Fuente de gozo, verdad y regocijo (Ester 8 al 10)
Prepárate, porque en esta lección estudiaremos Ester 8 al 10, veremos el desenlace de la historia de Ester, y más aún cómo el Plan de Dios y su soberanía son una fuente de gozo, verdad y regocijo para nosotros los que confiamos en Él.
Un segundo clamor y un nuevo mensaje (Ester 8)
La primera vez que Ester intercede delante del rey, su clamor fue uno estratégico y calmado; esta vez es un clamor más apasionado para que los planes de Amás fueran impedidos. (v. 1-8)
Mardoqueo fue puesto sobre la casa de Amán y se le dio el anillo real, para que escribiera nuevos edictos, con instrucciones a los judíos para que se defendieran cuando fuesen atacados, según lo antes señalado. (v. 11-14)
La imagen de Mardoqueo al final de este capítulo desata, alegría y gozo. ¿Recuerdas la imagen de Mardoqueo cuando fue honrado por el rey? Esta imagen es de mucha más autoridad, una gran corona y ropas reales; llenaron de gozo al pueblo. (v. 15-16)
En el versículo 17, vemos que muchas de otras naciones ahora proclamaban ser judíos, pues no serlo ponía en peligro sus vidas. Esto es un marcado contraste con el comienzo del libro, cuando Ester, ni siquiera dio a conocer a su pueblo, probablemente para evitar algún discrimen. (1:10)
Respondiendo a los logros
Notemos que Ester, a pesar de todo lo que ha logrado hasta el momento, mantiene una posición de humildad y de buscar hallar la gracia del rey al hacer su clamor.
Sus logros no se le han subido a la cabeza, no permitió que el orgullo llenara su corazón. ¿Cómo reaccionamos cuando logramos alcanzar una meta para nuestro bien o el de otros?
Otro detalle en el que debemos meditar es que la respuesta favorable del rey para con el pueblo judío, no eliminó el decreto ya señalado. Esa decisión sigue estando bajo la soberanía de Dios y su voluntad.
Lo mismo sucede con las consecuencias de nuestro pecado; al arrepentirnos de nuestros pecados no hacen que sus consecuencias desaparezcan. Debemos confiar en que, en medio de toda situación, Dios sigue estado en control y nos provee una salida, aunque haya que dar algún tipo de batalla.
Esto es importante, por ejemplo, cuando oramos por sanidad, protección o provisión; tenemos que aprender a ver la soberanía de Dios en acción, aunque los resultados no sean exactamente como los esperábamos.
Venganza y Defensa de los Judíos (9:1-15)
Llega el temido día y el resultado es contrario al anticipado por Amán. Los judíos se defendieron en todo el reino y lograron preservar su vida. Además, se convierten nuevamente en un pueblo temido por las demás naciones. (v. 1-4)
Recuerdas las expresiones de la esposa de Amán, cuando dijo que sí es de descendencia judía, no podrás contra él. No por las fuerzas que ellos tenían, sino por el poder del Dios al que sirven.
En los versículos 5 al 15 de este capítulo leemos sobre el día del enfrentamiento y la destrucción que vino sobre los que odiaban al pueblo judío en Susa y todas sus provincias.
En los versículos 9, 15 y 16 se menciona el dato de que ellos no tomaron ninguno de los bienes de aquellos que murieron ese día. Este detalle nos lleva a recordar la historia de Saúl cuando se enfrentó a Agag. Ellos sí tomaron de los bienes del pueblo que atacaron ignorando el mandamiento de Dios.
Hay motivos para celebrar (v. 16-23)
Luego de terminar la confrontación, al día siguiente “descansaron, y lo proclamaron día de banquete y de regocijo.” En las provincias el día 14 del mes de Adar y el día 15 en la capital de Susa.
Mardoqueo escribe los sucesos y ordena que anualmente en estas fechas se celebre la liberación del pueblo judío. Celebraban que su tristeza había sido cambiada en alegría y su duelo en regocijo.
¿Aprendemos de nuestros errores pasados?
