Despierta Alma Mía: Semana 32 (Salmos 134 al 138)

Salmo 134: Alabanza Vespertina

¿Has visto películas cortas que duran unos 10 minutos? Lo impactante de esas producciones es que en unos breves minutos logran transmitir un mensaje a veces hasta más impactante que una película de tres horas. Cuando abrimos la Biblia, por esta ser palabra de Dios y ser su autoridad para nuestras vidas, no importa cuantos versículos leamos nos imparten vida y bendición. Este breve salmo nos exhorta a bendecir al Señor en su casa. Es hermoso y necesario tener tiempo de intimidad con Dios; pero hay algo particular de cuando podemos unirnos como Iglesia a adorar a Dios. Usualmente los domingos, al unir nuestra voz en los canticos o en expresiones de adoración estamos bendiciendo al Señor.

Segundo, las misericordias de Dios y su bendición para sus hijos nunca deja de ser siempre estarán ahí para nosotros. Disfrutemos de este privilegio y vivamos de acuerdo con el mismo. El creador de los cielos y la tierra nos ha salvado y es nuestro padre. Tercero, Dios ha dado a cada uno de sus hijos dones y talentos para su servicio; y debemos ocuparnos de poner esos dones a funcionar, sirviéndole a nuestro Dios en lo que nos corresponda. De esta manera también le bendecimos y edificamos a nuestros hermanos.

Pensemos…

¿Estás aprovechando los momentos que pasas junto a la iglesia, ya sea en los servicios o grupos pequeños, para ser edificada o pasan como cualquier otro momento? ¿Utilizas los dones que Dios te ha dado para servirle en las oportunidades que te ha dado?

Oremos…

Señor, ayúdanos a vivir de acuerdo a tu voluntad, reconociendo cuán grande bendición es estar en medio de tu cuerpo. Abre nuestros ojos para ver las oportunidades de servicio que tenemos delante de nosotras, con las cuales podemos bendecirte y edificar a nuestros hermanos.


Salmo 135: El Señor en la Naturaleza y en la Historia

El salmista nos guía a reflexionar sobre la grandeza de Dios y sus hechos en la naturaleza y en el pasado de Israel. Mientras leo el salmo me sorprendo de las obras de Dios y me tengo que detener a pensar, si en mi vida diaria reconozco esa grandeza. ¡Es este imponente, juez justo, que ordena la creación quien se dio a sí mismo para salvarme; para tener una relación personal conmigo! Quiere esto decir que no estamos solas, nuestras situaciones no le son indiferentes al Señor, Él cuida de nosotras.

El salmista también nos recuerda que TODAS somos llamadas a bendecir al Señor. (v. 19-21) Las casa que se mencionan hacen referencia a las tribus de Israel, cada tribu tenía un “trabajo” que realizar. De la misma manera cada una de nosotras tenemos unos dones y talentos que utilizar. Como vimos en el salmo anterior no importa cuales sean nuestros talentos, somos llamadas a bendecir al Señor, por sus misericordias y su favor.

Pensemos…

¿Reconoces a diario quién es el Señor que te ha salvado? ¿Comprendes lo que implica? ¿Corremos a él en nuestra necesidad o seguimos pensando que podemos resolver nuestras situaciones solas? ¿Bendices al Señor con tus talentos?

Oremos…

Sorpréndenos cada día más de tus misericordias y de tu grandeza, de tal manera que respondamos descansando en ti, sirviéndote y bendiciendo tu nombre.


Salmo 136: Gratitud por la Misericordia del Señor para con Israel

Este salmo es un recuento de algunos de los sucesos en que Israel reconoce que las victorias o bondades que recibieron no eran merecidas; sino que fueron por la misericordia de Dios. Hemos estado mencionando la palabra misericordia en estos últimos devocionales, y quizás debía hacer esto antes. El RAE define misericordia como el atributo de Dios que perdona nuestros pecados y miseria; compadecerse de los sufrimientos ajenos. Cada suceso que recuerda el salmista es justificado por la verdad de que la misericordia del Señor es para siempre. Estoy segura de que si miramos en detalle nuestras vidas podríamos escribir una nueva versión de este salmo. Reconozcamos la misericordia de Dios y seamos agradecidas al Señor.

Pensemos…

¿Has pensado que el Señor ya se ha dado por vencido contigo? ¿Cómo te ayuda este salmo a cambiar ese pensamiento? Detente un momento y escribe los sucesos que han pasado en tu vida y añádele la verdad “porque para siempre es su misericordia”

Oremos…

Dios de eterna misericordia, cuan amada me siento al saber que tu amor, paciencia y perdón para mi vida no acaban. Cuanto me fortalece saber que todo lo que tengo, lo que he vivido aun aquello que no entiendo en ti encuentran perdón y compasión.


Salmo 137: Lamento de los Cautivos

Mientras leo este salmo, recuerdo esos días en los que he estado tan cansada, desilusionada, herida y oprimida que realmente he sentido que no puedo ni quiero cantar. Si he pasado días en los que ni siquiera puedo abrir mi boca para orar. Pero al mismo tiempo, en medio del dolor al recordar la misericordia de Dios como vimos en el salmo anterior. Tengo que reconocer, que no puedo dejar que mi boca se selle, aún en medio del dolor tengo que cantar. Aunque sea en mi mente porque mi llanto no permita a mi voz salir; al recordar la misericordia y el amor de Dios debemos ser llenos del gozo supremo del Señor.

Así como los cautivos en babilonia esperaban en el día en que regresarían a Jerusalén; debemos descansar nosotras en la promesa de Dios de que un día llegaremos a nuestra casa celestial. En medio del dolor, la aflicción y la burla; cantemos a nuestro Dios por su fidelidad.

Pensemos…

¿Puedes sentir el gozo supremo de Dios aún en medio del dolor? ¿Te hace ese gozo alabar al Señor, aún en medio de las dificultades? ¿Esperas en la promesa del Señor?

Oremos…

Señor, llenamos de tu gozo en los días fáciles y en los difíciles para que alabemos tu nombre y te demos a conocer a otros; y puedan ellos descansar también en tus promesas.


Salmo 138: Acción de Gracias por el Favor del Señor

Ninguna de nosotras puede escapar de la angustia, puede ser que estés angustiada ahora mismo o lo hayas estado recientemente. La pregunta es: ¿cómo respondemos ante la angustia? ¿Cómo nos comportamos? Mientras leo este salmo pienso en como aún me falta por aprender a confiar en el favor de Dios y su cuidado. Puedo aprender del salmista lo siguiente:

  1. Daré gracias con todo el corazón (v.1)
  2. Me postraré (en adoración y agradecimiento) (v. 2)
  3. Debo permanecer humilde (v. 6)
  4. Él es la fuente de nuestra vida y de nuestro propósito (v. 7-8)
Pensemos…

¿Son estos principios parte de nuestra vida diaria?

Oremos…

¡Señor vivifícanos en medio de nuestra angustia, sálvanos, no nos abandones!


A menos que se indique lo contrario utilizamos la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy, y de referencia el comentario Psalms por W. S. Plumer publicado por The Banner of Truth Trust en 2016.
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