Nuestras acciones y el propósito de Dios (Ester 5 al 7)
En este estudio del libro de Ester, hemos estado aprendiendo que el propósito de Dios siempre se cumple; la soberanía de Dios siempre está en acción, aun cuando no parece que está interviniendo directamente.
Precisamente esto veremos en los capítulos 5 al 7 de Ester; exploraremos 4 escenas; que nos ayudarán a ver como, aun en medio de nuestras acciones del día a día, el propósito de Dios se cumple.
Escena 1 (Ester 5:1-8): El Carácter de Ester
La preparación de Ester para presentarse delante del rey, no fue física sino espiritual. Luego de los tres días de ayuno, se vistió con sus ropas reales y se fue a presentarse delante del rey.
Notemos que sus acciones fueron pacientes, valientes y llenas de fe. Ese tiempo de ayuno, no fue simplemente para pasar hambre, le ayudo a esperar pacientemente en el Señor (Salmo 40:1), a establecer un plan y llenarse de valentía.
Ester nuevamente comienza a hallar gracia delante del rey, recordemos que como hemos visto anteriormente, esta gracia la recibe porque es parte del plan de Dios; por lo que es perdonada por acercarse al rey sin ser llamada por él.
El rey reconoce que hay preocupación en la acción “desesperada” de Ester, al presentarse sin haber sido llamada. Cuando Ester hace su petición, no es lo que estamos esperando. Estamos esperando la intersección por su pueblo y lo que sale de sus labios es ¿una invitación?
Invita al rey Asuero y Amán a un banquete, para luego invitarlos a un segundo banquete. Pareciera que a Ester se le olvidó cuál era el propósito de presentarse delante del rey, pero no es así, todo está bajo el propósito de Dios.
Meditemos en nuestras acciones y las de Ester
- ¿Cómo resolvemos los conflictos en nuestra vida?
- ¿Actuamos con premura?
- ¿Buscamos una salida confiando en nuestras fuerzas y habilidades?
- ¿O nos presentamos delante de Dios, para conocer su voluntad?
Veamos un ejemplo más práctico, cuando alguien nos hiere, nos hace daño o está planeando un mal contra nosotras. ¿Cómo respondemos? ¿Esperamos en el Señor y actuamos pacientemente, valiente y llenas de fe como Ester?
¿O corremos a tomar la justicia en nuestras manos, ha hacer reclamos apresuradamente sin siquiera considerar cuál es el plan de Dios?
Escena 2 (Ester 5:9-14): La Naturaleza de Amán
Esta escena comienza con un Amán alegre y contento por el reconocimiento que le ha hecho la reina Ester al invitarlo al exclusivo banquete. Pero esta alegría no le duro mucho al encontrarse con Mardoqueo y ver que este no mostraba señales ni de reverencia, ni de temor.
Para calmar su furor decide llamar a sus amigos y esposa para recontar sus riquezas, sus glorias; y lo hace para seguir alimentando su orgullo. Sin embargo, el mismo admite que nada de esto es suficiente, por el odio que siente hacia Mardoqueo.
Sus amigos y esposa le dan una idea rápida para eliminar la objeto de su insatisfacción, pedir que lleven a la horca a Mardoqueo. Recordemos que Amán no quiso castigar solo a Mardoqueo, sino que quería demostrar su poder y por eso fue detrás del bienestar de todo su pueblo.
Sin embargo, ahora quiere tomar su venganza contra Mardoqueo, manda a preparar la horca y en su lista de cosas por hacer para el próximo día esta, eliminar a Mardoqueo.
Meditemos en nuestras acciones y las de Amán
El orgullo en Amán era tan fuerte, que controlaba todas sus emociones y le nublaba el pensamiento a tal punto que su maldad se crece aún más. Por su orgullo, no pudo ni terminar de disfrutar le privilegio de participar en un exclusivo banquete.
El orgullo nos deja como a Amán insatisfechos, no hay nada que nos sacie, nos deja buscando más. ¿Reconocemos el orgullo en nuestra vida?
