Todos los días son vacaciones

La última noche rendida de sueño no pude evitar pensar qué en sólo unas horas todo volvería a la “normalidad.” Recibir llamadas, contestar correos electrónicos, visitar personas, cocinar, lavar ropa… Sin pensarlo suspire deseando no tener que regresar, aún quedaban lugares por visitar y comida que probar. Mientras me disponía a orar para que Dios nos sostuviera al regresar a la cotidianidad; el Señor interrumpió mi pensar con “Todos los días son vacaciones.” Se me espantó el sueño y mi oración cambió