Despierta Alma Mía: Semana 22 (Salmos 106 al 110)

Salmo 106: La Rebeldía de Israel y la Liberación del Señor

Si recuerdan el salmo del viernes, vimos las grandes obras que el Señor hizo por su pueblo y recordábamos lo que el Señor ha hecho por nosotras en su misericordia. En el salmo de hoy vemos otra parte de la historia de Israel, las múltiples ocasiones en que se rebelaron contra Dios y mientras leía el Salmo pensaba, ¿pero esto no se va a acabar? Lo triste es que no se terminan, tanto las rebeliones de Israel como las nuestras continúan.

Me sorprendió leer este recuento, pero al detenerme a pensar en las muchas ocasiones en las que soy YO la que se rebela, la que es infiel a Dios, la que hace caer a otros, la que provoca a ira con sus actos, etc. me uno a la expresión del versículo 6: Nosotros hemos pecado como nuestros padres, Hemos hecho iniquidad, nos hemos conducido impíamente. Debido a nuestra naturaleza caída nuestros hijos expresaran lo mismo.

Si es cierto que somos pecadoras y que merecemos el castigo de Dios, más no podemos olvidar la misericordia de Dios, manifestada en Cristo. Seamos parte de la manifestación del poder de Dios como dice el versículo 8: No obstante, los salvó por amor de Su nombre, para manifestar Su poder. Que al ver nuestra maldad podamos clamar sálvanos, oh Señor; y al ver que hemos sido salvas por medio de Jesús podamos alabarle y exaltarle.

Pensemos…

¿Puedes reconocer tu maldad y como esta merece el castigo de Dios? ¿Puedes apreciar la misericordia de Dios por medio de Jesús?

Oremos…

Cuán grande es oh Dios tu misericordia, estremece nuestro corazón de tal manera que podamos rendirnos por completo a ti; que tus misericordias nos muevan a honrarte cada día más en medio de nuestra debilidad.


Salmo 107: Dios Libra de Aflicciones

Lee el salmo detenidamente para que puedas ver el patrón; e identificarte con el mismo. Andaba el pueblo en necesidad o en rebelión, sufrían las consecuencias de su rebelión, clamaban al Señor y el Señor les respondía; y lamentablemente comenzaba el patrón otra vez. Me identifique mucho con este salmo, pues a lo largo de mi vida he visto ese patrón, creo tener todo bajo control y mientras sufro las consecuencias de alejarme de Dios, clamo a Él y en su misericordia el me responde. ¿Puedes verte tú también en ese patrón? Lo más hermoso de todo esto es que el Señor nos sostiene y nos responde no porque lo merezcamos sino por su misericordia.

El versículo 4 dice: “Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, Sin hallar ciudad en donde vivir.” (RV1960) Así andamos nosotras por el desierto del mundo y sus desilusiones que nos cansan y agotan, la soledad de tener tantas cosas por hacer y que ninguna nos satisfaga, buscando un lugar donde nos sintamos en casa. Sepamos que, en medio de nuestra soledad al clamar a Dios, recibiremos respuesta, Él nos ha hecho hijas, parte de su familia, nos ha dado un gran gozo, nos ha prometido una casa eterna donde tendremos todo lo que necesitamos. Roguemos al Señor que nos haga entender sus misericordias para que podamos compartirlas con otros.

Pensemos…

¿Ves un patrón similar en tu vida? ¿Puedes esforzarte en identificar cuando comienzas a alejarte de Dios?

Oremos…

Día a día anhelamos algo que nos satisfaga, enséñanos a satisfacernos en ti y en tus promesas. Que tu amor reflejado en tu misericordia nos mueva a adorarte y a encontrar en ti nuestro hogar.


Salmo 108: Petición de Ayuda contra el enemigo

En los últimos salmos hemos visto como el Señor libra a su pueblo aun cuando ellos no lo merecían, aun en medio de su debilidad y de su rebelión el Señor sigue siendo fiel y cumpliendo sus promesas. Al leer el salmo de hoy veo varias expresiones que hemos leído en salmos anteriores; dice el comentarista que este salmo es una combinación del 57 y el 50 y que las partes omitidas son las de tristeza. Lo que me lleva a pensar en el crecimiento que Dios nos da para poder decir ante el “enemigo”: Mi corazón está dispuesto, oh Dios; Cantaré. (v.1)

Nuestro mayor enemigo es nuestro pecado, y le puedes poner el nombre que le corresponda (envidia, lujuria, celos, contienda, mentira, egoísmo, idolatría, etc.) Nuestra lucha contra el pecado no terminará hasta que termine nuestra vida, ahora si has puesto tu confianza en la obra redentora de Jesús, en que eres llamada justa e integra por medio de su sangre y te has aferrado a esa salvación; Dios comienza a hacer cambios en tu vida para que ante la tentación puedas decir: mi corazón está listo. Listo para reconocer a Dios, recordar su obra en mi vida, cantarle, y en su fuerza resistir la tentación.

