Conclusión del Estudio de Eclesiastés: Anhelando la Eternidad (Eclesiastés 11:7 – 12)
En esta última sección del estudio de Eclesiastés, leemos una serie de consejos del predicador a los jóvenes a los que le estaba escribiendo y la conclusión del libro. Para nosotras, esta es también la conclusión de esta serie Anhelando la Eternidad; estos consejos son los que nos servirán para resumir lo que hemos aprendido y cómo lo aplicaremos de ahora en adelante.
Alégrate, Sigue y Conocer (Eclesiastés 11:9)
La vida es un regalo de Dios, el cual debemos disfrutar y no tan solo disfrutar, sino que nos debe producir placer, nos debe llenar de alegría. Pero sabemos que no todos los eventos de la vida o las acciones que podamos tomar, producirán resultados agradables a largo plazo.
Por eso se nos recuerda, que al final de la vida seremos juzgados por lo que hayamos hecho. Los necios serán juzgados en su necedad, y los sabios en su sabiduría. Por eso se nos recordó, en muchas ocasiones, que debemos vivir sabiamente, temiendo a Dios y creciendo en Santidad.
Al vivir así, nos guardamos de los engaños de nuestro corazón, mientras buscamos ser más como Cristo, podemos confiar más en seguir a nuestro corazón, ya que lo hemos dispuesto nuestro a amar a Dios y atesorar su voluntad. (Jeremías 17:9; 31:33; 32:38-40)
Con el conocimiento correcto de Dios como el soberano y eterno, podremos alegraremos de todo lo que ocurra nuestra vida, incluso cuando la providencia que nos toqué sea dulce o amarga. Pues el Señor nos da más que alegría, gozo y paz.
Aparta y Aleja (Eclesiastés 11:10)
El próximo consejo es que apartemos de nuestro corazón la congoja o la tristeza. Mientras más nos acercamos a Dios, mientras más recordamos que la vida debajo del sol es pasajera; más abrazaremos el gozo que Él nos da. (Eclesiastés 2:26)
Un gozo, que no depende de las circunstancias, ni de las posesiones, sino de la obra de redención que ya hemos recibido en Cristo, de la gracia que nos ha sido mostrada sin merecerlo y por la libertad de ahora poder vivir para su Gloria.
Aleja el sufrimiento, no se refiere a no sentir dolor en nuestro cuerpo por causas naturales. Si no a aquellas acciones y actividades que desagradan a Dios. Piensa en las tentaciones y deseos a los que podemos ceder, que traen mal o sufrimiento a nuestra alma. (Utilizo las herramientas en BibleGateway para estudiar el significado original.)
Esto es lo que el predicador experimento, al ceder a todos los deseos malignos de su corazón, trayendo sufrimiento espiritual en medio de la prosperidad física. Una vez más, un llamado a vivir en santidad para nuestro Dios.
Acuérdate del Creador 12:1, 6
La exhortación final del predicador es acuérdate del Creador, acuérdate de Dios; antes de que tu cuerpo comience a dar señales de que sus días están por terminar. Las hermosas ilustraciones de este capítulo se refieren a las evidencias corporales de envejecer.
Esto no quiere decir que aquellos entrados en edad no puedan acercarse por primera vez al Señor y recibir la Salvación. Debemos recordar que el predicador mismo está en esta edad más cerca de la muerte y por eso fue que comenzó su reflexión.
Su consejo es a los jóvenes a que no desperdicien sus fuerzas corriendo tras el viento, sino que vivan para la gloria de Dios en todo lo que hagan, porque la eternidad es real y está cerca. Sin importar la edad, todos llegaremos delante de Dios y su deseo es que los que quedan después de él aprovechen bien su vida debajo del sol, anhelando lo que está por venir.
Ese consejo es para ti y para mí, sin importar nuestra edad. Antes de que nuestras fuerzas y habilidades se sigan desgastando, recordemos quién es Dios y respondamos cómo es correcto viviendo para su gloria.
Estate Prevenido 12:7
Así como nos recordó en el capítulo 3, la muerte es inevitable y es parte de la vida. Vuelve a recordarnos, que cada segundo que pasa nuestro tiempo en un sentido es acortado y nos presentaremos delante de Dios, nuestro creador.
Pero no creas que terminaremos este estudio con una nota de tristeza, porque terminamos hablando de la muerte, de cuando nuestro tiempo termine; porque como aprendimos en el capítulo 3, Dios está fuera del tiempo, Él es eterno.
Nos está recordando que la eternidad está por venir y si vivimos nuestra vida en el temor al Señor, es el momento en el que toda vanidad, toda ilusión, todo dolor, todo afán cesará y tendremos la vida verdadera.
Pedro en su segunda carta lo dijo así: “Antes bien, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.” 2 Pedro 3:18
Nos está recordando, que fuimos creadas para la eternidad, y que si hemos puesto nuestra fe en el Salvador, esa eternidad será una llena de paz y gozo. Nos está recordando lo que él conoció como una promesa y hoy nosotras llamamos el Evangelio.
Pablo se lo recordó a Timoteo así: “Él nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según Su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad y que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien puso fin a la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio. (2 Timoteo 1:9-10)
Conclusión del Estudio de Eclesiastés
Espero que luego de este estudio de Eclesiastés; puedas ver cómo este libro, a pesar de que utiliza descripciones fatalistas y que pueden parecer hasta depresivas, es en realidad un libro lleno de esperanza. Es un recordatorio de que hemos sido creadas para la eternidad.
Nos llama a dejar el miedo a un lado, a ser esforzadas y crecer en nuestro conocimiento de Dios. Nos reta a vivir para la gloria de Dios, disfrutando la vida que nos ha regalado aún debajo del sol, porque vivimos con nuestra mirada en los cielos; esperando ver a nuestro Salvador regresar. (Hechos 1:10-12)
Pero en realidad, anhelan una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo cual, Dios no se avergüenza de ser llamado Dios de ellos, pues les ha preparado una ciudad.
Hebreos 11:16
Lecciones en el Estudio de Eclesiastés
- Introducción a Eclesiastés: Anhelando la eternidad
- La vanidad y la vida debajo del sol – Eclesiastés 1:2-3
- ¿Qué provecho tiene la vida? – Eclesiastés 1:4-2:26
- La Vida Humana Bajo el Dios Eterno – Eclesiastés 3
- Considera la Obra de Dios (Eclesiastés 4 al 7)
- Todo está en manos de Dios (Eclesiastés 7:15 al 9:12)
- Vivir sabiamente: creciendo en santidad (Eclesiastés 10 – 11:6)
- Conclusión del Estudio de Eclesiastés: Anhelando la Eternidad (Eclesiastés 11:7 – 12)