Sentirse feliz al completar una tarea, o por los logros que hemos alcanzado, no es malo; pero si cuando pensamos que esos logros o reconocimientos nos hacen más que otra persona, tenemos problemas.
Nuestras emociones se salen fuera de control, tanto las positivas como las negativas. Dejamos de disfrutar las bendiciones y la gracia común que recibimos de parte de Dios por estar anhelando más.
Cuando permitimos que el orgullo y la arrogancia se apoderen de nuestro carácter, dejamos de ver la destrucción que estamos causando a otros y el peligro al que estamos entrando. (Proverbios 16:18)
No puedo dejar de pasar esta oportunidad para poner nuestra mirada en los amigos y la esposa de Amán.
- ¿Cómo aconsejamos a aquellos que tienen su orgullo herido?
- ¿Alimentamos su insatisfacción?
- ¿Ofrecemos salidas rápidas a sus problemas?
- ¿Ayudamos a identificar el pecado de orgullo o lo alimentamos?
Señor, ayúdanos a ser honestas en cuanto al orgullo en nuestra vida y que podamos ser además buenas consejeras que dirijan las conversaciones por medio de tu palabra y lo que traiga de gloria a tu nombre.
Escena 3 (Ester 6:1-14): Exaltación de Mardoqueo
En este capítulo vemos la conexión con los sucesos en el capítulo 2 cuando Mardoqueo se entera de los dos eunucos que estaban tramando matar al rey.
Otra vez, vemos acciones que parecen ser pura casualidad, pero que como hemos estado estudiando, es Dios detrás de escena quien va moviendo todas las fichas, para cumplir su propósito final.
El rey no puede dormir y le comienzan a leer el Libro de las Memorias, un libro de los sucesos del reino y llegan a esa historia en la que Mardoqueo le salvo la vida al rey al avisar del plan de los eunucos.
El rey se da cuenta de que no se le dio un reconocimiento a Mardoqueo y decide que es momento de hacerlo. Llega Amán al palacio a atender el primer asunto en su lista de tareas, pero es llamado por el rey quien solicita su ayuda para preparar un homenaje.
El orgullo de Amán es tal, que piensa que no hay otro digno en el palacio que merezca el reconocimiento del rey, sino él. (6:6) Amán con este pensamiento decide, como decimos en Puerto Rico, botar la casa por la ventana.
Presenta todos los detalles de cómo se debe honrar a este hombre, me imagino que soñando como se vería él con todos los reconocimientos.
- Un manto y
- una diadema real,
- un paseo a caballo por toda la ciudad,
- de mano de uno de los príncipes que anuncie, este hombre es honrado por el rey.
Amán está listo para ser honrado y escucha a rey decir: apresúrate y haz todo lo que has dicho con el judío Mardoqueo.
Imagina la cara de Amán, no tan solo con la desilusión de que él no recibiría el honor, sino que le tocaba a él darle el honor y reconocimiento a Mardoqueo.
¡Esto es un cambio de planes!
Su primera tarea en el día era llevar a la horca a Mardoqueo y Dios cambio ese plan por medio del rey para que lo honrara ante todos.
En el versículo 12 vemos que Amán se regresó a su casa, lamentándose, avergonzado, con el orgullo aún más herido.
En esta ocasión sus amigos y esposa, reconocen un detalle que parece se les escapó anteriormente, si Mardoqueo es judío no podrás contra él.
Esta expresión es quizás el anuncio más claro de que Dios está en control de esta historia, aunque no escuchemos su nombre. El poder de la descendencia judía no estaba en sus costumbres o tradiciones, sino en quién era su Dios, en el YO SOY.
Meditemos en nuestras acciones y las de Mardoqueo
No deja de sorprenderme esta escena, pero quiero que meditemos principalmente en esto. ¿De qué manera nos desenvolvemos en el día a día?
Anteriormente vimos que Mardoqueo hizo lo correcto al denunciar el plan de los eunucos, aun sin esperar un reconocimiento. Luego de ser reconocido de una forma tan esplendorosa, simplemente regresa a su lugar en la puerta del rey.
¿Ves la diferencia entre Mardoqueo y Amán?
