Despierta Alma Mía: Semana 13 (Salmos 61 al 65)

Salmo 61: Confianza en la Protección de Dios

Aunque el título del salmo nos lleva a seguir reflexionando en la protección de Dios, mientras lo leía me hacía pensar en mi vida de oración. Tener la seguridad del cuidado de Dios como vimos la semana pasada debe llevarnos a orar con confianza. Confianza de que seremos escuchadas y que recibiremos respuesta. La oración debe estar presente en nuestras vidas de forma constante, sin importar nuestras circunstancias. En los tiempos difíciles clamamos por auxilio; en los tiempos de alegría exaltamos su nombre y agradecimiento.

El final del salmo me hizo pensar mucho: “cumpliendo mis votos día tras día” ¿Le has hecho una promesa a Dios en medio de tus oraciones? Yo sí, y este salmo me llevo a pensar si estoy o no cumpliendo con aquello que dije iba hacer o aquello que dije no iba a seguir haciendo. Cumplir tales promesas no afectan el perdón que ya hemos recibido de Dios, pero son evidencia de nuestro compromiso con Dios y de la importancia que le damos a nuestra conversación con él. Un ejemplo reciente, hace unas semanas atrás ore: “Señor ya no puedo más con “x”, ayúdame a dejar “y / z” Al leer este salmo me di cuenta de que aún estoy agarrada de y /z y tengo que poner manos a la obra; pues ciertamente Dios vendrá a mi socorro, pero yo debo cumplir también mi parte.

Pensemos…

¿Cómo está tu conversación con Dios? ¿Hay promesas que debes cumplir? Mientras piensas en estas preguntas y eres retada a tomar acción, recuerda que bajo Sus alas estas en el lugar más seguro.

Oremos …

Señor, ayúdanos a comprender cada día más la importancia y las implicaciones de nuestras oraciones. Que tengamos la seguridad de que nos escuchas y también de la parte que debemos cumplir, como respuesta a tu gran amor.


Salmo 62: Dios el único refugio

En esos días (aquí en Colorado Springs) que la temperatura esta fría, el sol aún está calentando y al mirar por la ventana hay un filtro blanco; creo desearíamos estar en un lugar muy similar. Un lugar acolchonado, con alguna fuente de calor, una buena frisa, algo de tomar o comer; el TV o un buen libro (¡libros por favor!). El punto de ese lugar tan cómodo y abrigado es que nada nos puede molestar, ni el frío que está afuera ni las acciones de los niños o familia, ni las tareas que tenemos pendientes. ¿Por qué te estoy haciendo soñar con esa imagen que es tan poco probable pues tienes que ir a trabajar, a tender los niños, hacer gestiones fuera del hogar, etc.?

Porque una seguridad, una paz, mayor a la que te acabas de imaginar es la que está describiendo el salmista cuando dice: Alma mía, espera en silencio solamente en Dios, Pues de El viene mi esperanza. Sólo Él es mi roca y mi salvación, Mi refugio, nunca seré sacudido. En Dios descansan mi salvación y mi gloria; La roca de mi fortaleza, mi refugio, está en Dios. Confíen en El en todo tiempo, Oh pueblo; derramen su corazón delante de Él; Dios es nuestro refugio. (Salmo 61:5-8) Ya que has anhelado ese “lugar” ten la certeza que al poner nuestra fe en Dios podemos correr a ese refugio descrito en el salmo en medio de nuestro día, en medio de nuestro lugar de trabajo, en medio de las tareas que no acaban. Elevando una oración puedes correr a Dios y recibir su descanso y su paz, sin importar donde estés. Es mi oración que el Señor nos ayude a refugiarnos en Él en todo tiempo, no tan solo cuando nos reunimos como iglesia o cuando logramos sentarnos al final del día; regocíjense mis hermanas Dios es nuestro refugio.

Pensemos…

¿Ves en Dios un refugio, un lugar de seguridad y descanso? ¿Corres a Dios y esperas en su misericordia, en la cual recibes su salvación y descanso?

Oremos …

Dios, el único refugio en el que estaremos verdaderamente seguras, abre nuestros ojos para ver que necesitamos correr a ti.


Salmo 63: El alma sedienta se satisface en Dios

Dice el salmista te buscaré con afán. El Diccionario de la Lengua Española define afán como un esfuerzo o empeño grandes. Un deseo intenso o aspiración de algo. Un apuro, aprieto o necesidad extrema. Tener prisa, diligencia o premura. ¿Has estado afanada en algún momento durante esta semana? ¿Hoy? Admito que casi a diario he estado afanada. Ahora la pregunta es: ¿qué demanda grandes esfuerzos o tal diligencia en mi vida? Limpiar la casa que volverá a ensuciarse, saldar una cuenta para obtener otra, moldear niños que seguirán siendo niños; etc.

