Luchando por nuestra fe (Judas 1-4)

En los próximos artículos estaré compartiendo con ustedes un breve estudio del libro de Judas. Este libro es uno que puede ser pasado por alto fácilmente. Es un libro poco conocido y al ser tan breve, sólo un capitulo, hasta se nos escapa cuando pasamos las páginas al final de nuestra Biblia. Estuve estudiando este libro con el grupo de mujeres de nuestra iglesia y fue de gran bendición para nosotras. Fuimos confrontadas, animadas y consoladas.

Esta carta fue escrita por Judas, hermano de Santiago y Jesús. (Mateo 13:55) Su exhortación es muy similar a la 2 carta de Pedro e incluye muchas referencias a sucesos registrados en el Antiguo Testamento y otros libros históricos del pueblo judío. Te recomiendo que leas la carta en varias ocasiones y comiences a tomar tus propias notas antes de comenzar a leer los detalles que compartiremos. Si lees palabras que no conoces su significado puedes buscarlas en un diccionario, te recomiendo el de La Real Academia Española.

La Palabra de Dios al ser inspirada, es viva y no importa cuan breve sea el libro o carta que estudiemos no debemos apresurarnos. Por tal razón, este estudio estará dividido en 5 secciones:

  • Luchando por nuestra fe (1-4)
  • Recordando lo que ya sabemos (5-10)
  • Consecuencias de la impiedad (11-16)
  • Esperando ansiosamente (17-23)
  • Sin caída (24-25)

Autor y Audiencia (v. 1-2)

Judas , siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo, a los llamados, amados en Dios Padre y guardados para Jesucristo: Misericordia, paz y amor les sean multiplicados.

Ya mencionamos que la carta es escrita por Judas, quien se describe principalmente como un siervo. Uno que esta dispuesto ha hacer lo que es requerido que haga. Además menciona que es hermano de Jacobo (Santiago), en Mateo vemos que se menciona que estos son hermanos de Jesús. Algunos comentaristas mencionan que probablemente Judas creyó que Jesús era el Mesías esperado tiempo después de la muerte y resurrección de Jesús y quizás por esto no se identifica directamente como su hermano. Con estos detalles en mente podemos comenzar a contemplar la humildad de Judas al presentarse.

No sabemos a que iglesia en particular Judas envio esta carta, por lo que podemos asumir que fue leída en diferentes iglesias. Lo que sí podemos ver es la descripción que hace Judas de los que han de leer la carta: a los llamados, amados en Dios Padre y guardados para Jesucristo. Esta descripción es una bien especifica y llena de significado y te invito a que si has puesto tu fe en la obra redentora de Cristo veas como estas te aplican a ti también.

  • Somos Llamados, no hemos recibido esta salvación por nuestras fuerzas o nuestras obras, Él nos ha llamado. Puedes leer más en 1 Corintios 1; Romanos 8; 1 Juan 3 y 1 Tesalonicenses 1
  • Somos Amados, nuestro llamado viene acompañado del amor de Dios el Padre. Mira estas otras porciones sobre como como amados: Efesios 5:1; Marcos 9:1 y Juan 15
  • Somos Guardados, guardados hasta el final, para la promesa que esperamos. En los siguientes pasajes podemos ver como somos guardados para Jesucristo: Juan 17, Filipenses 4, 2 Timoteo 4:7 y Apocalipsis 3:7-13

A estos llamados, amados y guardados que sean multiplicados la misericordia, la paz y el amor. Mientras continuemos leyendo la carta entenderemos mejor porque estos frutos deben ser multiplicados en la audiencia original de la carta al igual que en nosotras.

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Razón de la Carta

Amados, por el gran empeño que tenía en escribirles acerca de nuestra común salvación, he sentido la necesidad de escribirles exhortándolos a luchar ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos. Pues algunos hombres se han infiltrado encubiertamente, los cuales desde mucho antes estaban marcados para esta condenación, impíos que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje, y niegan a nuestro único Soberano y Señor, Jesucristo.

