Despierta Alma Mía: Semana 33 (Salmos 139 al 143)

Salmo 139: Omnipresencia y Omnisciencia del Señor

Sin importar la etapa de tu vida, la temporada por la que estés pasando, hay algo que siempre anhelamos. Ese anhelo lo demostramos de muchas maneras, puede ser manteniéndonos ocupadas, aislándonos, en discusiones, etc. La mayoría de nuestras acciones drásticas tienen en el fondo la necesidad de ser amadas, valoradas y cuidadas. Al leer este salmo debe impresionarnos como el Creador de TODO, nuestro Creador tiene tal cuidado de sus criaturas. A veces pienso que aquellos a mi alrededor no me conocen o no me comprenden y uso eso para excusar ciertos comportamientos. Pero el salmista nos recuerda que Dios conoce cada detalle de nosotras, aún aquellos que nosotras ni entendemos.

Al conocernos de tal manera y estar presente en todo lugar el Señor es nuestra única guía y nuestra protección. De nuestras amistades nos podemos esconder al no responder sus llamadas o contestar un texto de forma superficial, pero ¿del Señor? “¿Adónde me iré de Tu Espíritu, O adónde huiré de Tu presencia?” (v. 7) Esta verdad de que Dios esta en todo lugar y que nos conoce del todo, nos debe dar la confianza y la libertad de quitarnos las máscaras delante de Dios y también de los que nos rodean; sabiendo que Él nos guiará de nuestro mal camino al camino eterno. (v. 24)

Pensemos…

Lee nuevamente el salmo con detenimiento; subraya con diferentes colores o anota en papel las expresiones que sacian tu necesidad de ser amada, de descanso, de perdón, de fuerzas, de esperanza, etc.

Oremos…

Señor, sorpréndenos cada día con tu naturaleza para que descansemos en ti, para que seamos honestas sabiendo que por tu Gracia tus nos diriges al camino eternos.


Salmo 140: Plegaria Pidiendo Protección

Mientras leo este salmo, no puedo evitar pensar en todas las injusticias que vemos a nuestro alrededor y recuerdo las muchas veces que en mi asombro me pregunto dónde está Dios o porque permite que pasen ciertas cosas; que ante mis ojos son claramente injustas. Y antes de correr a querer solucionar las cosas a mi manera, debo volver a la palabra que me enseña que Dios es un Juez Justo. (cómo hemos aprendido en salmos anteriores)

Así como no debo entrar a una corte a demandarle a juez humano como debe responder a cada caso, tampoco puedo ordenar a Dios en como mostrar su justicia. Podemos como el salmista orar y dar a conocer nuestra petición, pero sabiendo que al final Dios quien a diferencia de nosotros es Justo y conoce todos los elementos hará justicia. En algunas ocasiones esta será visible a nosotros, en otras ocasiones se dará delante del trono celestial. Sea esta verdad de esperanza para los justos, los que han puesto su Fe en Cristo; y de terror para los injustos, los que no han puesto su Fe en Cristo.

Pensemos…

¿Cómo te afecta saber que Dios es un Juez Justo? ¿Te acercas en tu oración descansando en esta verdad?

Oremos…

“Yo sé que el Señor sostendrá la causa del afligido, y el derecho de los pobres. Ciertamente los justos darán gracias a Tu nombre, y los rectos morarán en Tu presencia.”


Salmo 141: Oración Vespertina Suplicando Santificación y Protección

Estamos a nueve salmos de culminar esta serie de devocionales y no deja de sorprenderme cuan pertinente es a nuestra vida la Palabra de Dios, registrada en la Biblia. Creo que nunca dejaremos de asombrarnos de cómo Dios ha tenido el cuidado de impactar nuestra vida mientras leemos su Palabra. Al leer el Salmo de hoy me detengo a pensar en las ocasiones en las que no solo debo orar por que Dios tome control de mis situaciones externas; sino de las internas.

