Despierta Alma Mía Semana 10 (Salmos 46 al 50)

Salmo 46: Dios, Nuestro Amparo y Fortaleza

Este es uno de mis salmos favoritos y por muchos años el versículo 10 ha sido mi lema de vida, “Estén quietos, y sepan que yo soy Dios. Exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra.” Tengo tres niños menores de 7 años, y en ocasiones le digo esas palabras a mis hijos: “estén quietos” Los escenarios cuando lo digo pueden variar, quizás le esté cortando las uñas o el cabello; tratando de vestirlos, o andan dando vueltas por la casa ansiosos sin saber qué hacer. De igual forma las veces que Dios me da ese mandato, los escenarios pueden variar; puede ser un desastre natural; pueden ser situaciones difíciles con la familia, compañeros de trabajo, ansiedad, preocupaciones, enfermedad, etc.

El salmista nos reafirma que, al tomar la acción de estar quietos, conoceremos quien es Dios. En ese momento en que dejamos nuestra ansiedad ante él, Dios nos dará a conocer un poco más de Él o recordaremos lo que ya hemos aprendido. “Dios es nuestro refugio y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.” Cuando me detengo recuerdo que tengo un refugio, recuerdo que Dios sigue siendo Dios sin importar lo que vean o no mis ojos. Así como mis hijos deben confiar en lo que hace mamá con las tijeras mientras corto su cabello; yo debo confiar en Dios. En esa quietud solo me queda una cosa por hacer, exaltarle.

Pensemos…

¿Cómo te recuerda Dios que debes estar quieta? ¿Qué haces para estar quieta y conocer un poco más de Dios?

Oremos …

Señor, como niños en los momentos que más debemos aquietarnos se nos hace difícil; ayúdanos a recordar que tenemos un refugio en ti y que mientras descansamos y nos aquietamos allí, te conoceremos un poco más y te exaltaremos entre las naciones.


Salmo 47: Dios, el Rey de la Tierra

Este salmo es una invitación a exaltar a Dios y reconocer su dominio sobre la tierra y las naciones. Quiero invitarte a reflexionar en lo siguiente, cuando vemos lo que ocurre en nuestros países, y vemos la maldad, la destrucción y la corrupción; se nos hace difícil ver a Dios, como el Rey de toda la Tierra. Pareciera que esto domina entre los líderes de casi todas las naciones y que no hay mucha esperanza. Pero no deja de ser cierta la palabra: “Dios reina sobre las naciones; Sentado está Dios en Su santo trono.” (v. 8)

Me pregunto: ¿Cuándo surgieron las naciones? ¿Quién estableció las naciones? Mientras leemos Génesis en adelante podemos ver que todas son obra de Dios, por medio del hombre que le obedecía o le desobedecía; pero Dios estuvo y está en control de las naciones. En la torre de babel (Génesis 11) cuando eran un solo pueblo, Dios introdujo distintos idiomas para que fuesen esparcidos y surgieran las naciones. Él no dejará de ser el Rey, no importa la maldad que puedan ver nuestros ojos; o las injusticias que podamos presenciar, recordemos que estas naciones son temporeras y que Dios nos ha escogido para formar parte de su nación, su pueblo, su familia por medio de Cristo. (1 Pedro 2:9) ¡Cantemos alabanzas a Dios, cantemos alabanzas a nuestro Rey!

Pensemos…

¿Qué características de Dios son resaltadas al ver la corrupción a nuestro alrededor?

Oremos …

Nuestro alrededor esta tan falto de esperanza Señor, necesitamos que nos recuerdes, que nos muestres que sigues estando en control de todo; que sigues siendo Rey de la Tierra.


Salmo 48: Hermosura y Gloria de Sion

Grande es el Señor… así comienza el Salmo recordándonos la grandeza de Dios y su majestad. Nos recuerda su autoridad, su fortaleza, misericordia, justicia, poder, cuidado; ¿Qué te recordó a ti este Salmo? Mientras recordamos una vez más las grandezas de Dios, recordamos también cuan pequeñas somos. Al encontrarnos con tal imponente imagen del Dios Verdadero nuestra respuesta debe ser de alabanza, de abrir nuestra boca y reconocer su grandeza.

