Ester 4: Un tiempo señalado para todo
La vida está llena de temporadas, unas más agradables que otras. Al estudiar Ester 4, podemos tener la seguridad de que hay un tiempo señalado para todo, como lo aprendemos en la iglesia.
En este capítulo leemos uno de los versículos más conocidos del libro y quizás el que más asociamos con la historia de Ester.
Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberación vendrán de otro lugar para los judíos, pero tú y la casa de tu padre perecerán. ¿Y quién sabe si para una ocasión como esta tú habrás llegado a ser reina? Ester 4:14
Esa referencia al tiempo señalado, una ocasión en la que se debe pasar a la acción, así como lo dijo el predicador en el libro de Eclesiastés. Al ver los detalles de la historia de Mardoqueo, Ester y el pueblo judío, evaluaremos cómo enfrentamos los diferentes tiempos o temporadas de la vida.
Para estudiar Ester 4, en esta ocasión utilizaremos el acrónimo TIEMPO para dividir el capítulo. Es mi oración que, mientras avanzamos, estas divisiones te ayuden a aplicar los principios que vemos en esta porción de la Palabra sobre Dios, el tiempo y nuestra vida.
Tragedia (Ester 4:1-4)
En estos versículos, al comienzo del capítulo, vemos cómo Mardoqueo expresa su dolor de una forma evidente y pública, pues no lo expresó solo en su casa, sino que llegó hasta el palacio.
Rasgar los vestidos y vestirse de cilicio y ceniza, significa que se vistió de luto, tenía una tristeza insoportable; que no le permitía seguir viviendo sus días de la misma manera.
Mardoqueo no fue el único entristecido, sino que en todas las provincias donde llegó el anuncio, entre los judíos, lo que existía ahora, luego de celebrar la Pascua, era llanto, duelo, ayuno y lamento.
Ester recibe la noticia del estado de Mardoqueo y le pide que se quite el cilicio, pero este no lo hizo.
Ester aún no sabe la razón por la que Mardoqueo está agobiado, no sabe que se ha anunciado una tragedia para su pueblo.
Las temporadas de tragedia
Al ver el duelo y el lamento de Mardoqueo tenemos que preguntarnos: ¿Cómo manejamos nuestro dolor?
Amadas, tengamos cuidado de no creer la mentira, de que por ser mujeres cristianas no pasaremos por dolor o que no podemos expresar nuestro dolor.
Sí, es cierto que el señor cambia a nuestro lamento en baile (Salmo 30:11), pero esto no significa que no debemos procesar y manejar nuestro dolor.
Hay tiempo para llorar y hay tiempo para reír. Hay tiempo para que procesemos nuestro lamento (Eclesiastés 3:4), nuestros duelos y lutos hasta que regrese el tiempo de reír y bailar.
El Señor nos ha creado con emociones para que podamos procesar los sucesos de la vida. Es cierto que tenemos que manejar bien nuestras emociones, pero no podemos llegar al extremo de querer eliminarlas de nuestra vida.
El ejemplo de Mardoqueo, al acercarse a la puerta del rey, nos debe animar a en nuestros momentos más trágicos, a acercarnos a nuestro Rey.
En medio de nuestro dolor, llanto y tristeza recordemos la verdad expresada en Hebreos 4:16: “Por tanto, acerquémonos con confianza al Trono de la gracia y hayamos gracia para la ayuda oportuna.”
Aprovechemos también para preguntarnos: ¿cómo estamos ayudando a otros a procesar su dolor? Cuando tengamos la oportunidad de estar junto a aquellos que sufren, recordemos que hay un tiempo señalado para todo y, como nos enseñó Pablo, lloremos con los que lloran. (Romanos 12:15)
Interceder (Ester 4:5-8)
Al recibir la negación de Mardoqueo, Ester envía a Hatac a investigar qué es lo que está ocurriendo. En respuesta, Mardoqueo le envía todos los detalles del decreto y la tragedia que están por enfrentar.
Pero no tan solo eso, sino que le incluye un reto; la reta a interceder por su pueblo ante el rey. En los versículos anteriores vimos que Ester muy prontamente se movió a tratar de resolver la tristeza de Mardoqueo, aun sin saber todos los detalles de lo que estaba ocurriendo.
