Estudio Bíblico Eclesiastés

Considera la Obra de Dios (Eclesiastés 4 al 7)

19

El Predicador, en el libro de Eclesiastés, nos ha estado compartiendo los resultados de su experimento, en los capítulos 4 al 7, nos comparte sus observaciones en más detalle, mientras nos llama: considera la obra de Dios.

Ten tu Biblia cerca, mientras nos movemos a través de estos capítulos y ponemos la luz sobre estas observaciones sobre lo que viven los oprimidos (4:1). 

Veremos una y otra vez la expresión: “mejor que…” En medio de la observación de los oprimidos, el Predicador nos recuerda que hay algo mejor. Igual en nuestra vida puede ser que estemos viviendo una realidad, la cual puede ser injusta o dolorosa, pero debemos recordar que existe una realidad mejor. 

Injusticias de la Vida

Viviendo bajo el sol (Eclesiastés 4:2-3)

Estos versículos por sí solos pueden ser bastante difíciles de comprender, pero ya que conocemos el contexto de lo que el predicador ha estado estudiando y presentando; podemos comprenderlos. 

Nuestra realidad es que estamos viviendo bajo el sol, una vida pasajera, y sin sentido de la cual los muertos no tienen que ocuparse más en ella, y el que no ha nacido no la ha experimentado. 

El llamado es a que mientras vivimos debajo del sol, recordemos que hay una realidad mejor, una que está por encima del sol. 

Manos llenas (4:6)

La ilustración que usa el predicador en esta ocasión es la de manos o puños llenos. A primera vista parecería que es mejor tener dos manos llenas en lugar de una.

Somos llamadas a ver considerar no cuantas manos están llenas, sino de que están llenas. Puedes tener más trabajo, que conlleva más afán y a vivir dominado por la vanidad, o puedes tener aparentemente menos, pero de algo mejor que es el descanso.

Este descanso no se refiere solamente al descanso físico después de un buen sueño o por no hacer tareas, sino que aun después de hacer lo necesario tenemos paz. 

MM Ad
Considera la Obra de Dios (Eclesiastés 4 al 7) 6

Dos en lugar de uno (4:9-12)

Este pasaje lo he leído tanto en el contexto de bodas y relaciones, pero al verlo en su contexto comprendemos que no tan solo se refiere a la relación del matrimonio, sino a la importancia de todas las relaciones que podemos desarrollar de este lado de la eternidad. 

En los versículos que preceden esta sección (7-8) leemos de un hombre solo que se enfocó en hacer riquezas y ser superior a otros sin tener con quién compartir y prolongar su influencia.

Nuestra sociedad nos empuja cada vez más a ser individualistas y superficiales en las pocas relaciones que establecemos, más no es mejor tener a otro con quien vivir nuestra vida y poder aprovechar y disfrutar del bien que podamos obtener en esta vida. 

La Sabiduría y la Necedad, no la edad (4:13)

En esta comparación vemos que lo verdaderamente importante en una persona contario a lo que nos enseña el mundo no es la experiencia, posición o edad, sino la ausencia de necedad. 

En esta y las próximas lecciones hablaremos más sobre la comparación entre el sabio y el necio, pero desde ya el predicador nos está recordando que lo mejor que puede poseer una persona es su sabiduría, la cual le permite recibir consejos e instrucción.

Vanidad de las Palabras y las Riquezas

Cuida tus Palabras (5:1-7)

A este pasaje podría dedicarle una lección completa, pero en resumen el predicador nos exhorta a tener cuidado en la manera que nos expresamos delante de Dios, para que no quedemos como los necios que no cumplen su palabra. 

Apresurarnos con nuestras palabras, por ejemplo, podría ser el decirle a Dios: “Dios, si me concedes esta petición, yo te responderé de esta manera.” En el pasaje vemos la palabra sueño, un deseo que viene como resultado de los afanes de la vida diaria. 

Nuestra relación con Dios, no es una dónde nosotras somos capaces de hacer trueques con Dios, ni en la cual podemos cumplir perfectamente nuestras palabras; por eso necesitamos un Salvador. 

Más que tratar de hacer compromisos con Dios que fallaremos, más de querer anhelar sueños que provienen del afán del día a día, deberíamos anhelar, conocer y descubrir la voluntad de Dios.

Regocíjate con tu trabajo (5:8-20)

En esta sección se presta más atención a las riquezas y no que el problema sea tener mucho o poco (v. 12) el problema es cuando nuestro corazón se vuelve avaro y ama más a las riquezas que a Dios. (v. 10)

Esta observación del predicador fue confirmada por Jesús en Mateo 6:24. Vivir para generar riquezas y tratar de saciarnos con ellas no es para nuestro bien. El predicador dice que es mejor dormir bien con lo que hemos recibido, que tener de más y no poder dormir bien. 

Al final del capítulo tenemos un llamado a disfrutar de lo que Dios nos permite tener y estar contentos. Recibimos lo que Dios nos ha dado, hacemos nuestro trabajo y nos regocijamos de su resultado. Cuando el contentamiento está presente en nuestra vida, disfrutaremos de todo el resultado de nuestro trabajo, sea mucho o sea poco. 