Noten como el salmista dice: guarda mi boca, no dejes a mi corazón inclinarse a lo malo, que no practique el mal, que no consuma maldad y no me desampares. Ciertamente hay situaciones difíciles que no nos las buscamos, pero tenemos que admitir que hay otras en que han sido nuestros pensamientos, emociones, palabras o acciones las que nos han llevado allí. Por lo que debemos refugiarnos en Dios para que ese nos santifique, nos haga más semejante a Él, que guarde de nuestra vida para que podamos luchar la buena batalla de la fe.

Pensemos…

¿A qué se inclina tu corazón que no es acorde a la voluntad de Dios? ¿Has admitido esa inclinación a Dios? ¿La has presentado en oración? ¿Necesitas compartir tu lucha con alguien para que batalle a tu lado?

Oremos…

Señor, guárdanos, abre nuestros ojos para ver la maldad en nuestro corazón, ayúdanos a luchar y a huir de nuestra maldad. Santifícanos en tu verdad y para tu Gloria.


Salmo 142: Oración en la Angustia

Voy a asumir que todas hemos pasado por un tiempo de angustia. En los cuales nuestro cuerpo carga con nuestro dolor, nuestra mente no se detiene de pensar, y las actividades diarias se vuelven tan pesadas. ¿Qué nos queda en el día de angustia? ¿Qué tenemos en esos días que parece que nadie se da cuenta de nuestro dolor? ¿En los que nadie ve cuan pesadas son nuestras cargas? A esta pregunta hay sólo dos respuestas posibles, no nos que nada o nos queda TODO.

¿De qué depende la respuesta? De en quien esta puesta nuestra fe. Si nuestra fe esta puesta en Cristo, el Hijo de Dios, el que ha pagado por nuestra salvación y eternidad; tendremos todo aún en los días de angustia. Refugio, cuidado, atención, familia, y mucho más de lo que pensamos necesitar. Si nuestra fe no está en Cristo no podremos recibir la Paz que trae consigo el poder refugiarnos en Dios. ¿Desaparecerá la angustia al poner mi fe en Cristo? No, al menos no en esta vida, pero tendremos la esperanza de que no existirá en la eternidad; y esa verdad es la que nos debe dar paz para seguir en loso día difíciles.

Pensemos…

¿Te refugias en el Señor? ¿Hacia dónde corres en los días de angustia? ¿Dónde está puesta tu fe?

Oremos…

Señor, aumenta nuestra fe para que en los días de angustia corramos a ti, para que tu luz brille en nuestra oscuridad y no dejemos de ver y recibir el cuidado que tenemos en ti.


Salmo 143: Oración Pidiendo Liberación y Guía

“A Ti extiendo mis manos; Mi alma Te anhela como la tierra sedienta.” (v. 6) Este salmo me describe de tantas maneras, que podría escribir mucho sobre cómo este me confronta y me anima. Cada vez que lo leo siento las lágrimas acercarse pues me puedo identificar con la angustia y la oración desesperada del salmista. Segundo, porque me recuerda que lo que realmente necesito en mi vida, no es más tiempo, ni más dinero, ni más fuerzas, ni más horas de sueño, etc. ¡Sino que lo más que necesito es a Él! ¡Como la tierra sedienta por agua; mi alma necesita de Dios!

Tercero, porque me hace recordar que en su misericordia Dios ya ha provisto para mi salvación y vida. Recordar estas verdades que nos expresa el salmista son como un bálsamo para mi alma en los días de angustia. Ajustan mi mirada en las cosas que son más importantes y me recuerdan que ninguna de mis acciones saciará mi sed. Solamente el Señor, es la fuente de mi vida y mi salida de la angustia.

Oremos…

Señor, ayúdanos a ver que TÚ eres nuestra mayor necesidad, que las otras cosas que logremos alcanzar en nuestra vida, no quitarán nuestro dolor y la satisfacción que recibiremos será momentánea. En medio de nuestra angustia, vivifícanos para que te demos la gloria por todo lo que has hecho por nosotras.


A menos que se indique lo contrario utilizamos la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy, y de referencia el comentario Psalms por W. S. Plumer publicado por The Banner of Truth Trust en 2016.
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