De seguro has leído anteriormente el versículo 14 del Salmo 139. Probablemente sólo recuerdes la parte: «Porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho.» Lo podemos ver en artículos para mujeres como un recordatorio de nuestro valor y nuestro diseño. Aunque esto es cierto y nos da mucho qué reflexionar, también con demasiada frecuencia es hasta mal utilizado para alimentar nuestra vanidad. Hoy quiero compartirte algo totalmente diferente, mientras meditamos en este versículo completo.


Anoche mientras veía las horas de la madrugada pasar y pensaba en el día que estaba por comenzar sin yo haber dormido aún. Recordé que en el calendario hay una celebración, Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo. Si nos has seguido por un tiempo sabes que tenemos en nuestra familia un Principe Azul, que nos ha llevado por esta Aventura Azul de aprender más sobre el autismo y lo que significa vivir con el autismo.


Mi mente empezó a divagar entre las victorias y las luchas que hemos vivido. En los retos que estamos enfrentando ahora mismo. En las múltiples publicaciones que vería durante el día, algunas rutinarias, otras con mucho amor, otras sin entender lo que vivimos día a día y cuan diferente puede ser esto para cada familia. Traté de pensar que les compartiría en este día cuando mi corazón esta agotado después de evaluaciones, de meses sin aparente progreso en el desarrollo de Jonatán. Donde todos los esfuerzos parecen ser en vano y el sueño finalmente me venció.

Desperté escuchando a Jonatán salirse de mi lado en la cama, bajar las escaleras, utilizar sus aparato de comunicación y pedirle a papá su desayuno. Traté de cerrar los ojos para dormir un poco más y llega a mi mente este versículo: «Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; Maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien.» Salmo 139-14

Al bajar y ver a mi hijo ya haciendo de las suyas, tratando de darle su desayuno al perro, sentándose sobre la mesa, golpeando la ventana, buscando oportunidades para tirar cosas al suelo, tratando de llevarle el desayuno a su hermana, batallando para mantenerse en la mesa escuchando el devocional de la mañana… meditaba en el versículo.

Mi hijo autista o con un diagnostico de autismo, mi Príncipe Azul, mi Jonatán, ha sido creado de forma asombrosa y maravillosa por Dios. Así como es, con todos sus retos, con todos los peligros, con todo y lo que le pueda molestar a otras personas (por no seguir las normas sociales) Jonatán ha sido creado por Dios de una forma asombrosa y maravillosa.

Lo mismo aplica a tus hijos, sobrinos, compañeros de clase de tus hijos; a ese joven que parece my afectivo o un irrespetuoso por que te ignora cuándo le hablas, incluso a ese ese adulto que no entiendes porque se comporta de una manera u otra. Han sido creados por Dios, diferente a ti y a mí pero igual de asombrosos y maravillosos.

El Salmista recuerda y es lo que quiero recordarnos a todos, Maravillosas son tus obras. Cuidadores, mamá y papá, hay días más difíciles que otros en esta aventura, pero es ahí cuando más debemos recordar esta verdad. Es en los momentos que todo parece que esta mal, que tenemos recordarnos las maravillosas obras de Dios y nuestra alma lo sabe muy bien.

Mi alma cansada y agobiada con el día a día lo sabe muy bien, espero que este recordatorio traiga aliento y esperanza a tu vida en los días que celebramos las pequeñas victorias y en los días difíciles de nuestra aventura.

3 comentarios

  1. Maravilloso! Cada aventura compartida llena mi vida, de un gozo y de un aprendizaje increíble, por el hecho de que esa personita tan dulce llena de energía vino a enseñarnos tantas cosas a todos de cerca y de lejos. Y a mostrarnos la grandeza y soberanía de Dios y de su gran amor. Y de ustedes un ejemplo de fortaleza, paciencia, amor y sabiduría. Gracias por compartir su Aventura azul con todos nosotros.

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