Despierta Alma Mía: Semana 34 (Salmos 144 al 148)

Salmo 144: Oración Pidiendo Rescate y Prosperidad

Personalmente este salmo me es un llamado a recuperar la perspectiva correcta, de quien es Dios, de quien somos nosotros y de la provisión de Dios. En ocasiones cuando logró una meta me puedo sentir importante o engrandecerme; pero el salmista me recuerda que al compararme con la grandeza de Dios soy como un soplo, como un viento que llega y se va. (v. 4) Esta verdad no es para hacernos sentir poca cosa sino para poner en el orden correcto como vemos las cosas. Dios sostiene nuestras vidas y toda la creación; aun así, tiene cuidado de cada uno de nuestros cabellos y cada una de nuestras lágrimas.

Ante esta verdad, no nos queda otra cosa que cantar y alabar a Dios; al Dios que nos ha dado la salvación. Al Dios que provee a todas nuestras necesidades materiales o espirituales en su tiempo. La provisión de Dios es real y podríamos pasar un buen rato hablando sobre como Dios nos ha provisto. Cuando ponemos en la perspectiva correcta la grandeza de Dios nos damos cuenta de cuan imposible era para nosotras alcanzar la eternidad y de cuanto Dios nos ha amado, sin importar cuan insignificante somos, que nos ha rescatado de nuestra maldad. Esa es nuestra mayor necesidad y nuestra mayor necesidad y la Dios la suplió por medio de sí mismo en Jesús. Bendecidos somos aquellos los cuales nuestro Dios es el Señor.

Pensemos…

¿Cómo has visto la provisión de Dios en tu vida? ¿Puedes ver que tu mayor necesidad no es económica, ni de salud, sino de una relación con Dios? Separa un tiempo para comparar tu grandeza y la de Dios, es mi oración que puedas culminar ese tiempo en adoración.

Oremos…

Señor, ordena nuestra vida para que veamos cómo has suplido nuestra mayor necesidad y que al entender tu amor y tu cuidado puedan las otras circunstancias de nuestras vidas caer en su lugar.


Salmo 145: Bondad y Majestad de Dios

Este es uno de los salmos que más me gusta cantar y que recuerdo más comúnmente. Un recordatorio de la grandeza de Dios y de sus maravillas. Nos reta a no dejar pasar desapercibida su grandeza. En la cotidianidad de la vida podemos olvidarnos de la grandeza de Dios, pero retémonos a recordarlo. Recientemente mientras enseñaba a los niños sobre la creación, una historia que he leído y enseñado en múltiples ocasiones me asombraba como los niños que la escuchan por primera vez.

Así mismo tenemos que sorprendernos de su grandeza, cuando abrimos nuestro ojo o sentimos el corazón palpitar. El salmo también me recuerda que Dios es Justo. Justo para salvar a los que han puesto su fe en Él y le aman. Justo también para los que han pecado contra Él y le han negado. Mientras reflexionamos en su grandeza y justicia debemos ser movidas a compartir con otros estas verdades de Dios, pues son de suma urgencia.

Pensemos…

Durante esta semana, anota las ocasiones en las que eres recordada de la grandeza de Dios. ¿Cómo te impulsa esto a compartir la grandeza de Dios con otros?

Oremos…

Que no deje de sorprendernos tu grandeza, tu amor, tu justicia, que seamos movidas a compartirlo con otros, despierta nuestra alma de tal manera que seas tú nuestra motivación y nuestro motor.


Salmo 146: El Señor, Verdadero Ayudador

Que hermoso recordatorio. “Alabaré al Señor mientras yo viva; Cantaré alabanzas a mi Dios mientras yo exista.” (v. 2) Más común de lo que me gustaría admitir, en mi afán y cansancio, pienso: es que ‘x’ persona no me ayuda, si él o ella me ayudarán no me sentiría así o podría completar más cosas. En esos momentos me envuelvo tanto en lo que esta delante de mis ojos, que se me olvida lo que está por encima de todo. El salmista me recuerda “Bienaventurado aquél cuya ayuda es el Dios de Jacob.” Si el Señor no fuera mi ayudador no podría ni siquiera levantarme de la cama, que privilegio tenemos que sea Él la fuente de nuestra esperanza.

Hasta el momento de nuestro último aliento, no dejaremos de asombrarnos del poder y la majestad de Dios. Mientras continuamos recordándonos las grandezas de Dios, como nos ha bendecido y como nos ha salvado. Descansemos como el salmista en que no importa la temporada que estemos pasando, el Señor es nuestro ayudador y debemos honrarle por todo lo que esto implica.

Pensemos…

¿Te pasa como a mí que te sientes sola? ¿Puedes ver como Dios es tu ayudador en medio de todas las circunstancias?

Oremos…

Ayuda nuestra, nuestra esperanza, mientras recordamos cuan grandioso eres oh Dios que descansemos en saber que nos sostienes.


Salmo 147: Alabanza por la Restauración y Prosperidad de Jerusalén

Estamos a unos días de terminar esta serie de devocionales, por lo que en esta ocasión será un poco diferente. Separa un momento y lee el salmo ya sea por primera o segunda vez con la intención de identificar las acciones/obras de Dios. Por ejemplo: sana, sacia, etc.

Mientras lo haces piensa en las veces que Dios ha hecho esas cosas por ti o que obra de Dios necesitas en tu vida en estos momentos. No pasará nada mágico, pero te ayudará a recordarte la grandeza de Dios.

Agradecer a Dios por su obra en tu vida y la de tu familia. Después que puedas ver esas cosas y agradecer por ellas, ora con confianza por aquello que necesitas descansando en su cuidado.

Después de reflexionar en todo esto, ¿Estas consciente que este es un privilegio, del que disfrutamos los que hemos puesto nuestra fe en el Señor? ¿Ves tus problemas de una forma diferente? ¿Ves de una forma diferente a Dios?


Salmo 148: Alabe la Creación al Señor

Espero que hayan notado que estos últimos salmos son llamados a alabar y exaltar a Dios. Aunque pareciera que dicen lo mismo cada uno lo presenta de una manera diferente; este salmo nos muestra que toda la creación, es movida y ha sido creada para adorar; incluyéndonos a nosotros. No hay nada en la creación que pueda resistirse ante la majestad de Dios. Los seres humanos pensamos que nos podemos resistir y rechazar nuestro diseño de adorar; pero sea en este tiempo o cuando Dios ser revele en toda su majestad no podremos resistirnos y caeremos rendidos en adoración.

Lo segundo que estremece mi corazón es que, así como Israel era su pueblo cercano; tu y yo somos ahora pueblo cercano a Dios. Me estremece pues pienso en los años que viví lejana a Dios y sin darme cuenta de cuán lejos estaba. Al ver cuanto significado y paz hay en mi vida una vez Dios me acerco a él; mi boca se abre y mis lágrimas saltan para alabar a Dios. Al creador de todo, al que es, sobre todo, exaltemos su nombre.

Pensemos…

¿Te resistes a reconocer el Señorío de Dios y vivir bajo su Señorío? ¿Eres parte del pueblo cercano de Dios? ¿Cómo afecta esto tu vida?

Oremos…

Dios eterno, exaltado, gracias por acercarnos a ti; danos entendimiento para disfrutar del privilegio y la bendición de ser parte de tu pueblo, de tu creación y respondamos en adoración.


A menos que se indique lo contrario utilizamos la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy, y de referencia el comentario Psalms por W. S. Plumer publicado por The Banner of Truth Trust en 2016.
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