Despierta Alma Mía: Semana 30 (Salmo 124 al 128)

Salmo 124: Canto de Liberación

Hoy empezaremos con las preguntas, luego de leer este salmo piensa en como respondes estas preguntas: ¿Qué valor tiene el que tengamos una relación con Dios? ¿Qué valor tiene que invirtamos de nuestro tiempo en profundizar esa relación? ¿Recuerdas la última ocasión en la que fuiste libra de algo por el favor de Dios? Las contestaciones variaran, pero el principio de que Dios cuida de nosotros y nos libra es lo que el salmo de hoy nos recalca. “Si el Señor no hubiera estado a nuestro favor cuando los hombres se levantaron contra nosotros.”

Este mundo con sus afanes, desilusiones y deseos nos hubiese consumido ya, sino fuera por el favor de Dios. Piensa un poco más esto, nuestra vida no tendría sentido si no fuera por nuestra relación con Dios. Nuestros esfuerzos son en vano sino están en acorde con nuestra relación con Dios. Fue su favor inmerecido el que nos salvó de ser consumidos en su ira por nuestro pecado. Su gracia y misericordia nos alcanzó, nos libertó y nos ha salvado.

Oremos…

Señor, que esta verdad nos impulse a vivir reconociendo lo que has hecho por nosotras y rindiendo nuestra vida en adoración.


Salmo 125: El Señor protege a su pueblo

¡Todas anhelamos algo! Anhelamos algo, aquello que pensamos tan pronto lo logre o lo consiga, mi vida será mejor o que hará desaparecer otros problemas o situaciones difíciles. ¿Lo puedes identificar? Puede ser salud, dinero, trabajo, propiedades, familia, trabajo, etc. Cuando lo identificamos, hacemos todo lo necesario para alcanzarlo, nos esforzamos y hasta sacrificamos otras cosas por alcanzar esa meta.

Sin embargo, el salmista nos dice que lo necesario para ser inconmovible, eternos; que no seamos destruidos por las circunstancias es La Confianza en el Señor. Al hacerlo a Él, el objeto de nuestra confianza, somos rodeadas por toda su bondad y misericordia. Alcanzar ese ‘algo’ no traerá paz verdadera a nuestra vida, traerá una alegría pasajera. Es el Señor quien nos hace el bien que necesitamos. Bien, no significa ausencia de problemas aún no habitamos en la perfección; pero mientras estamos en esta tierra, nuestra paz y bienestar provienen de confiar en Él. ¡Paz a nosotras, confiemos en el Señor!

Pensemos…

¿Anhelamos otras cosas más que confiar en Dios? ¿Confías en que el Señor, te ayudará a tener todo lo que necesitas, aunque no signifique tal como tú lo quieras?

Oremos…

Ayudanos a descansar en ti, que día a día pongamos nuestra confianza en ti y en tu cuidado. Que sean tu Fidelidad la esperanza de nuestro porvenir.


Salmo 126: Gratitud por el Regreso de la Cautividad

He leído este salmo en varias ocasiones, pero en esta ocasión mi corazón se llena de más emoción. He estado estudiando con los niños en la escuela dominical cuando el pueblo de Israel regreso a su tierra luego de muchos años viviendo esclavos en otra nación. Por lo que tengo una imagen más viva de los primeros tres versículos, del gozo y la esperanza cumplida que sentían mientras iban de regreso a Jerusalén y mientras se enfrentaban a todas dificultades de habitar nuevamente en su ciudad. Me llama mucho la atención cuando dice: éramos como los que sueñan, anhelando algo que parece imposible pero que lo han alcanzado gracias al favor de Dios. Nuevamente somos animadas a descansar en Dios, qué Él cumplirá sus promesas.

La segunda parte del salmo me llena de aliento: siembras la semilla con lágrimas más cosecharas con gritos de alegría. ¿Qué semillas siembras? Amor, servicio, la palabra de Dios, entre otras. ¿Dónde las siembras? En tu familia, amistades, trabajo, en tus hermanos en la fe. Son múltiples las ocasiones en las que sembramos con lágrimas de cansancio o frustración; el salmista nos dice que mientras sembremos confiando en Dios regresaremos con nuestro fruto llenas de alegría. ¡A seguir sembrando!

