Un Escritorio Perfecto

Usualmente vemos fotos de escritorios tan organizados y hermosos, que los deseamos y quisiéramos tener la oportunidad de trabajar en ese lugar tan perfecto. Si no te ha pasado esto, a mi sí; y he tratado de mantener un escritorio de revista, pero solamente lo logro varias veces al año y tan solo por un par de horas. Por lo que hoy mientras trato de sentarme a ver cuál de las tareas pendientes voy a atacar primero, pensé era un buen momento de compartirles una foto de mi escritorio. Una foto sin haber guardado todo lo que me gustaría que no vieran. ¿Por qué?

Pues esta es mi realidad. Soy la mamá que juega con sus hijos y les lee cuentos mientras trabaja o que los ve pintar su escritorio remodelado. Soy la estudiante que tiene lecturas atrasadas y trabajo pendientes que completar. Soy la ama de casa con cupones que recortar. Soy la maestra de niños, con lecciones que planificar. Soy la esposa de un plantador de iglesias con cartas, promociones e informes que redactar. Soy la Mujer que tiene múltiples cosas pendientes, pero aun así prefiere escribir. Estas son algunas de las facetas que muestra una foto de mi escritorio.

Les comparto esto en vez de estar completando mis tareas, sólo porque necesito recordarme que la perfección no es igual a la felicidad. Mi escritorio es un desastre la mayoría del tiempo, pero es una pequeña muestra de los distintos roles que ejerzo día a día. No es digno de una portada de revista, pero es el lugar dónde ocurren muchas cosas importantes en mi día, en mi vida, para mi iglesia y para mi familia.

Lo más importante es que aquí es cuando más rápidamente me doy cuenta lo débil que soy, y lo mucho que necesito volverme a Dios para renovar mis fuerzas. Es aquí donde suspiro profundamente, donde lloró de preocupación, dónde grito de estrés, dónde me siento y recuerdo lo que dijo el salmista:

Al Señor he puesto continuamente delante de mí;
Porque está a mi diestra, permaneceré firme.
Por tanto, mi corazón se alegra y mi alma se regocija;
También mi carne morará segura,
Porque Tú no abandonarás mi alma en el Seol,
Ni permitirás que Tu Santo sufra corrupción.
Me darás a conocer la senda de la vida;
En Tu presencia hay plenitud de gozo;
En Tu diestra hay deleites para siempre.
Salmo 16:8-11

Esta foto no te dará ganas de trabajar en mi lugar; pero espero te lleve a ver tu lugar de trabajo; ya sea en casa, la empresa o la iglesia; como el mejor lugar para recordarte dónde debes fijar tus ojos. Nuestro gozo no proviene de la perfección ni de las apariencias, proviene de permanecer en la presencia de Dios.

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2 comentarios en “Un Escritorio Perfecto

  1. Olga Perez-Valverde dijo:

    Gracias por compartir, estoy totalmente de acuerdo.
    Nuestro desorden no es sinónimo de pereza ni el orden de perfección, he estado en todas las gamas y me he frustrado tambien. Pero doy toda la Gloria a Dios que me sostiene y me aclara lo que es verdaderamente important que aunque nade en desorden me deleite en su presencia.

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