Ahora Mardoqueo le da este reto. Como diciendo, ya sabes lo que está por suceder: nuestro pueblo está a punto de ser exterminado, y ya que estás en la posición de reina, debes tomar medidas e interceder.
Es tiempo de interceder
Ester recibe el reto de interceder por su pueblo en términos humanos delante del rey y esto nos debe llevar a meditar en cuál es nuestra actitud al interceder por otros en términos humanos.
Creo que para todas es una lucha el mantener un balance al interceder por otros, pero tomemos un momento y consideremos a qué lado nos inclinamos a ignorar la necesidad de los demás o a interceder en exceso hasta el punto que no sea de ayuda.
En el aspecto espiritual, debemos interceder (orar) por nuestras necesidades y las de los demás, mientras crece nuestra confianza en Dios de que Él escucha nuestra oración.
Es más, con la seguridad de que el mismo intercede por nosotros (Romanos 8:26-27) y que, como hemos visto hasta ahora, el Dios soberano, cumplirá su voluntad.
Escapar (Ester 4:9-13)
La respuesta de Ester es de autoprotección, envía a que le recuerden a Mardoqueo la ley referente a acercarse al rey sin haber sido llamado; que el resultado de esta acción es muerte.
Con este detalle válido, Ester encuentra un escape rápido ante la responsabilidad que Mardoqueo ha puesto sobre ella y de la tragedia que está por ocurrir fuera del palacio.
Mardoqueo le responde con unas palabras sencillas, pero llenas de mucho significado: “no pienses que estando en el palacio del rey solo tú escaparás entre los judíos.”
¿Estamos tratando de escapar?
Tengo que hacer esta advertencia nuevamente, no podemos creer que, por nuestra fe, somos eximidos del dolor o las circunstancias que suceden a causa de la maldad en este mundo caído.
Jesús, orando por nosotros, pidió que no fuéramos quitados de aquí, pero que fuéramos guardados del maligno. (Juan 17) Por lo que debemos meditar en sí, estamos como Ester tratando de escapar de situaciones riesgosas o difíciles; cuando debemos estar ejerciendo nuestra fe y nuestra responsabilidad.
Mientras leo la historia de Ester tratando de escapar a su responsabilidad, es imposible no recordar a Jonás que, por pensar en su comodidad o su preferencia, prefirió huir a Tarsis. Puedes escuchar este mensaje sobre cómo Jonás intentó escapar.
Tratar de escapar de la voluntad de Dios es más peligroso que cualquier dificultad que podamos enfrentar mientras estamos bajo su plan.
Momento (Ester 4:14)
Mardoqueo le recuerda a Ester la verdad que ahora tú y yo estamos estudiando al leer su historia. Dios siempre cumple su plan, ya sea que estemos dispuestos a participar o no.
Le recuerda que si ella está en la posición de reina, no es por su belleza o por cómo veíamos en una de las lecciones anteriores, porque halló favor ante todos; sino porque estar en esa posición era parte del Plan de Dios.
Viviendo para la gloria de Dios
En Lucas 19:39-40, Jesús confirmó las palabras de Mardoqueo cuando Dios ha dispuesto algo en su voluntad; si nosotros no lo hacemos, la creación lo hará posible.
Muchas veces somos muy prontas a actuar en estos momentos “fáciles” de resolver, quizás para ser reconocidas o “demostrar” lo que queremos que otros vean en nosotras.
Sin embargo, en los momentos que pueden ser más difíciles, tendemos a echar hacia atrás o buscamos protegernos.
Necesitamos pedir al Señor discernimiento; para reaccionar a las situaciones, no de acuerdo a nuestras emociones o pretensiones, pues nuestro corazón es engañoso. Si no que vivamos motivadas para que todo lo que hagamos dé como resultado gloria de Dios y hacer lo que nos toque hacer para la alabanza de su nombre. (Filipenses 1:9-11; Jeremías 17:9)
Perecer (Ester 4:15-16)
Las palabras de Mardoqueo confrontaron a Ester y provocaron en ella una acción llena de fe y de confianza.
