Estudio Bíblico Eclesiastés

La Vida Humana Bajo el Dios Eterno – Eclesiastés 3

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Eclesiastés 3 es probablemente el capítulo más conocido del libro, lo he visto citado en tarjetas y decoraciones de casa. En esta lección tomaremos un tiempo para comprender el famoso Poema del Tiempo un poco mejor, tomando como base lo que ya conocemos del libro. 

Si recién acabas de encontrar esta publicación, esta es parte de la serie de estudio Anhelando la Eternidad, en la cual estamos estudiando el libro completo de Eclesiastés. Al momento hemos estudiado el contexto del libro, el significado de la palabra vanidad, la frase repetida en el libro “debajo del sol” y el provecho de la vida del hombre. 

Hemos sido retadas a evaluar la manera en la que estamos viviendo nuestra vida y lo que anhelamos; y en esta ocasión no será diferente. Además de mirar el poema del tiempo, exploramos el tema de la muerte, que es otro de los asuntos centrales del libro de Eclesiastés.

Es mi oración que mientras seguimos esta travesía puedas ver cómo el mensaje del libro, no es uno depresivo como usualmente se presenta, sino uno lleno de esperanza. 

Poema del Tiempo o la Vida Humana (Eclesiastés 3:1-8)

El poema es introducido en el versículo uno con la expresión “hay un tiempo señalado para todo”. Esa palabra “señalado”, no tan solo significa que hay un tiempo específico para todo, sino que ese tiempo es oportuno, esto significa que ocurre en el tiempo que nos conviene y con un propósito específico. 

Toma un momento para leer esa definición nuevamente y permite que ese conocimiento baje de tu mente a tu corazón. Todo evento ocurre en el momento más conveniente y tiene un propósito específico. 

Al leer el poema, vemos 14 pares de opuestos, aunque podríamos escribir una lección sobre las implicaciones de cada uno de ellos. En esta ocasión los veremos de una forma general y solamente te compartiré algunos detalles que nos ayudarán a comprender el resto del libro y consejos para tu estudio de la biblia

En el poema vemos que los opuestos incluyen aplicaciones naturales y de cambios; emociones; relaciones, construcción (v. 5) y sobre el adquirir y sacrificar. Todos estos los podemos aplicar de una manera u otra a las distintas áreas de nuestra vida. 

Algunos de estos opuestos los vemos en la naturaleza, como el nacer/morir es algo que conocemos y que vemos de forma evidente en toda la creación. Otros como el versículo 5, lanza/recoger piedras tenemos que buscar un poco de información para entender lo que significan, en este caso se refiere al proceso de construir y preparar el área de la construcción. 

Otra manera de entender mejor lo que leemos es utilizar lo que ya conocemos en otros libros de la Biblia, por ejemplo el plantar en el versículo 2 me recuerda la parábola del trigo y la cizaña en Mateo 13:24-30.

La idea del poema del tiempo es que reflexionemos en que la vida humana está compuesta de temporadas, en las que su propósito puede cambiar, y que estas suceden en el tiempo señalado/oportuno.

Sin embargo, la pregunta del predicador sigue siendo la misma y la vemos en el versículo 9: “¿Qué saca el trabajador de aquello en que se afana?” Como vimos, esta es la razón de su experimento.

El Dios Eterno y el Tiempo

Antes de continuar a los próximos temas del capítulo, tomemos un memento para reflexionar en la relación de Dios con el tiempo. El tiempo es una medida que utilizamos para organizar sucesos; con el fin de determinar su duración y nuestra relación con ellos. 

Gráfico de la relación de Dios con el tiempo tomada del libro Teología Sistemática por Wayne Grudem. El gráfico muestra que Dios creo el tiempo y él está fuera del tiempo.
La Vida Humana Bajo el Dios Eterno - Eclesiastés 3 8

Leemos en Génesis 1:14; que Dios creo lumbreras que le permitieran a la creación contar estaciones y temporadas. Dios creó el tiempo para nuestro beneficio, durante la creación de todas las cosas. 

Por lo que si el tiempo es una creación de Dios, Él existe fuera del tiempo. Esa característica es a la que nos referimos cuando decimos que Dios es eterno. Él no está limitado por nuestro reloj o calendario, Él siempre ha existido. 

¿Y qué tal nosotras? Nosotras no somos eternas, no hemos existido siempre, pero al final de nuestros días en esta tierra, tenemos un destino eterno. El predicador lo reconoce así en el versículo 11, cuando nos recuerda que Dios ha puesto eternidad en nuestros corazones. 

El Afán (Eclesiastés 3:9-17)

En los versículos 9 al 13, el predicador trae a la luz el asunto del afán y lo poco provechoso que es. Nos recuerda que todo eso que tenemos el tiempo para hacer nos ha sido dado por Dios y debemos ocuparnos y satisfacernos en ello. 

El versículo 12 nos llama a regocijarnos, ya que lo que podemos recibir en esta vida por medio de nuestro trabajo es un regalo de Dios. El predicador ha experimentado, como vimos en el capítulo anterior, que el alcanzar más es simple vanidad. 

Ahora llega a la conclusión de que lo mejor que podemos hacer en nuestra vida, es temer a Dios (Eclesiastés 2:24) y tener un contentamiento pleno en la voluntad de Dios. 

Cita: "El predicador nos exhorta a temer a Dios y disfrutar de la vida con un contentamiento pleno en su voluntad." Biblia de Estudio Herencia Reformada
La Vida Humana Bajo el Dios Eterno - Eclesiastés 3 9

Nos exhorta a que en lo que hagamos y poseamos, veamos la bondad de Dios; pues su voluntad es buena para nosotras. (Romanos 12:2)

Al leer los versículos 14 al 17, se nos recuerda que la voluntad de Dios es perfecta. Aunque al mirar nuestros días pareciera que la iniquidad, la injusticia y el mal es lo único que existe, debemos recordar que Él tiene la última palabra y el juicio final y el llamado a nosotras es a guardarnos y crecer en santidad. (Apocalipsis 22:11-12)

La Muerte (Eclesiatés 3:18-22)

Termina el capítulo con una reflexión sobre la muerte. Este suceso de la muerte es uno seguro que nos llegará a todos y que no conocemos todos los detalles. 

Así que como no sabemos cuándo nos llegará el momento de la muerte, no sabemos cuánto tiempo le queda a nuestro reloj debajo del sol; lo mejor que podemos hacer mientras es gozarnos en Dios por los bienes que hemos recibido. 

Con la seguridad y la esperanza de qué al final del tiempo nuestro espíritu volverá a Dios que lo dio. (Eclesiastés 12:7)

AD Minimalismo y Contentamiento
La Vida Humana Bajo el Dios Eterno - Eclesiastés 3 10

Conclusión

Al estudiar el poema del tiempo debemos preguntarnos cómo estamos viviendo nuestros días en esta tierra. 

¿Afanadas debajo del sol, centradas en nosotras mismas, en nuestras ilusiones, nuestra vanidad, enfocadas en nuestro tiempo?

¿O estamos disfrutando nuestros días en temor al Señor, obedientes, aferradas a Cristo, anhelando la eternidad, contentas en su voluntad?

Oremos al Señor que nos ayude a vivir nuestros días en esta tierra, con nuestros ojos puestos en Él y anhelando lo que él ya ha puesto en nuestro corazón, la eternidad. 

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