Uno enorgullecido hasta el punto que nada le satisface y comienza a planificar el mal contra otros. El otro humilde, haciendo lo correcto, descansando en el conocimiento que tiene de quien es su Dios.
Mientras hacemos nuestras tareas y servimos en el trabajo, a nuestra familia, en casa, a la iglesia local, a la comunidad. ¿Qué estamos esperando?
Ser reconocidos por los hombres, como Amán, para enorgullecernos; o hacemos todo sabiendo que la recompensa y la justicia de Dios son mejores que la de los hombres. (Mateo 23:12)
Escena 4 (Ester 7:1-10): Petición de Ester
Llegan al banquete; el rey Asuero a disfrutar de buen vino y buena comida. Amán, aún atormentado por los sucesos de la mañana y las expresiones de su familia. La reina Ester, aferrada a la esperanza de que el propósito de Dios se cumplirá, pues Él es soberano y tiene el control de todo.
El segundo día del banquete, el rey ya está ansioso de conocer la petición de Ester y le dice nuevamente que le dará lo que ella pida. Vuelve a leer la petición de Ester en el capítulo 7:3-4; nota la templanza y sabiduría con la que expresa su petición.
No fue un reclamo desesperado, sino una petición humilde (si he hallado gracia ante sus ojos), considerando las prioridades del rey (concédame la vida) y atendiendo la tragedia que enfrenta su pueblo.
Ester da a conocer que es Amán quien ha puesto precio y ejecutado un plan para acabar con el pueblo judío y esto la incluye a ella. Amán se queda aterrorizado ante esta nueva información, ya que ellos no sabían que Ester era judía.
El furor del rey se encendió contra Amán. Harbona uno de los eunucos dice: Precisamente, Amán tiene una horca en su casa en la que quería colgar a Mardoqueo. El rey da la orden de que lo cuelguen allí mismo y así fue.
Meditemos en como manejamos los conflictos
El manejo de Ester de presentar su petición delante del rey, nos lleva a preguntarnos: ¿Cómo manejamos los conflictos y comunicamos los desacuerdos?
Ya sean pequeños con las personas que tenemos más cerca o más profundos con vecinos, jefes o desconocidos.
Sigamos el ejemplo de Ester, presentémonos en oración y ayuno delante de Dios, para que nuestro corazón descanse en Él y podamos atender la situación con sabiduría y templanza.
El proposito de Dios
El eunuco dijo precisamente amán tiene una horca en su casa. Para este hombre, como para los demás que conocían del plan de Amán con la horca, debieron pensar que casualidad o que coincidencia que el mismo mandara a preparar la horca donde moriría.
Sin embargo, como hemos estudiado, no hay simples casualidades, nuestras vidas están bajo la soberanía de Dios. Nuestras acciones y decisiones no se pueden salir del propósito de Dios.
El orgullo de Amán, la falta de sueño del rey, los banquetes de Ester, las decisiones de Mardoqueo, el mal planificado, las palabras que salen de nuestra boca; no escapan al poder de Dios y del ejercicio de su voluntad.
Esta verdad nos da una seguridad que no podemos recibir de ninguna otra manera, es así que recibimos la paz que sobrepasa todo entendimiento. Pues aunque no entendamos por qué pasan sucesos específicos, descansamos en el YO SOY.
Para continuar meditando te invito a leer Isaías 41:8-11; y toma un tiempo para orar que la verdad de la soberanía de Dios, impacte tus acciones en el día a día.
Lecciones del Estudio de Ester
- Introducción al libro de Ester: Serie La Soberanía de Dios en Acción
- ¿Qué es la soberanía de Dios?
- Reconociendo la Soberanía de Dios (Ester 1:1-2:20)
- El conflicto cuando estoy bajo la soberanía de Dios (Ester 2:21-4:3)
- Un tiempo señalado para todo (Ester 4)
- Nuestras acciones y el propósito de Dios (Ester 5 al 7)
- Fuente de gozo, verdad y regocijo (Ester 8 al 10)
- Mi Vida bajo la Soberanía de Dios