Al ser recordada de la naturaleza de Dios, el Dios que cumple su voluntad; y confrontada por su pecado de querer escapar a su responsabilidad, Ester se llena de fe de tal manera que dice: “si perezco, que perezca.” (v. 16)
Una confianza que hizo su anterior preocupación, una pequeña e irrelevante ante la necesidad de cumplir su rol en el plan de Dios. Que la llenó de valentía para tomar una acción, que la prepararía para enfrentarse a lo que estuviera por ocurrir.
Servir cueste lo que cueste
En su expresión, Ester estaba diciendo lo mismo que Pablo en Filipenses 1:21: Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia.
Al igual que Ester, nosotras somos confrontadas, por la naturaleza de Dios y nuestro pecado; pero le añadimos la obra redentora de Cristo. Al ser confrontadas con estas verdades, la respuesta debe ser que crezca más nuestra fe y confianza en Dios.
Una fe que nos lleve a creer que, por la obra de Cristo, hemos sido perdonadas, redimidas, justificadas, adoptadas y santificadas. Una fe que nos llene de valor para arriesgarnos a que otros conozcan ese Gran Evangelio. Fe que quite toda preocupación y nos mueva a cumplir nuestra parte en el Plan de Dios.
Lee Marcos 8:34-38 y evaluemos nuestra vida. ¿Estamos preparadas y dispuestas a arriesgarnos por el plan de Dios? ¿Estamos listas para negarnos a nosotras mismas y servir a nuestro Dios dondequiera que nos lleve?
Oración y ayuno (Ester 4:16-17; Mateo 6)
La forma en que Ester se va a preparar para acercarse al rey, es por medio de la oración y el ayuno; no tan solo ella, sino que le pide a Mardoqueo que se unan todos y que incluso sus doncellas se van a unir a estos tres días de ayuno y oración.
En la narración tenemos un silencio durante esos tres días, no sabemos qué tipo de ayuno hizo cada uno o cómo fueron sus oraciones. Al creer que la Palabra de Dios contiene todo lo que necesitamos, debemos descansar en que conocer estos detalles no es esencial.
Lo que necesitamos saber es el resultado de estas acciones; después de esos tres días, Ester salió lista para enfrentar lo que viniera. En la próxima lección veremos en detalle cómo Ester estaba dispuesta a actuar bajo la soberanía de Dios.
Fortaleciendo nuestro espíritu
Las disciplinas espirituales, que incluyen la oración y el ayuno, no son solamente para aquellos en posiciones de liderazgo, son para cada una de nosotras que hemos puesto nuestra fe en Jesús.
Como disciplinas, las debemos ejercer frecuentemente. Como vemos en este ejemplo, en temporadas difíciles podemos ser más intencionales e intensificar nuestras prácticas como individuos y como pueblo de Dios.
El practicar nuestras disciplinas espirituales no va a cambiar la voluntad de Dios, pero sí nos va a fortalecer nuestra fe y confianza en Dios. Nos ayudará a enfocarnos en Él y descansar en la verdad de que él es soberano y su voluntad es perfecta.
Un tiempo señalado para todo
Espero que luego de mirar a la reacción de Ester ante la tragedia, podamos mirar a nuestra vida de forma sincera delante de Dios, arrepentirnos de las veces que deseamos resolver las cosas a nuestra manera, de las veces que queremos escapar del dolor o de las responsabilidades que tenemos.
Que podamos recurrir a nuestro Rey Soberano por medio de la oración y el ayuno para que nuestra fe y confianza se fortalezcan y podamos hacer lo que tengamos que hacer para llevar la redención de Dios a otros y que su perfecta voluntad se cumpla.
Lecciones del Estudio de Ester
- Introducción al libro de Ester: Serie La Soberanía de Dios en Acción
- ¿Qué es la soberanía de Dios?
- Reconociendo la Soberanía de Dios (Ester 1:1-2:20)
- El conflicto cuando estoy bajo la soberanía de Dios (Ester 2:21-4:3)
- Un tiempo señalado para todo (Ester 4)
- Nuestras acciones y el propósito de Dios (Ester 5 al 7)
- Fuente de gozo, verdad y regocijo (Ester 8 al 10)
- Mi Vida bajo la Soberanía de Dios