De forma muy explicita en el versículo 3 vemos el motivo o la razón de Judas escribir esta carta y cómo esa razón cambio debido a las circunstancias que están viviendo. Inicialmente el quería discutir la común salvación que tenemos en Cristo, pero hay algo más apremiante y es que nuestra fe y salvación están siendo atacadas. Ya sabemos que en los próximo versículos veremos una exhortación a luchar ardientemente por la fe que hemos recibido. La fe por la cual recibimos salvación. Mientras vamos comprendiendo mejor qué significa esta exhortación a los que recibieron la carta originalmente, examinaremos que significa también para nosotras.

La razón por la qué se debe luchar ardientemente es porque hay hombres infiltrados, infiltrados en la congregación. En esta ocasión no estamos hablando de aquellos que están fuera de nosotros y que es obvio que creemos diferente, está llamando nuestra atención a aquellos que están dentro. Gente que a simple vista parecen ser parte de los llamados, amados y guardados, pero no lo son. Que por el contrario han sido marcados para condenación. De primera intención esto nos puede causar confusión, ¿cómo es que están dentro de la congregación, aparentan tener las mismas intenciones que los amados pero han sido marcados para condenación?

Recuerda la Parábola del trigo y la cizaña en Mateo 13:24-30, el señor siembra buena semilla en su campo, el enemigo viene y siembra cizaña. Al brotar crecen los dos juntos, esto es lo que ha estado pasado en la iglesia a la que le escribe Judas y continua pasando aún en la iglesia hoy. La respuesta del señor a sus siervos en la parábola fue: «Dejen que ambos crezcan juntos hasta la cosecha; y al tiempo de la cosecha diré a los segadores: ‘Recojan primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, pero el trigo recójanlo en mi granero.’» (Mateo 13:30) Los hombres encubiertos son la cizaña que ha crecido junto a los llamados, amados y guardados. El Señor en el día final los echará al fuego, pero mientras nosotros tenemos que tener cuidado de ellos. (Lucas 3:17)

¿Porqué debemos tener cuidado? Por qué atentan contra nuestra fe, en el versículo 4 Judas dice: que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje, y niegan a nuestro único Soberano y Señor, Jesucristo. Veremos más ejemplos de cómo esto esta sucediendo en los próximos versículos. Pero estos hombres infiltrados, son aquellos que se deleitan en su pecado tomando en poco la gracia por la que hemos sido salvos. Son aquellos que en su día a día niegan la autoridad y el señorío de Jesucristo. En Mateo 7 Jesús mismo nos advirtió de que esto ocurriría, por lo que no debe sorprendernos, vendrán vestidos de ovejas pero son lobos rapaces, los van a conocer por sus frutos, dirán «Señor, Señor» pero no los conozco.

Judas esta siendo testigo de los efectos o la influencia que estos hombres están teniendo en la iglesia y por eso tiene la urgencia de cambiar su mensaje y exhortar a luchar ardientemente. Así mismos somos exhortadas hoy a luchar ardientemente por la fe que nos ha sido dada. Luchando contra nuestro pecado, reconociéndolo y alejándonos del pecado para honrar la gracia que hemos recibido. (Romanos 6) Luchando para reconocer al Señor en todos nuestros caminos, sabiendo que Él es soberano. Como veremos más adelante luchando juntos como familia de la fe para crecer y dar frutos de arrepentimiento. (Mateo 3:8)

Amadas, tomemos un momento para reflexionar cómo vemos la fe que nos ha salvado. ¿La damos ya por sentado? ¿Nos hemos acostumbrado a ser parte de la iglesia que no consideramos que no merecemos su gracia? ¿Pensamos que recibimos salvación, pero podemos seguir viviendo igual deshonrando a nuestro Salvador? ¿Consultamos nuestros planes con el Soberano Señor y confiamos en Su voluntad o planificamos todo a nuestra manera con la arrogancia de que Él nos tiene que bendecir?

Sí, lucharemos ardientemente por nuestra fe, defendiéndola ante otros, exhortando y amonestando a otros; pero comencemos por nosotras mismas. Luchemos ardientemente con nuestra naturaleza pecaminosa para que honremos la fe que hemos recibido. Luchemos ardientemente para que nuestra vida sea una en respuesta a la gracia que hemos recibido. Luchemos ardientemente para que nuestra fe dé frutos de arrepentimiento. Te invito a que continues estudiando la carta de Judas y que permitas que se encienda o aumente el celo y cuidado que debemos tener por nuestra fe.

Amenos que se especifique otra versión utilizamos la Nueva Biblia de las Américas.

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