Firmemente Arraigados (Colosenses 2:1-7)

En esta porción de la carta Pablo les comparte la lucha o preocupación que tiene por ellos (los colosenses), por los de Laodicea y aquellos que no le han visto en persona; su preocupación es que no sean engañados con razonamientos persuasivos. (v. 4) Aunque Pablo no entra en los detalles de esos razonamientos y enseñanzas falsas, que pueden seducir a los nuevos creyentes en estas ciudades; la forma de prevenir lo es la misma que ha estado recalcando desde el comienzo de la carta: la Palabra de Verdad, el Evangelio. 

En el versículo 2 les deja claro que el propósito de la carta es alentarlos para que puedan alcanzar las riquezas. Riquezas que provienen de comprender y conocer el misterio de Dios, a Cristo. Un conocimiento seguro y pleno; o sea no simplemente un conocimiento de la teoría o de los hechos; sino de las implicaciones del sacrificio del Mesías. Veremos en los próximos capítulos que les estará exhortando no tan solo a creer sino también a vivir según la magnitud de la redención y justificación que han recibido en Cristo. 

Pablo reconoce y se regocija en aquellas buenas obras que ha escuchado de ellos como su disciplina y firmeza en la fe. ¿Por qué entonces esta Pablo preocupado por ellos? Si ellos están mostrando que conocen la fe y permanecen en ella. Les esta exhortando a no tan solo estar firmes en la fe, sino también a caminar en Cristo, el objeto de su fe, firmes en Él y con gratitud. Esto no es simplemente expresar con palabras o acciones especificas lo que creemos; sino que nuestra vida en su totalidad refleje la imagen de nuestro redentor.  

Nuestra Preocupación

Cuantas veces en nuestras vidas podemos ser disciplinadas y firmes en lo que creemos; pero nuestro andar, nuestras actitudes y acciones, demuestran otra imagen que no es la de Cristo. Pablo les recuerda a ellos y a nosotras que las riquezas las alcanzamos en Cristo. Las riquezas que anhelan tu corazón y el mío pueden ser las mismas o diferentes; sea un peso ideal, la casa de nuestros sueños, los niños bien portados, un matrimonio de película, viajes que contar, logros educativos o en el trabajo; no importa el nombre que le pongamos todas estas cosas sutilmente nos llevaran a buscar maneras de alcanzarlas que están fuera de Cristo. 

En el capítulo 3 veremos que Pablo les dice que su meta debe ser mantener los ojos puestos en las cosas de arriba y continuará con ejemplos claros y específicos sobre como deben vivir sus vidas. Esta debe ser la misma preocupación que tengamos por nosotras mismas y por aquellos a nuestro alrededor. Cuidarnos de no ser engañadas ya sea por sutilezas de este mundo o ideas teológicas que nos desvíen de vivir agradecidos y arraigadas en la fe. 

Esta semana oremos para que el Señor nos ayude a ver que sutilezas nos están alejando de andar en Cristo. Seamos honestas con nosotras mismas y con el Señor sobre las riquezas que anhelamos y los medios que estamos siguiendo para alcanzarlas. Que el Señor abra nuestros ojos para que podamos verle exaltado y que esto nos lleve a rendir nuestras vidas a su servicio, confiadas de que en Él tenemos todo lo que necesitamos para esta vida y la eternidad. Para así crecer andar en Él, firmemente arraigados y edificados en Él. (v. 7)

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