5 Comments

  1. Bueno, no sé. Está bien. Dios, según lo veo, puede estar entre todas las cosas y entre nuestras ideas más que nada. Tenerlo como guía ayuda a llevar la vida de otra manera, seguramente más bondadosa aunque no en todas las personas. Nadie es perfecto.
    Me gustaría decirte que tu hijo es un ser excepcional pero eso lo deberías de saber ya. Y normal las lágrimas. Nadie quiere un hijo diferente al principio. El camino va a ser largo, también lo sabes.
    Tú, de nada tienes la culpa. Lo sabes: Dios no nos castiga, es solo amor. Eso me dicen.
    Después de estos tres años de publicación del texto, has debido aprender mucho.
    Para nadie resulta fácil una criatura con TEA y, sin embargo, llevo leído muchos escritos de madres que no cambiarían sus hijos por otros «normales» o típicos. Madres (y supongo padres) que ayudan a sus hijos mientras crecen y se dejan el pellejo cada día, como vosotros. Hacerlo podría considerarse una mortificación en lenguaje cristiano y en ese mismo lenguaje -por si te sirve de algo- te digo que es también tu particular camino a la santificación.
    No me gusta lo que te estoy comentando porque no sé cómo hacerlo sin parecer condescendiente ni complaciente ni beato ni ateo sino una persona con años que quisiera ser de otra manera en ocasiones y no puede.
    Deja -atenta- que tu hijo te enseñe. Aprende -mucho- con él. El puede ver lo que no imaginamos los demás.
    Buah, perdona la chapa.

  2. Qué hermoso. Aunque mi hija no tenga la misma condición que Jonatán, puedo sentir tu dolor. Muchas cosas no entenderemos en esta vida, pero si de algo estoy segura es que nuestro soberano Dios siempre tiene el control y nos capacitará para dar lo mejor a nuestros pequeños. Estás haciendo un trabajo fenomenal y te admiro mucho <3 Gracias por compartir un pedazo de tu corazón con este escrito.

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