Pensemos y Actuemos…
  • Evaluemos hoy nuestra vida y nuestras luchas con el pecado, seamos honestas y clamemos a Dios por salvación
  • Busquemos la ayuda de hermanas en la fe que nos ayuden a fortalecernos.
  • Si crees que los cambios no están ocurriendo o que no son evidentes: rinde tus fuerzas al Señor, no podrás hacerlo por ti misma. (v. 12)
  • Se intencional en leer la Biblia y pasar tiempo en oración; a diario hacemos muchas cosas que no son esenciales y abandonamos aquellas que nos son urgentes como cuidar nuestra salud espiritual.
Oremos…

Señor, ayúdanos, socórrenos para que nos rindamos a ti; para que anhelemos conocerte más y recibir tus fuerzas para luchar contra nuestro pecado; no para ser reconocidas sino para que podamos ante la tentación estar dispuestas, listas para adorarte para reconocer tu obra de salvación, para darte a conocer. ¡Amén!


Salmo 109: Clamor de Venganza

Para empezar, admito que este ha sido uno de los salmos más difíciles de leer y de sacarle algo edificante. Pero gracias a Dios por los estudiosos de la Palabra que han pasado mucho más tiempo que yo en la Biblia y nos dan luz en casos como estos. Mientras leí el salmo la primera vez pensaba: ¿pero va a seguir con tal deseo de maldad? ¿A quién le estaba escribiendo David? ¿Qué pasó para que tuviera tanto rencor (y me atrevería a decir odio)? Por lo que tuve que correr al comentario y este es un resumen bien breve de lo que leí: No se conoce del trasfondo histórico especifico del salmo o de quien podría ser ese enemigo. Pero al considerar que la escritura es inspirada por Dios y que David es un tipo de Cristo (o sea que sucesos y situaciones nos apuntan a lo que ocurriría con Cristo, como vimos en el Salmo 22) podemos leer este salmo como uno profético en respecto a la traición de Judas y la muerte de Jesús.

No entraré en todos los detalles, pero lee los primeros 5 versículos con esto en mente y te harán mucho más sentido. Repasa los versículos 26 al 29 y piensa en David, pero también en Jesús. Ahora la pregunta es: ¿y qué aprendo yo de esto? Me llamaron la atención dos cosas: “pero yo oro” (v. 4) en medio de nuestro mayor sufrimiento mantengamos nuestra vida de oración activa. Segundo, “y que sepan que esta es tu mano” en medio de nuestro sufrimiento como hizo nuestro Señor Jesús que se dé a conocer la mano de nuestro Dios; la cual se manifiesta como hemos visto antes en justicia y misericordia.

Pensemos…

Evaluemos nuestra vida de oración en particular en los momentos de dificultad. ¿En medio del dolor y la tracción, anhelamos actuar o nos rendimos en oración?

Oremos…

Gracias Dios por tu gracia, pues nosotras éramos parte de esos enemigos que hicieron sufrir a Jesús y hemos sido redimidas; y porque en medio de nuestros propios sufrimientos tu eres nuestro refugio.


Salmo 110: El Señor da Autoridad al Rey

Así como vimos con el Salmo 109 este es uno que se aplica a David, pero también nos da señales de la promesa a cumplirse en Jesús. Les voy a mencionar algunas de ellas:

  1. Sentado a la diestra (Lucas 22:69; Marcos 14:62)
  2. Sacerdote de la orden de Melquisedec (Hebreos 5:7-10)
  3. Juzgar a las naciones (Apocalipsis 11:18)

Este salmo nos recuerda la naturaleza divina y el reinado eterno de Jesús. ¿Cómo afecta esto nuestra vida? Nos da la seguridad de que nuestro Dios, nuestro Salvador, es todo poderoso que no hay enemigo que se pueda resistir delante de él. La muerte y resurrección de Jesús no sólo nos dio perdón, sino también la victoria sobre las principados y potestades de maldad.

El versículo 1 nos dice: “hasta que ponga a tus enemigos por estrados de tus pies.” Ese era el recordatorio de la promesa en Génesis 3:15 “Pondré enemistad entre tú y la mujer; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el talón.” Este salmo le recordaba al pueblo de Israel la promesa de la victoria, a nosotras nos recuerda que nuestro Señor ya tiene la victoria y esta reinando. Un rey al que nos podemos acercar en confianza de que nos acepta y nos da junto a él la victoria sobre nuestro mayor enemigo, nuestra maldad, nuestro pecado.

Pensemos…

¿Cómo se impacta tu vida al saber que Dios desde el principio de la creación había pensado en ti y en la necesidad de un Rey; y que ha provisto esa necesidad en Jesús?

Oremos…

Te alabemos Señor por tu fidelidad y tu misericordia; por habernos hecho parte de tu reino y por poner sobre nosotros un Rey Justo y con toda autoridad.


A menos que se indique lo contrario citamos la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy. En ocasiones haremos referencia a un comentario por W. S. Plumer titulado Psalms publicado por The Banner of Truth Trust en 2016.
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