Despierta Alma Mía: Semana 7 (Salmos 31 al 35)

Salmo 31: Salmo de súplica y alabanza

Algo que no podemos negar en nuestra humanidad es lo quebrantables que somos. Son muchas las razones que nos pueden dejar sin fuerzas, sin ánimos y que pueden estremecer aún nuestra fe. Como hemos visto por las pasadas semana muchos de los salmos nos recuerda cuan frágiles somos. El salmista tiene la humildad de ser vulnerable y dejar ver su fragilidad y me impresiona como dice de sí mismo, como un muerto soy olvidado, soy un vaso roto, cortado soy entre otros.

Ciertamente debemos tener una buena autoestima, pero no podemos negar que en ocasiones nos hemos sentido así de quebradas o rotas. Y nos debe alentar saber que en medio de nuestra debilidad es dónde se perfecciona el poder de Dios. (2 Corintios 12:9) Hoy la invitación es a que mientras reconocemos nuestra fragilidad, reconozcamos el poder de Dios y su bondad. También a que en los momentos adecuados dejemos ver a otros nuestra fragilidad, para exhortar a otros a esperar en el poder de Dios. ¡Esfuércense, y aliéntese su corazón, todos ustedes que esperan en el Señor!

Pensemos…

¿Cómo has visto el poder de Dios engrandecerse en tu debilidad? ¿Cómo te alienta la misericordia de Dios para tu vida, en medio de los momentos difíciles?

Oremos …

Señor, ayúdanos a verte engrandecido en nuestra debilidad; para poder exhortar a otros a descansar en tu fidelidad, poder y misericordia.


Salmo 32: Bienaventuranzas del perdonado

Este salmo nos presenta unos principios importantes para nuestra salud espiritual: la confesión y el perdón. El versículo uno nos dice que es bienaventurado aquel que recibe perdón para sus pecados, aquel el cual ya no tiene una deuda por sus pecados; pues han sido pagados por Jesús en la cruz cuando tomo nuestro lugar. En los versículos 3 y 4 dice el salmista que mientras callamos nuestros pecados, cargamos aún el peso del mismo y se refleja en nuestra muerte espiritual; que hoy podríamos identificar como desánimo, depresión, altanería entre otras.

En el versículo 5 el salmista abre conscientemente su corazón (pues Dios lo conoce todo) y nombre a su pecado e iniquidad. El Señor lo lleno con su perdón y puede sentir el cuidado de Dios. Alégrense en el Señor los justos; no lo que no comenten pecado, sino aquellos que abren su boca para confesarlos y reciben la justificación por medio de la obra redentora de Jesús.

Nota: Lo más importante es confesar nuestros pecados a Dios, pues Él es el único que ofrece perdón. Pero en ocasiones necesitamos confesarnos también con otras hermanas maduras y sabias, que sepamos que siguiendo el ejemplo de Dios nos recibirán con gracia y que nos ayudarán a continuar batallando contra de nuestro pecado. Esta última confesión no trae perdón, pero si lo hacemos con la persona correcta nos puede ser de gran bendición para nuestro crecimiento espiritual.
Pensemos…

¿Has estado ocultando algún pecado y ya puedes identificar las consecuencias en tu vida? ¿Sientes que no puedes luchar sola contra tu pecado? ¿Tienes una mujer madura en tu familia espiritual que te pueda ayudar en este proceso?

Oremos …

Señor, reconocemos que nuestro perdón proviene de la obra de Jesús en la cruz y que necesito de tu poder en mi vida para arrepentirme y luchar. Pon en mi vida hermanas que me ayuden a luchar y que yo pueda ser de ayuda a otras a crecer en ti.


Salmo 33: Alabanza al Creador y Preservador

Que imagen tan impresionante nos pinta el salmista con su descripción de Dios. Nos recuerda la justica, la misericordia y fidelidad de Dios. Nos hace pensar en la maravillosa creación y en el poder de la palabra de Dios. Lee el salmo detenidamente para que puedas notar todas las características que nos menciona de Dios. Ahora regocíjate en los últimos versículos que nos aseguran que es ese mismo maravilloso y asombroso Dios, el que cuida nosotras y nos mira con misericordia.

