Veamos como debemos ser revestidos, pero antes repasemos. En la porción anterior vimos a Pablo exhortando a los colosenses a dejar aquellas acciones que son señales de su vieja vida. Recordándoles que, si han sido resucitados con Cristo, han muerto a estas cosas y las deben sacar de sus vidas para que no sigan dañando su crecimiento y el de los demás.

Les recuerda que están siendo conformados cada día más a la imagen de Cristo y, por tanto, deben enfrentar sus ídolos y sus pecados. Mencionamos además la importancia de tener relaciones seguras y maduras con otras hermanas para enfrentar estos pecados. 

Revestidos

En los versículos 12 al 17 veremos como Pablo les insta no solamente a despojarse y quitarse acciones. Si no también a ser revestidos con nuevas acciones que reflejen la nueva vida que hemos recibido en Cristo.

Comienza recordándoles que deben revestirse de estas nuevas acciones, ya que son “escogidos de Dios, santos y amados.” Estas expresiones me recuerdan el resumen de Pedro de las consecuencias de la obra redentora de Cristo (1 Pedro 2:9-10)

Conocer y entender lo que Cristo ha hecho por nosotras en cuanto al perdón de nuestros pecados; pero también en cuanto a la nueva naturaleza que debemos perseguir, nos debe mover a anhelar, revestirnos de esta naturaleza que se nos ha otorgado. 

Nueva vestimenta (v. 12-13)

Al leer la lista de las cuales nos tenemos que revestir, quiero mencionar solamente algunos detalles, pero te invito a que estudies a más profundidad lo que implica cada una de estas. Mientras lo haces reflexiona en lo siguiente:

  • ¿En qué área necesito trabajar más?
  • ¿Por qué una u otra se me hace más difícil?

De la misma manera que al confrontar tu pecado, es beneficioso que tengas mujeres piadosas con quien puedas evaluar tu vida y que te ayuden a revestirte con esta nueva naturaleza. 

Lo mencionado en esta lista no será para nosotras algo innato debido a nuestra naturaleza pecaminosa. Pero no olvidemos que al momento en que somos redimidos por la obra de Cristo tenemos lo necesario y el mandamiento de revestirnos con ellas. Este revestirse en un proceso; en el cual primero (como vimos la semana anterior) debemos quitarnos la vieja naturaleza para poder tomar la nueva.

Tierna Compasión

Entre estas nuevas ropas está la tierna compasión, la cual es más que compasión, es la que nos mueve a hacer lo que está al alcance de nuestras manos e incluso más allá con el fin de servir y ejercitar nuestra fe. 

Bondad

Tener un carácter apacible en nuestro trato con los demás y cuando recibimos la enseñanza e instrucción del Señor. 

Humildad, mansedumbre y paciencia

Estas van de la mano y entiendo que al desarrollar una nos ayudará a crecer mejor en las otras. Debemos ser intencionales en fomentar estas características en nuestras vidas. Vemos el perfecto ejemplo en Cristo, mientras más estudiamos su Palabra, más conoceremos su carácter y seremos asombrados de su obra por nosotras y anhelaremos alcanzar lo que él ha pagado por nosotras, esta nueva naturaleza. 

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A cambiar de ajuar

Si te invito a mi casa a cenar y te dejo saber que ya todo está listo. Solamente tienes que llegar, charlar conmigo y cenar. ¿Pasarías la oportunidad disfrutar lo que ya he preparado para ti? Espero que tu respuesta haya sido un no rotundo.

Si no dejaríamos pasar la oportunidad de un banquete terrenal pasajero preparado para alguien como tú. ¿Cómo dejaremos pasar un banquete espiritual que nuestro Redentor ha preparado por nosotras? Cristo se entregó a sí mismo para que podamos ser revestidas de las características que él nos ha mostrado, ¿cómo habremos de rechazarlas?

Soportándose unos a otros y perdonándose (v. 13-14)

En el tema del perdón podemos abundar muchísimo, pero en esta ocasión quiero mencionar tres:

Relaciones en la iglesia

Pablo le está escribiendo a la iglesia diciéndoles que tienen que soportarse los unos a los otros. El hecho de que seamos redimidos y hermanos en la fe, no quiere decir que tendremos relaciones perfectas o color de rosa. Cada uno de nosotros estamos en el proceso de desechar y revestirnos, y en ese proceso podemos ser heridos o herir a otros; pero como resucitadas en Él debemos soportarnos y perdonar. 

Es una respuesta

El perdón no viene de la nada; sino como una respuesta al perdón que hemos recibido en Cristo. No hay argumento mayor para ayudarnos a ofrecer perdón que recordar y meditar en cuanto perdón hemos recibido nosotras. Además de que si el Señor ha perdonado a mis hermanos, como no he de hacerlo yo por ellos. Nuevamente, hay muchos factores y matices que podemos evaluar; pero el principio del perdón es el mismo; perdonamos como Cristo nos perdonó a nosotras. 

Somos una familia

El perdón y la comunión entre nosotros provienen del amor que nos une y nos hace una familia. El amor que primero recibimos de Dios, y que debemos reflejar y mostrar a otros.

En muchas ocasiones estas ideas de perdón y comunión se nos hacen difíciles de entender, ya que no son naturales a las relaciones humanas. Necesitamos recordar que hemos sido llamados de las tinieblas a la luz, ahora somos parte del reino de Dios, y en su reino los principios y expectativas son diferentes a lo que estamos acostumbrados. 

Nuevas Prioridades (v. 15-17)

En los próximos versículos Pablo nos exhorta a tener dos nuevas prioridades, la paz y la Palabra de Cristo en el contexto de la iglesia.

La Paz de Cristo

Debe reinar en nuestros corazones. Siendo honestas, fácilmente permitimos que cualquier cosa nos quite la paz. Pablo nos recuerda que esta paz no es algo opcional, fuimos llamados a vivir y disfrutar esta paz.

Una clave para que la paz reine en nuestros corazones es el agradecimiento. Mientras somos agradecidos por lo que hemos recibido y de lo que Dios nos ha rescatado; mantendremos la paz en nuestra vida.

La Palabra de Cristo

Debe abundar en nuestras vidas, por medio de la enseñanza, la amonestación, los salmos, himnos y nuevamente con acción de gracias. Estas acciones deben ser realizadas no individualmente, pero en conjunto con nuestros hermanos.

Es esta comunión en la Palabra la que nos ayudará a mantenernos enfocados en la Verdad y no ser distraído o engañados por las sutilezas de los hombres. Además, nos proveerá el aliento y la amonestación necesaria para que sigamos siendo conformadas a la imagen de nuestro Redentor. 

Conclusión

Pues es en Él y para Él que debemos hacer todo lo que hagamos, es la última exhortación de Pablo, “todo lo que hagan, de palabra o hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de Él a Dios el Padre.” (v. 17) Vivamos en agradecimiento del amor y la libertad que hemos recibido en Cristo Jesús. 

Es mi oración que el Señor nos guíe en el proceso de crecer y ser conformados a su imagen, mientras crecemos junto a nuestra iglesia local. Si deseas estudiar más en detalle sobre las características mencionadas en esta porción, te invito a estudiar las Bienaventuranzas en el Sermón del Monte (Mateo 5:1-16). 

Myrna Mirelix

Madre, esposa, mujer dependiente de Dios. Estudios Bíblicos, Devocionales y Herramientas para mujeres cristianas a crecer en su vida espiritual.

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