Al parecer, estos judíos aprendieron a no tomar de lo que no les correspondía. Aprendieron a seguir las instrucciones como fueron establecidas, aprendieron una lección de obediencia. ¿Qué tal nosotras?
Leemos la Palabra de Dios, escuchamos las predicaciones, participamos de conversaciones que nos exhortan a vivir de tal manera que Dios sea glorificado, pero ¿procuramos obedecer a Dios o cumplimos a medias como Saúl?
En una de las lecciones pasadas mencionamos que es importante sufrir nuestro dolor. Igual, cuando el Señor cambia nuestra tristeza por alegría, necesitamos tomar el tiempo para disfrutarlo, descansar y en agradecimiento por el bien que hemos recibido, servir a otros. (v. 22)
La Fiesta de Purim (9:24-32)
Ya conocemos toda la historia y en el final de este capítulo leemos un resumen breve de los sucesos. Con un énfasis en el establecimiento de la fiesta, el motivo de celebración no era pasajero, sino uno que debía celebrarse cada año.
Los días se llaman Purim, pues Amán escogió los días por medio del Pur (echar la suerte). El propósito de la celebración es que se recuerden los hechos para las siguientes generaciones. Lo cual fue un éxito porque hasta la fecha, durante el mes de marzo, los judíos celebran la Fiesta de Purim.
¡A celebrar!
Había muchas razones para celebrar, no tan solo por la liberación de esa generación específica; sino que podían celebrar el poder y la soberanía de Dios sobre sus vidas. Esos días en que la suerte fue echada sobre ellos, el Señor cumplió su propósito.
Esa verdad es una a la que nos debemos aferrar, todo está en las manos de Dios y su propósito se cumplirá y es perfecto.
Quizás te preguntes: ¿Debemos celebrar esta fiesta de Purim? Es importante que conozcamos y entendamos la raíz de esta celebración y podemos reconocer que es el resultado del poder de Dios y un milagro como protegió a su pueblo en aquel momento.
Sin embargo, tenemos que entender que esa celebración no era el final del plan de salvación de Dios para todos sus hijos. Esta liberación guardó el linaje de quien cumpliría todas las profecías; y que traería verdadera y total liberación para su pueblo, Jesús.
Por medio de la encarnación de Jesús, su vida, muerte y resurrección, nuestro más grande lamento ha sido cambiado a un mayor gozo. Tenemos salvación no tan solo de lo que nos pueda hacer el hombre, sino de la ira de Dios por medio del sacrificio de Cristo en la cruz.
La imagen de Mardoqueo (Ester 10:1-3)
Este libro lleva el nombre de Ester y casi siempre hacemos mucho énfasis en las acciones de ella y su rol en el desenlace de la historia.
Sin embargo, el libro culmina iluminando la persona de Mardoqueo; un hombre estimado por los demás que llega a una posición de mucha autoridad y que cuida de su pueblo.
Te comparto algunas de las características que identifico de Mardoqueo a través de todo el libro; ¿cómo ves a Mardoqueo?
- Un expatriado, encargado de la crianza de su prima Ester. (2:5-7)
- Un buen ciudadano salvando la vida del rey (2:21-23)
- Un hombre de carácter fuerte en medio de la confrontación con Amán (3)
- Vimos su lamento y como se aferró a su fe en medio del dolor (4)
- Humilde en medio de la exaltación (6:10-14)
- Al líder estratégico y sabio (8:9-10)
- Mensajero de Paz (8:15-17)
En la próxima lección tomaremos un poco más de tiempo para meditar en las verdades que hemos aprendido durante nuestro estudio del libro de Ester.
Lecciones del Estudio de Ester
- Introducción al libro de Ester: Serie La Soberanía de Dios en Acción
- ¿Qué es la soberanía de Dios?
- Reconociendo la Soberanía de Dios (Ester 1:1-2:20)
- El conflicto cuando estoy bajo la soberanía de Dios (Ester 2:21-4:3)
- Un tiempo señalado para todo (Ester 4)
- Nuestras acciones y el propósito de Dios (Ester 5 al 7)
- Fuente de gozo, verdad y regocijo (Ester 8 al 10)
- Mi Vida bajo la Soberanía de Dios




