de Tu alabanza. Tres cosas que no podemos olvidar aún en nuestros momentos de mayor dificultad. Primero, somos el pueblo y las ovejas de Dios; Él tiene cuidado de nosotras. Segundo, siempre habrá motivos para dar gracias a Dios, sin importar cuál sea nuestra circunstancia. Tercero, su cuidado en los momentos más duros de nuestra vida debe motivarnos a contarle a otras generaciones de la grandeza de Dios.

Pensemos…

¿Puedes identificar la temporada más difícil de tu vida en la que en medio de la destrucción y dolor, Dios te mostró como seguía cuidando de ti? ¿Le has contado a otros acerca del cuidado de Dios?

Oremos…

Dios es tan difícil verte tal cual eres en medio del sufrimiento. Enséñanos como aun en las temporadas más difíciles de nuestra vida sigues siendo nuestro Buen Pastor y danos las fuerzas y el valor para contarlo a otros.


Salmo 80: Súplica por la Restauración del Pueblo

Durante esta semana hemos sido recordadas y enseñadas sobre la grandeza y la fidelidad de Dios, las cuales no cambian a pesar de que nuestras circunstancias cambien y se vean tan complicadas. Culminamos la semana con otra suplica por restauración y salvación. En dos ocasiones dice el salmista: “Oh Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos; Haz resplandecer Tu rostro sobre nosotros y seremos salvos.”

En la escuela y la universidad los profesores usualmente decían, si repito algo tengan por seguro que es importante; por lo que mis ojos y mi pensamiento se detienen ahí. Mientras el Señor nos muestra su grandeza en los diversos momentos de nuestra vida, y hace más claro para nosotros la obra de Cristo, somos salvos. Mientras más resplandece su rostro sobre nosotras, reconocemos nuestra maldad y cuan pequeños somos y aprendemos a depender más de Él en el sufrimiento y en la felicidad.

Pensemos…

¿Cómo ha cambiado tu conocimiento de Dios en medio de las dificultades? ¿Te ha hecho ese conocimiento depender más de Él?

Oremos…

Buen Pastor, clamamos como el salmista que hagas resplandecer tu obra sobre nosotras. Necesitamos que nos alumbre Cristo con su luz para que seamos salvas y para que descansemos en tu salvación.


A menos que se indique lo contrario utilizamos la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy, y de referencia el comentario Psalms por W. S. Plumer publicado por The Banner of Truth Trust en 2016.
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