AD Minimalismo y Contentamiento
Considera la Obra de Dios (Eclesiastés 4 al 7) 7

Disfruta de lo bueno (Eclesiastés 6)

En este capítulo continúan las observaciones sobre las riquezas, la avaricia y la capacidad que Dios no da de disfrutar lo que obtenemos en esta tierra. Recalca que es vanidad el que el hombre acumule riquezas cuando Dios no le ha dado el don de disfrutarlo y alcanzar el contentamiento. (Eclesiastés 6:2)

En el versículo 9 vemos otra distinción, es mejor lo que ven nuestros ojos, o sea lo que ya poseemos, que lo que podemos desear tener. Primero, porque no sabemos si lo alcanzaremos. Segundo, porque si caemos en el error de codiciar, nada de lo que anhelemos nos va a satisfacer. 

La Sabiduría y la Necedad (Eclesiastés 7:1-12)

En esta sección leemos algunas comparaciones en la sabiduría y la necedad y el efecto que ambas tienen en nuestra vida diaria. Te invito a leer detenidamente esta sección, ya que como he mencionado antes, no entraremos en todos los detalles o implicaciones del pasaje.

Algunas lecciones en las que he meditado en esta sección son las siguientes:

  • La reputación es más importante que las apariencias (v. 1)
  • Es relevante reflexionar en la muerte y en fin de nuestras vidas y en el destino de nuestra eternidad. (v. 2)
  • El contentamiento y el gozo, no dependen de las buenas circunstancias. (v. 3)
  • La corrección sabia le hace bien a nuestro engañoso corazón. (v. 5)
  • Completar lo que comenzamos es importante (v. 8)
  • La paciencia es un fruto del espíritu que debemos cultivar (v. 8)
  • Vivir anclados en el pasado nos limita de ver lo significativo de hoy (v. 10)

En el versículo 12 nos recuerda que la sabiduría tiene más valor, que las riquezas, pues nos ayuda en la preservación no tan solo de nuestra vida en esta tierra, sino también de nuestra alma. (v. 12)

Considera la obra de Dios (Eclesiastés 7:13-14)  

Cerraremos esta lección con la exhortación del predicador; si es cierto que las injusticias de la vida y las vanidades detrás de las que corremos se apoderan de nuestros pensamientos y hacer cambiar nuestras emociones; más es mejor y más importante considerar la obra de Dios.

Considera la obra de Dios:

Porque ¿quién puede enderezar lo que Él ha torcido?

Alégrate en el día de la prosperidad,

Y en el día de la adversidad considera:

Dios ha hecho tanto el uno como el otro

Para que el hombre no descubra nada que suceda después de él.

Eclesiastés 7:13-14

Cuando vemos que lo que está torcido no tiene cómo enderezarse; que las injusticias y vanidades de la vida no tienen forma de ser cambiadas por nuestras acciones, tenemos la esperanza de que hay bondad en nuestro porvenir al considerar la obra de Dios. (Jeremías 29:11)

Nos dice el predicador en los días bueno y de la prosperidad, nos debemos alegrar. Como vimos en el capítulo 6 y en el capítulo 2; es un regalo de Dios que podamos disfrutar de lo bueno que recibimos y es en Él que podemos disfrutarlos mejor. 

Esto nos recuerda, que cuando los días bueno llegan los debemos disfrutar; pero debemos vivir a la expectativa porque los días malos o de adversidad también van a llegar. Y en lugar de comenzar a entristecernos sin esperanza o a renegar de la bondad de Dios, debemos recordar esa verdad: Dios ha hecho tanto el uno como el otro. 

Cuando decimos que Dios es soberano, no solo gobierna sobre los días bueno, sino también sobre los malos; y al reconocer esta verdad nos debe ayudar a detenernos y recordar cómo es la obra de Dios, una obra que no se limita a mi tiempo de vida sino a la eternidad, como vimos en la lección La Vida Humana Bajo el Dios Eterno

La obra de Dios no nos es del todo revelada (Eclesiastés 11:5) y su obra de redención aún no había sido revelada para el predicador. Más en este tiempo, Jesús mismo en Juan 6 dijo que la obra de Dios es que creamos en Él. 

En medio de las injusticias y de las vanidades de la vida, detengámonos a considerar la obra de Dios. Detengámonos a considerar la vida, enseñanzas, sacrificio y resurrección de Cristo. Sea esa nuestra esperanza, que lo torcido que nosotros no podemos enderezar, es hecho nuevo por el sacrificio de Cristo. 

Hay algo mejor que todo lo que pueden ver nuestros ojos, ya sea prosperidad o adversidad; considera la obra de Dios en salvarnos por medio de su Hijo. Considera que el Señor ha puesto eternidad en nuestros corazones (Eclesiastés 3:11) y ahora esa eternidad tiene un buen resultado porque hemos sido Resucitas con Cristo.

Conclusión 

Si aún no has tomado el tiempo para meditar en lo que hemos estado estudiando, hazlo pronto. Conocer la Biblia solo para recitar datos, no es el propósito de la misma, sino que es para nuestro bien y crecimiento. Revisa nuevamente esta lección y preséntate honestamente delante del Señor, reconoce detrás de qué vanidades has estado corriendo; qué injusticias están nublando tu vista que no te permiten considerar la obra de Dios. 

Considera la cruz, al Hijo de Dios, dejando su trono para salvarnos con su muerte en la cruz, para que mientras vivimos de este lado de la eternidad tengamos vida abundante y una esperanza eterna. Roguemos al Señor que haga crecer nuestro anhelo por la eternidad y que ese anhelo cambie la manera en la que vivimos nuestros días debajo del sol. 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Skip to content