La mujer y las finanzas en la Biblia: Principios de las finanzas bíblicas
¿Qué aprendemos de las finanzas en la Biblia? ¿Cómo mujer como debe ser mi actitud ante las finanzas? Las finanzas son un tema con el que todas tenemos que lidiar, pero que no necesariamente nos sentimos cómodas tratando.
Sin embargo, la Biblia tiene mucho que decir al respecto, y como mujeres creyentes, debemos tener una actitud responsable y sabia en la administración del dinero.
Al estudiar los principios de la Mujer Virtuosa en nuestra serie Sonriendo al Futuro, vemos que ella no ignora sus finanzas, sino que las atiende con diligencia.
Nosotras debemos hacer lo mismo, ya que las finanzas impactan muchas, si no todas, las áreas de nuestra vida. Tristemente, aunque hayamos rendido nuestras vidas al Señor, muchas veces tenemos dificultades al manejar el dinero.
Hoy quiero compartirte algunos principios bíblicos sobre las finanzas que he aprendido y que, como matrimonio y familia, hemos estado aplicando. Aún tengo mucho que aprender y mejorar en mi manejo del dinero, pero creo que esta es una conversación que debemos tener con honestidad delante del Señor y comenzar a actuar.
Nota importante No soy asesora financiera. Este artículo tiene un propósito educativo basado en principios bíblicos. Para asesoramiento específico, consulta con un profesional en finanzas.
Enseñanzas equivocadas sobre las finanzas
Algunas personas creen que la única manera de manejar las finanzas es siguiendo la sabiduría de la cultura, ya que la Biblia no tiene nada que decir sobre las finanzas e incluso piensan que no deberíamos mezclar a Dios con el dinero.
Sin embargo, esta idea es incorrecta. Dios, como el Creador y dador de todo, es la fuente de sabiduría para el manejo de nuestra vida, incluyendo nuestras finanzas.
Dentro de los círculos de los cristianos, hay dos enseñanzas sobre las finanzas equivocadas, que son más muy comunes y desviadas de la verdad bíblica.
El dinero es malo
Esta es la enseñanza de que el creyente no debe enfocarse en las finanzas, ni prosperar financieramente, porque el dinero es un ídolo que nos impide entrar al cielo, y crecer en nuestra fe o espiritualidad. Si bien es cierto que Jesús mismo nos advirtió de los peligros de las riquezas, en Mateo 19:22-24, luego de la interacción con el joven rico.
El peligro del que advierte Jesús, no era sobre tener riquezas, el peligro era y es rendir nuestro corazón a las riquezas y aferrarnos más a ellas que a la obra redentora de Cristo; que fue lo que demostró el joven rico al entristecerse con la idea de vender sus posesiones.
El dinero en sí mismo no es malo, es una herramienta que Dios, en su gracia común, nos ha dado para administrar con sabiduría.
La raíz del problema es nuestro corazón pecaminoso e idólatra, que puede convertir el dinero en un ídolo. Llevándonos a pensar y actuar erróneamente, creyendo que el dinero puede resolver todos nuestros problemas.
Cuando nuestro mayor problema y nuestro vacío más grande es que nuestro pecado nos aleja de Dios. Ese problema, solo lo pudo resolver Cristo en la cruz al satisfacer la ira de Dios por nuestros pecados.
En lugar de confiar en el dinero, debemos confiar en Cristo, quien nos ha dado la verdadera riqueza: la salvación y una vida abundante en Él.
Esta vida abundante incluye que podamos manejar el dinero de una manera que le honre a Él, como lo debe hacer cada área de nuestra vida.
El evangelio de la prosperidad
La segunda enseñanza sobre finanzas equivocadas, es el opuesto de la anterior y se va a otro extremo que aun así sigue reflejando la misma inclinación de nuestro corazón idólatra.
Esta enseñanza afirma que, como hijos de Dios, tenemos derecho a ser prosperados materialmente. Se usa erróneamente la parábola de los talentos (Mateo 25:14-30) para argumentar que si invertimos en el “reino de Dios”, seremos recompensados con riqueza material.