El salmista nos exhorta a afanarnos; sí afanarnos en buscar al Señor, en adorarle, en meditar en su Palabra. A buscar al Señor con un gran esfuerzo, con necesidad, con intensidad, con prisa. Si tienes una cita y al momento de salir, no encuentras las llaves del auto o tu cartera; no dejas la búsqueda para otro momento, por el contrario, te llenas de afán y comienzas a buscar con prisa por todo lugar. ¿Te has afanado hoy por buscar al Señor? En la mayoría de nuestros días no lo hacemos así, esperamos por “el momento adecuado” cuando el salmista nos dice que ese momento es ahora. ¡Que nuestros días se llenen de afán por buscar y conocer a Dios!

Pensemos…

¿Qué cambios podemos hacer en nuestra rutina para dirigir nuestro afán a Dios? Así como cuando se nos pierde algo ¿a quién puedes reclutar para que te acompañe a buscar? ¿Con quién puedas buscar a Dios con afán?

Oremos …

Espíritu Santo muéstranos y recuérdanos a diario que solo en Dios se encuentra nuestra satisfacción y que debemos esforzarnos por saciarnos en ti, por medio de tu Palabra y del compartir con otros hermanos. Ayúdanos a buscarte con afán.


Salmo 64: Oración Pidiendo Protección Divina

Todos los días hacemos una gran cantidad de cosas y todas son para de una manera u otra con el propósito de alcanzar cierto estado de satisfacción y de felicidad. Este salmo nos lleva a reflexionar en que solamente es el justo quien tiene un gozo y una alegría completa. Junto a ese gozo viene una seguridad (un refugio) que aquellos que no han conocido y entendido el sacrificio de Jesús en la cruz por nuestros pecados no pueden disfrutar. Al no tener ese conocimiento, los injustos se enfocan en sus tramas para obtener bienes, y hacer el mal; pero no encontraran una felicidad.

Oremos para que sea El Señor nuestro gozo; que el servirle a Él sea nuestra mayor satisfacción. Pues no hay nada que podamos hacer en esta vida que nos llene más que tener una relación con Dios y vivir en esa relación a plenitud. Mientras ponemos nuestra confianza en Dios seremos guardadas (v. 1) y escondidas (v. 2) en nuestro refugio. Como vimos en la Semana 1 y en el Salmo 41; nuestra felicidad no depende de nuestras circunstancias, depende de dónde reside nuestra fe. El justo se alegrará en el Señor, y en Él se refugiará; Y todos los rectos de corazón se gloriarán. (v. 10)

Pensemos…

Si has puesto tu fe en Dios ¿estás viviendo a plenitud tu relación con él? ¿Has entendido que tu gozo y tu felicidad provienen de entender y refugiarnos en el sacrificio de Jesús en la cruz?

Oremos …

En el diario se nos hace difícil recordar que hemos sido justificadas, por medio del sacrificio de Jesús y que por medio de ese sacrificio tenemos un refugio seguro y un gozo completo. Recuérdanos, oh Dios esta verdad para que podamos disfrutar a plenitud tu perdón y vivir en tu gozo.


Salmo 65: La abundante generosidad de Dios

Al terminar un día o una semana llena de responsabilidades, tareas y dificultades ¿cómo te sientes? ¿en qué piensas? En días como estos el versículo 4: “Cuán bienaventurado es aquel que Tú escoges, y acercas a Ti, Para que more en Tus atrios. Seremos saciados con el bien de Tu casa, Tu santo templo.” Me recuerda en medio de mi cansancio que soy bienaventurada, feliz y bendecida pues Dios me ha escogido para estar cerca de él y de la familia que me ha regalado.

Detente por un momento y recuerda como fue el día, todo lo que hiciste, cada suceso; ¿puedes ver aún en lo más cotidiano como Dios te ha amado? ¿Como el Dios que hace temblar la tierra te ha acercado a él? Mientras vamos notado las maneras en que Dios nos muestra su amor y nos acerca a Él comprenderemos que nos ha dado responsabilidades, en la casa, en el trabajo, con las amistades, para servirle y así saciarnos de su bien. ¡Que tengan un hermoso fin de semana!

Pensemos…

Anota de que maneras el Señor te ha mostrado su amor esta semana y de que maneras te ha acercado a Él y agradécele a Dios su bondad.

Oremos …

Señor, en los días difíciles no es tan claro ver tu bondad o como nos has bendecido; ayúdanos a ver tu cuidado y tu grandeza aún en medio de nuestras responsabilidades diarias.


A menos que se indique lo contrario utilizamos la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy, y de referencia el comentario Psalms por W. S. Plumer publicado por The Banner of Truth Trust en 2016.

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