Cristo, La esperanza de la Gloria (Colosenses 1:24-29)

En está ocasión culminaremos el capítulo 1 de la carta a los colosenses; en esta porción luego de resaltar la grandeza de Cristo, pareciera que Pablo cambia drásticamente de tema para hablar de sí mismo y de su trabajo. Sin embargo, si lo leemos en detalle podemos ver que Pablo no está haciendo su carta de presentación, sino reafirmando lo valiosa que es la obra de Cristo, como para gastarse por ella y defenderla. 

Lo que falta de las aflicciones de Cristo (v. 24-25)

Al leer este versículo podríamos pensar que hay un sacrificio que yo necesito hacer para completar la obra de Cristo, pero no es esto lo que Pablo esta enseñando. Tenemos que hacer una distinción entre vivir una vida sacrificada al servicio de otros y el sacrificio que trae perdón de pecados y redención a nuestras almas. Recordemos que Pablo ya le estableció a los colosenses que Cristo es la cabeza de la iglesia (1:18) y por lo tanto debemos seguir su ejemplo de entrega y sacrificio en nuestra vida. 

Por la otra parte ya vimos también como pablo le enfatiza a los colosenses y a nosotras que es por Cristo que tenemos redención: el perdón de los pecados. (v.14) Esta obra de Cristo es una completa y única, leemos en Hebreos 12:2: “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz despreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.” La obra redentora de Cristo es suficiente y no necesita de nada más, nosotros no podemos aportar nada más a este sacrificio. ¿Porqué Pablo habla entonces de hacer sacrificios por la iglesia?

Veamos como se lo dijo a Timoteo en la Segunda carta: Por tanto, todo lo soporto por amor a los escogidos, para que también ellos obtengan la salvación que esta en Cristo Jesús y con ella gloria eterna. (2 Timoteo 2:10) Pablo dice que sus sufrimientos son por aquellos escogidos del Señor con un propósito que obtengan salvación, no porque Pablo los va a salvar, sino porque es el instrumento que les llevará la Palabra de Verdad. Así lo dice en el versículo 25: que beneficia a los colosenses por predicar la palabra de Dios. Entonces nuestra aportación es por medio de la predicación de la palabra y esto traerá sufrimientos y dificultades; que debemos soportar por amor a los escogidos de Dios.

La Esperanza de la gloria (v. 27-29)

Vimos que a Timoteo le dice que su motivación, propósito y llamado es que los escogidos reciban la salvación y la gloria eterna. Así mismo le dice a los colosenses, que Dios quiso dar a conocer esta esperanza de gloria en Cristo a los gentiles. Las pasadas semanas estudiamos más a fondo lo que implica esta esperanza. En el versículo 28 explica un en más detalle como cumplir ese llamado; por medio de la proclamación de Cristo, la amonestación y la enseñanza. En este capítulo hemos visto como Pablo proclama a Cristo y en los próximos capítulos veremos en más detalles la amonestación y la enseñanza. 

Dar a conocer esta esperanza debe ser también nuestra motivación, cumplir con esas acciones que lleven a otros a la salvación y vivir rectamente delante de Dios. Cumplir con estas actividades no va a ser color de rosa como decimos; mientras lo hacemos sufriremos de muchas maneras y tales sufrimientos podrían desanimarnos en continuar; pero Pablo nos recuerda que nos esforzamos no en nuestras fuerzas sino en el poder de Dios que obra en nosotros. 

Mientras leemos esta porción y buscamos aplicarla en nuestra vida podemos pensar que solo les aplica a pastores o lideres de ministerio y no a nosotras con nuestra vida cotidiana llena de ropa y plato sucios. Sin embargo, Pablo dice que sufre y se esfuerza para el beneficio de los escogidos para que puedan ser presentados delante de Cristo perfectos. Mira a tu alrededor y tendrás personas ya sean grandes o pequeñas por quienes esforzarte y sufrir mientras les proclamas las palabras de verdad, los amonestas a vivir vidas dignas del sacrificio de Cristo Jesús (como veremos más en detalle en el resto de la carta) y les enseñas la sabiduría de Dios. 

Todos tenemos este llamado de dar a conocer a otros la esperanza de gloria que tenemos en Cristo. No importa cuan lejos vayamos a cumplir este llamado, de un país a otro, de la sala al comedor, dos casas más arriba en nuestra calle; el Señor nos dará el poder para enfrentar los sufrimientos que lleguen. Es mi oración que el Señor mantenga nuestros ojos puestos en Él, autor y consumador de nuestra fe; en nuestra esperanza de gloria.  

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