Si bien leemos en la Biblia las historias de personas que prosperaron mientras obedecían al Señor, piensa en Abraham, Jacob, José, Salomón, ¿cuál es el problema? ¿No le prometió Dios a su pueblo Israel, una tierra fértil y próspera?
Sí, el problema está en creer que al tener fe o ser obediente, la respuesta obvia del Señor dará como resultado prosperidad o bienes materiales aquí y ahora.
La Biblia nos muestra ejemplos de creyentes fieles que no fueron materialmente ricos, como el apóstol Pablo, quien trabajó para sostenerse y enfrentó muchas dificultades (1 Tesalonicenses 2:9). Dios no nos garantiza riquezas terrenales, sino su gracia suficiente en toda circunstancia (2 Corintios 12:9).
Si esta enseñanza fuera cierta, el apóstol Pablo debió tener mansiones, ninguna necesidad de trabajar, e incluso ser librado de la enfermedad y de la cárcel. Pero no fue así, es más, en medio de sus necesidades. Al presentarse al Señor, Pablo tuvo que reconocer que la soberanía de Dios es más gloriosa e importante que satisfacer sus necesidades.
“Y Él me ha dicho: «Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad». Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí.” 2 Corintios 12:9
Y Él me ha dicho: «Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad». Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí.
2 Corintios 12:9
Otra vez la raíz del problema es nuestro corazón, que anhela y se aferra a los bienes materiales, pensando que nos darán una satisfacción, bienestar o estatus, que solo podemos recibir al comprender la gran gracia que hemos recibido.
Roguemos al Señor que nos ayude a apreciar el mayor bien que hemos recibido a través de Cristo: “Pues de Su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia.” Juan 1:16
¿Qué nos enseña la biblia sobre las finanzas?
Dios es el Dueño de Todo
La Biblia nos enseña que Dios es el dueño de todo. En su contestación a Job, el Señor le dijo entre muchas cosas: “¿Quién me ha dado algo para que Yo se lo restituya? Cuanto existe debajo de todo el cielo es Mío.” (Job 41:11).
En su libro Managing God’s Money, Randy Alcorn dice: “Dios no es dueño solamente del universo; él es dueño de ti y de mí. Si somos sus hijos, somos dos veces suyos: primero por creación, segundo por redención.”
Todo lo que tenemos o podemos tener le pertenece primero y en última instancia a Dios, esto incluye todo, incluyendo nuestras finanzas, por lo que nuestro rol no es de dueños, sino de administradores o mayordomos.
Mayordomía Responsable
En los evangelios leemos varias parábolas que tienen que ver con la mayordomía; y la exhortación es a ser: administradores sabios, trabajadores esforzados, fieles y respetuosos del dueño de todo.
Esto implica tomar decisiones financieras con prudencia y de acuerdo con principios bíblicos. Para, en última instancia, cumplir nuestro propósito de honrar a Dios en todo lo que hagamos.
Contentamiento
Contrario a las enseñanzas sobre finanzas equivocadas que destacamos antes, la Biblia nos llama a vivir con contentamiento y con nuestra esperanza en la eternidad. Todo mayordomo llegará al final de su administración y se presentará delante de Dios.
En Lucas 12:13-21, Jesús hace una advertencia contra la avaricia, pero no está enfocado en que no podamos tener abundancia. La advertencia es a no creer que la abundancia en esta tierra, se traducirá en una eternidad con Dios.
Mientras manejamos nuestras finanzas, debemos recordar que más que multiplicar, guardar, o refrenarse de tener, debemos cuidar el estado de nuestro corazón al hacer todas las actividades relacionadas con las finanzas.
Debemos aprender a vivir contentos con los que tenemos, sin importar la cantidad; porque nuestro sustento y bienestar eterno no dependen de esos bienes. Nuestra paz y seguridad no deben depender de nuestras posesiones materiales, sino de nuestra relación con Cristo.
