En el artículo anterior vimos más en detalle la oración de Pablo por los colosenses. Al final de esa oración (v. 12) Pablo usa la siguiente descripción: “santos en la Luz.” Quiero que nos detengamos por un momento para que podamos ser impactadas una vez más con la hermosura y grandeza del Evangelio.

Antes de que comiencen las preguntas acerca de como ser santos y como mantenernos en la luz. Pablo les recuerda: 

“Por que Él nos libró del dominio (de la autoridad) de las tinieblas y nos trasladó al reino de Su Hijo amado, en quien tenemos redención: el perdón de los pecados.” 

Colosenses 1:13-14

En La luz, En Su Reino

Un recordatorio de que esta obra no es nuestra; sino que es la obra del Señor a nuestro favor. Cómo queriéndoles decir, no se crean que esto depende de sus fuerzas; sino del poder de Dios. Al estar en la luz no somos mejor que nadie; pero hemos recibido redención; por medio del Hijo, y ahora somos parte de su reino.

Así como hemos dicho anteriormente, esta verdad no la podemos dejar como algo que ya sabemos o como algo común. Es una verdad que nos debe conmover y nos debe llevar a rendir nuestra vida a nuestro redentor. Recordemos que el propósito de Pablo en esta carta es refutar falsas enseñanzas y resaltar el lugar Supremo de Cristo en la vida de los colosenses y que así también sea en nuestras vidas. 

La Plaga de las Tinieblas

Al leer el versículo 13 no puedo dejar de pensar en el éxodo de Egipto; pero no tan solo en la salida, sino específicamente en la plaga de las tinieblas. Te invito a leer Éxodo 10:21-23 para recordar como fue este suceso.

Nos dice la Palabra que las tinieblas para los egipcios eran tan densas que nadie se podía levantar de su lugar. Trata de imaginarte en esas tinieblas y las consecuencias de las mismas. Al momento que escribo, llevamos más de dos meses con varios niveles de cuarentena, sin poder salir libremente de la casa y hasta las tareas más ordinarias se han complicado.

Imagínate tres días sin poder moverte porque no ves absolutamente nada. Si decidieras intentar hacer algo productivo seguramente fallarías o te harías daño. Pablo nos recuerda que el Padre nos libró del dominio de las tinieblas, de esas densas tinieblas que no nos dejaban movernos y actuar conforme a como fuimos diseñados.

Más adelante, en el capítulo 2:13 dice: “y ustedes estaban muertos en sus delitos y en la incircuncisión de su carne, Dios les dio vida juntamente con Cristo; habiéndonos perdonado todos los delitos.”

Nosotras antes estábamos como los egipcios, en tinieblas, y por medio de Cristo fuimos trasladadas a su reino, en la luz, recibiendo perdón por nuestros pecados. 

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En la cruz Cristo pago nuestro rescate del reino de las tinieblas, leamos como lo profetizó Isaías: “He disipado como una densa nube tus transgresiones, y como espesa niebla tus pecados. Vuélvete a Mí, porque Yo te he redimido.” (Isaías 44:22)

El Señor guardó a su pueblo de las tinieblas durante la plaga en Egipto y por medio de la obra de Cristo nos ha salvado a nosotras también de las tinieblas. ¿Cómo responderemos a esto?

Nuestra Respuesta

No permitamos que la cotidianidad de este mundo y ni siquiera la de vivir la vida cristiana nos limite de entender cuan maravilloso es que hayamos sido redimidas. Cristo venció a las tinieblas y nos ha sacado de ellas, y todo esto totalmente inmerecido.

Esta verdad no es una más que debemos simplemente conocer como las tablas de multiplicación. Es una verdad que debemos celebrar y atesorar, pues de ella depende nuestra vida y nuestra eternidad.

Como veremos más adelante es el estar en la Luz, lo que nos permite disfrutar de una nueva naturaleza. Es el arma que tenemos en contra de las tinieblas, que el Señor nos ha redimido y que somos completas en Él. 

¡Estábamos muertas! Pero si hemos puesto nuestra fe en la obra redentora de Cristo; hemos resucitado con Él. Tenemos parte en la herencia de los santos en la Luz. En Él tenemos nuestra esperanza.

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Las próximas semanas seguiremos siendo maravilladas por esta Palabra de Verdad, por el Evangelio, pues es la única manera en que podremos ser renovadas en nuestro entendimiento y anhelar vivir para su gloria. 

Myrna Mirelix

Madre, esposa, mujer dependiente de Dios. Estudios Bíblicos, Devocionales y Herramientas para mujeres cristianas a crecer en su vida espiritual.

5 Comments

  1. Damos gracias a Dios por su Palabra y particularmente he aprendido que más que orar por aquellas necesidades físicas, que debemos orar más por aquellos que cumpliendo el llamado en la obra del Señor se esmeran en predicar el evangelio con denuedo y permanentemente…y sean habilitados para permanecer hasta concluir la obra que se les ha encomendado… Gracias a Dios que El, ha levantado personas para esta gran obra, como dijo Jeremías a gran obra me ha llamado el Señor.

    1. Myrna Mirelix – Colorado Springs, Colorado – Madre, esposa, mujer dependiente de Dios. Estudios Bíblicos, Devocionales y Herramientas para mujeres cristianas a crecer en su vida espiritual.
      says:

      Saludos Fabiola. Amén, al final de la carta hablaremos un poco más sobre Epafras y como debemos anhelar su misma pasión por dar a conocer el Evangelio.

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