Mientras más crece nuestro conocimiento de Dios y más somos asombradas por su majestad; de igual forma debemos reconocer cuan pequeñas y frágiles son nuestras vidas, aun así, sus ojos están sobre nosotras que esperamos en Él. Al esperar en su misericordia nuestras bocas deben ser llenas de adoración y gratitud; por la seguridad de que nos conservará con vida (v. 19) en medio de las dificultades que podamos enfrentar.

Pensemos…

¿Cuánto ha cambiado la imagen que tenías de Dios desde que comenzaste a leer los Salmos? ¿Cómo ha cambiado la imagen que tenías de ti misma?

Oremos …

Al establecer las diferencias entre nosotras y Dios, agradezcamos su cuidado y misericordia y pidámosle que nos ayude a apreciar aún más su amor por nosotras.


Salmo 34: El Señor, proveedor y salvador

¡Engrandezcan al Señor conmigo! Que grandioso es saber que, al clamar a Dios Él nos responderá; que quitará nuestros temores y angustias; que nos llenará de su luz; nos rescatará. Sin importar cuanto tiempo o en qué condiciones se ha dado tu relación con Dios, somos bendecidas de tener refugio en Él. El salmista nos invita diciendo: “Prueben y vean que el Señor es bueno.” Cada día debemos probar y comprobar la bondad y misericordia de Dios en nuestras vidas.

Mientras reconocemos su bondad, debemos enseñar a nuestros hijos y a los que tenemos a nuestro alrededor a hacer lo mismo. Enseñarles a descansar en Dios, a refugiarse en Él, a esperar en su voluntad. ¿Cómo enseñamos a otros? Por medio de nuestras vidas, que deben ser una respuesta de agradecimiento y como dice en los versículos 13 y 14 procurando hablar la verdad, haciendo el bien y buscando la paz. Así exaltaremos el nombre de Dios.

Pensemos…

¿Estamos conscientes en nuestro día a día de las bondades de Dios? ¿Procuras enseñarles a otros en tu familia y amistades cercanas a reconocer la bondad de Dios?

Oremos …

Señor, en muchas ocasiones los afanes diarios nublan tu bondad en nuestras vidas, ayúdanos a verte obrando en nuestras vidas; y que nuestra respuesta sea de ejemplo a otros para que puedan ver también tu bondad y engrandecer tu nombre.


Salmo 35: Oración de un justo perseguido

¿Cómo describirías la actitud de David en este Salmo? Enojado, cansado, frustrado, desesperado… se piensa que este salmo fue escrito durante alguna de las tantas ocasiones en las que David fue perseguido o con amenaza de ser atacado. Claramente vemos la angustia y el deseo de venganza de David; e incluso hace fuertes reclamos a Dios como: “¿Hasta cuándo, ¿Señor, estarás mirando?” (v.17) Al mismo tiempo vemos como se detiene a alabar el nombre de Dios y darle honra, descansando una vez más el poder de Dios.

Cuando la injusticia toca nuestra vida y tenemos oportunidades de cobrar el mal que nos han hecho, ¿descansamos en Dios o tomamos la justicia en nuestras manos? Este salmo nos exhorta a exponer nuestro corazón sinceramente delante de Dios y descansar en Él. A veces podemos pensar que debemos hacer nosotras mismas la justicia, pensando que nos dará paz en medio de la situación; más esa paz no será completa. ¡Qué el Señor nos ayude a descansar en Él en medio de nuestros momentos más oscuros!

Pensemos…

¿Acostumbramos a exponer nuestras situaciones delante de Dios, con la confianza de que nos escucha y que responderá?

Oremos …

Señor, cuando la injusticia llegue a nuestras vidas necesitamos de tu Espíritu para poder descansar en ti; haznos crecer en nuestra fe para que dependamos de ti aún en nuestros momentos más oscuros.

A menos que se indique lo contrario utilizamos la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy, y de referencia el comentario Psalms por W. S. Plumer publicado por The Banner of Truth Trust en 2016.
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