Así como para el salmista y todos los de Judá se regocijan en la ciudad del gran Rey, nosotras hoy nos debemos regocijar en la Iglesia. En medio de la congregación debemos contemplar las obras de Dios y prepararnos para contarle a las próximas generaciones de las obras de Dios en los tiempos de la Biblia, en la Iglesia Primitiva y en cada época hasta contarles lo que ha hecho en nosotras. Hacer esto nos llenará de gozo y de esperanza; y traerá a otros al conocimiento y adoración: “Porque Este es Dios, nuestro Dios para siempre, él nos guiará hasta la muerte.”

Pensemos…

Te invito a meditar en una de las características de Dios y conscientemente alabarle durante este día por su naturaleza.

Oremos …

Señor, permítenos regocijarnos en ti, en tu Iglesia, en tus obras en medio de ella; que esto nos llene de valor para contarle a otras generaciones tus hechos y enseñarles a descansar en ti.


Salmo 49: La Insensatez de Confiar en las Riquezas

A diario nos enfrentamos con tomar decisiones relacionadas al dinero, como nos ocurre con otros temas, la Biblia nos ofrece principios para dirigir nuestras vidas de manera acorde a nuestra fe; dónde debemos encontrar un balance sano que glorifique a Dios en nuestras vidas prácticas. Hace unos meses cuando reflexionaba en este Salmo escribí este artículo: Presupuesto y Redención, te invito a leerlo.

Ciertamente esta vida no se puede vivir sin dinero, pero debemos cuidarnos de permitir que el mucho dinero o la falta del dinero quite nuestros ojos de lo más importante. Nuestra redención ya ha sido pagada en la Cruz (v. 15), que no importa lo que tengamos en esta tierra, lo más importante es la seguridad de que al final de nuestros días veremos a Dios cara a cara, ese es y será nuestro mayor tesoro.

Pensemos…

¿Qué lugar tienen las riquezas en tu vida? ¿Consideras que tu mayor riqueza es tu relación con Dios?

Oremos …

Señor, cada día las finanzas por una razón u otra se ven más comprometidas y en ocasiones no podemos evitar el preocuparnos y afanarnos. Ayúdanos a ser responsables, buenas administradoras de los bienes que nos das; sin quitar nuestros ojos de nuestro mayor tesoro, que has redimido nuestras almas.


Salmo 50: Dios Juez del Justo y del Impío

Este Salmo nos recuerda que cuando Dios habla toda la creación se estremece y escucha; ¿estamos nosotras, parte de su creación atentas a la voz de Dios que escuchamos por medio de su Palabra? No ignoremos la voz de Dios a nuestras vidas, ya sea por medio de una enseñanza o mientras a solas leemos la palabra algo capta nuestra atención y nos trae a memoria un área de nuestra vida que debe ser ajustada. No ignoremos esos llamados a seguir creciendo en santidad y acciones de gracias para nuestro Dios; pues no hay nada más que podamos hacer en nuestras vidas, ningún sacrificio sorprende a Dios, (v. 8) sino el cumplir nuestro voto de vivir para Él y para su gloria (v. 14).

Cuan hermoso es saber que nos podemos acercar en oración a Él para clamar por ayuda y Él nos suplirá de las fuerzas y la sabiduría para honrarle. Mientras el Espíritu Santo te inquieta por medio de la Palabra y la enseñanza de la misma, a cambiar o ajustar áreas de tu vida no lo dejes pasar, invoca al Señor y él te librará. (v. 15) Pues, así como Dios es justo para aquellos que claman a él, también es justo en reprender a aquellos que aborrecen su disciplina e ignorar su Palabra. (v. 17)

Pensemos…

Mientras estudiamos la Palabra o escuchamos la predicación, ¿estamos dispuestas y atentas a que áreas de nuestra vida sean confrontadas? ¿Invocamos o ignoramos a Dios?

Oremos …

Abre nuestros ojos para que reconozcamos cuando nos llamas a cambiar, que clamemos a ti y nos dispongamos a rendir nuestras vidas sin ignorar tus Palabras; muéstranos tu Salvación.


A menos que se indique lo contrario utilizamos la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy, y de referencia el comentario Psalms por W. S. Plumer publicado por The Banner of Truth Trust en 2016.
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