Pensemos…

¿Cuánto gozo te produce la obra de Dios en tu vida y los que te rodean? ¿Qué siembra has abandonado, o piensas que es muy fuerte? ¿Cómo te anima este salmo a sembrar, sabiendo que, aunque no veas los frutos inmediatos, Dios cuidará del fruto?

Oremos…

Señor, que mientras sembramos en otros tú seas glorificado y descansemos en que tu eres el que guarda el fruto de nuestro trabajo. Que descansemos en tu gozo.


Salmo 127: La Prosperidad viene del Señor

Los comentaristas debaten si este salmo fue escrito por Salomón o si David lo escribió pensando en Salomón; aunque no esté del todo definido quien lo escribió el principio que nos comparte de “Si el Señor no…” es “en vano…” me da aliento y me confronta al mismo tiempo. Cuando ponemos nuestra fe en el Señor y reconocemos que él nos creó, que le hemos desobedecido, que hemos sido perdonadas por la obra de Cristo en la cruz, nos lleva a reconocer además que todo lo que tenemos lo tenemos por Él. Mientras crecemos en esa confianza y en esa verdad; nos daremos cuenta de que en cada área de nuestra vida (trabajo, familia, defensa, etc.) si el Señor no es una parte esencial, aun aquello que pensamos será nuestro mayor logro, será imple vanidad, pasará y no tendrá parte en saciar nuestra necesidad.

¿Qué hacemos entonces? Pablo en 1 Corintios 10:31 dice: “Entonces, ya sea que coman, que beban, o que hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.” En todo lo que hagamos que Dios sea parte, hagámoslo con agradecimiento por su salvación y para darlo a conocer. Este tipo de enseñanza son las que uno se queda pensando: sí y como se hace eso. Les comparto un ejemplo de algo que hice por mucho tiempo y no fue hasta años después que vi el resultado de que Dios recibirá la gloria. Trabajando en la biblioteca, antes de abrir mientras encendía las computadoras; oraba para que Dios bendijera a quienes las usaran durante ese día. Cuando mi tiempo de trabajo estaba por terminar en ese lugar varias personas se me acercaron a decirme: “cada vez que abría la puerta para entrar sentía una paz, que no sentía en otro lugar.” Obviamente esa paz no provenía de mí, sino de Dios; solo un ejemplo más concreto de lo que significa hacer todo para la gloria de Dios; así sea limpiar ventanas o platos, preparar comida, hacer llamadas, contestar preguntas o cambiar pañales.

Pensemos…

¿Haces lo que haces para Dios, o para ti misma? ¿Qué ajustes debes hacer en tu vida para que hagas al Señor parte de todo lo que emprendas?

Oremos…

Señor, cuanto anhelamos crecer, tener, hacer y ser exitosos; ayúdanos a entender que nuestro bienestar y prosperidad provienen de ti y que mientras te tengamos a ti como el primer lugar, para que aprendamos lo que es la verdadera prosperidad.


Salmo 128: Bienaventuranza del que Teme a Dios

En contraste con el Salmo anterior, de que sí Dios no está presente en lo que hacemos, no importa lo que hagamos no tendrá sentido. Este salmo nos dice que aquellos que temen al Señor serán bendecidos, mientras andamos en el camino del Señor, reconociéndole en nuestros caminos. Efesios 4:14-16 nos invita a esforzarnos a caminar como sabios en el Camino, que Jesús nos ha mostrado, dejando atrás nuestros pecados y nuestra antigua manera de vivir.

A los Colosenses Pablo les dice que es necesario crecer en el conocimiento de Dios, para ser fortalecidos y poder agradarle en lo que hagamos. Andemos en sus caminos, amando a Dios por sobre todas las cosas y a los demás como a nosotros mismos; mientras andamos por ese camino recibiremos la bendición de Dios.

Pensemos…

¿Refleja nuestra vida que tememos a Dios? ¿Cómo te alimentas y estudias para conocer más a Dios?

Oremos…

Señor ayúdanos a conocerte más, a amarte, sobre todo, a que anhelemos servir a los demás para que tú seas conocido por otros; y gracias por tu salvación y la bendición que nos das mientras caminamos en tus caminos. ¡Amén!


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