Cuando la Navidad se Vuelve Solitaria: 4 Maneras prácticas de acompañar
Querida hermana, en este artículo quiero compartir 4 maneras prácticas de acompañar al prójimo durante esta temporada navideña.
El sentimiento de soledad se intensifica aún más durante las festividades navideñas. Para muchos cristianos y otros no creyentes en nuestras iglesias, compañeros de trabajo, familiares y otras personas, estos tiempos hacen más evidente la ausencia de seres queridos con quienes compartir algún momento de alegría.
Así como el Señor está cerca y se compadece del afligido, nosotros también estamos llamados a imitarlo como embajadores del Rey. La Biblia no omite el corazón de Dios para con el afligido, el Salmo 22:24 dice:
“Porque Él no ha despreciado ni aborrecido la aflicción del angustiado,
Ni le ha escondido Su rostro,
Sino que cuando clamó al Señor, lo escuchó.”
Vemos que en el corazón de Dios está el ser compasivo. Él no pasa por alto ni se esconde ante el dolor de los suyos; no ha tenido en menos la condición del afligido.
Por lo que el Señor nos llama a ser como Él. Imitarlo, así como es. Lo dice Pedro:
“… pero ahora sean santos en todo lo que hagan, tal como Dios…” (énfasis añadido)
Nuestra responsabilidad no solo es acompañar y ser hospitalarios durante las festividades, sino también en todo tiempo. Debemos evitar caer en la indiferencia y el individualismo, como las personas del mesón, cuando María y José buscaron espacio, pero no hallaron para la Venida del Prometido.
Un corazón hospitalario es sacrificial, generoso y familiar. Lo vemos en Abraham cuando Jehová lo visitó acompañado de tres hombres en Génesis 18. Rápidamente, Abraham corrió a servirles e involucró a su esposa Sara en la preparación del pan.
4 Maneras Prácticas de Acompañar al Prójimo
1. Comparte en lo cotidiano
Antes de las festividades, comienza a orar por todas aquellas personas que han perdido un ser querido, han sido abandonadas por su familia o no tienen compañero/a de vida.
También ora por quienes no tienen cerca a su familia debido a diversas circunstancias. Un gesto tan sencillo como recibir una llamada o un mensaje inesperado durante este tiempo puede llenar de alegría a alguien.
Invita a esa persona a salir, a tomar un café o almorzar, comparte palabras de aliento, escucha y ¡escucha! Pero, sobre todo, comprende y acompaña.
No hagas preguntas incómodas, sé sabia, y que el Señor ponga guarda a tu boca y de lo que compartes.
Proverbios 21:23 nos advierte sobre guardar nuestra boca para que nuestro corazón no esté angustiado. Querida, sé sabia al hablar, trae palabras de aliento y momentos de risa.
2. Enseña la verdadera razón de la festividad
El Adviento es un tiempo de preparación y espera del Mesías Prometido. Este es el momento ideal para recordar el verdadero significado de la Navidad.
Sé compasiva y misericordiosa, compartiendo el dolor del prójimo, pero también brindándole esperanza: una esperanza eterna que no depende de las temporadas ni de las circunstancias.
“El Dios de esperanza los llene de todo gozo y paz en el creer, para que abunden en esperanza por el poder del Espíritu Santo.” Romanos 15:13
Esta esperanza no se limita a los no creyentes. También los cristianos necesitamos recordar el Evangelio y fijar nuestros ojos en Cristo.
3. Abre las puertas de tu casa
Invita a las personas a tu hogar, no solo para celebrar, sino para que sientan que forman parte de algo más grande. Una comida compartida, un espacio cálido y conversaciones significativas pueden marcar una gran diferencia.
El corazón hospitalario de Dios se refleja a lo largo de la historia de la redención. En Génesis 2:8 dice:
“Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.” (énfasis añadido).
Nuestro hogar pertenece al Señor; somos simplemente mayordomos. Si has experimentado Su cuidado, no tenemos excusas para ignorar el llamado a imitar a nuestro Maestro.
4. Inclúyelos en tu lista de seguimiento
El cuidado del prójimo no debe terminar con las festividades. Mantén un interés genuino en sus vidas más allá de los días festivos.
Durante las celebraciones, la alegría suele ser visible mientras cantamos y compartimos, pero al regresar a sus hogares, muchos enfrentan el silencio y la soledad. Es en esos momentos cuando el enemigo está zarandeándonos.
Por eso, debemos ser intencionales en mantenernos conectados y recordarles las verdades del Evangelio.
Conclusión
Sé sensible y perseverante en acompañar a quienes más lo necesitan, no solo en Navidad, sino en todas las estaciones de la vida.
En el corazón de Dios está el cuidado al vulnerable, y tú y yo no quedamos exenta de serlo. El Salmo 65:4 nos recuerda esta gran verdad:
“Bienvaventurado es aquel que Tú escoges, y acercas a Ti para que more en tus atrios.
Seremos saciados con el bien de Tu casa, Tu santo templo.”
Delante de Él, todos somos vulnerables. Aun así, Él tuvo compasión de nosotras y nos sacia con el bien de Su casa.
Imita a Cristo y sigue sus pisadas.

Valeria C. Acevedo
es Doctora en Medicina Alternativa con Enfoque en la Mujer. Vive en Puerto Rico; esposa de Christian Acevedo, madre Luna y Caleb. Esposa de Pastor, sirviendo en la Iglesia Bautista Castillo Fuerte. Ofrece sus servicios en Vera Women’s Health, donde puedes agendar tu citas aquí.
Además, ha publicado el libro 15 Oraciones por Mis Hijos