Pablo lo dijo así en su carta a los Filipenses 4:12-13:
Sé vivir en pobreza, y sé vivir en prosperidad. En todo y por todo he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Planificación y disciplina
Proverbios 21:5 dice: “Los proyectos del diligente ciertamente son ventaja, pero todo el que se apresura, ciertamente llega a la pobreza.”
Para ser buenos mayordomos, debemos ser responsables al manejar nuestro dinero y evitar decisiones impulsivas. Esto incluye que se hagan planes, presupuestos, por más simples que sean, evaluar los gastos que tenemos y, si es necesario, aumentar los ingresos.
No es cuestión de si nos gustan los números o no, el asunto es que hagamos buen uso de los recursos que Dios no nos ha dado y que en la medida que lo hacemos podamos tener paz y la capacidad de ser generosos.
Generosidad
El último principio que quiero compartirte es que Dios nos llama a ser generosos y a confiar en su provisión.
En 2 Corintios 9:6-7 leemos: “el que siembra escasamente, escasamente también segará; y el que siembra abundantemente, abundantemente también segará. Que cada uno dé como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría.”
Mientras vamos ajustando nuestra visión de las finanzas a los principios bíblicos, veremos que de muchas maneras somos llamados a ser generosos, a compartir lo que tenemos, a proveer para otros.
Esta área podría ser difícil para nosotras, si hemos creído una de las enseñanzas equivocadas o, por ejemplo, no tenemos una buena disciplina de gastos y nunca tenemos para dar.
Tanto en este pasaje como en Lucas 12:41-44, la ofrenda de la viuda, y muchos más el énfasis de la generosidad, no es la cantidad, sino la actitud del corazón.
Somos llamadas a ser generosas, con nuestra iglesia local, las necesidades de nuestros hermanos, el avance del reino, o sea, las misiones, con el pobre y más. Todo esto lo debemos hacer con un corazón agradecido y para poder tener los medios, debemos manejar bien nuestras finanzas.
Finanzas Bíblicas en la práctica
Todos tenemos responsabilidades financieras y necesitamos crecer en nuestra mayordomía, tanto de forma personal, en el matrimonio y como les enseñamos a los niños a manejar el dinero.
Te comparto unos pasos prácticos que puedes comenzar a tomar hoy para mejorar en esta área:
- Evalúa tu situación financiera: Identifica ingresos, gastos y deudas.
- Establece un presupuesto: Tomando lo anterior en cuenta, planifica el uso del dinero de manera sabia y disciplinada.
- Ajusta tu estilo de vida: Vive dentro de tus posibilidades y evita el consumismo.
- Planifica con manos abiertas: Confía en la provisión de Dios mientras tomas decisiones responsables.
- Practica la generosidad: Da con corazón alegre, sabiendo que todo proviene de Dios.

Versículos que hablan de finanzas en la Biblia
Hay muchos versículos más que podemos estudiar para seguir aprendiendo de las finanzas en la biblia, te comparto algunos más y te animo a seguir estudiando:
Honra al Señor con tus bienes
Y con las primicias de todos tus frutos;
Entonces tus graneros se llenarán con abundancia
Y tus lagares rebosarán de vino nuevo.
Proverbios 3:9-10
El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho; y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho.
Lucas 16:10
No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; sino acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.
Mateo 6:19-21
Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores.
1 Timoteo 6:10
Cuando sieguen la cosecha de su tierra, no segarán hasta el último rincón de ella ni espigarán el sobrante de su cosecha; los dejarán para el pobre y para el extranjero. Yo soy el Señor su Dios.
Levítico 23:22
Las finanzas en el lugar correcto
Aprender a manejar nuestras finanzas según la Biblia nos ayuda a vivir con paz, confianza en la provisión de Dios y con corazones enfocados en la eternidad.
Que el Señor nos ayude a ser mayordomos fieles de lo que Él nos ha confiado.
¿Qué principio sobre finanzas bíblicas ha sido clave en tu vida? ¿En qué área necesitas crecer? Compártelo en los comentarios.


