Despierta Alma Mía: Semana 5 (Salmos 21 al 25)

Salmo 21: Alabanza por la Liberación

Comenzamos esta semana con otro cántico de alabanza y regocijo en los resultados obtenidos cuando ponemos toda nuestra confianza en Dios. Esa confianza del rey es reiterada en varios de los versículos aún en medio de una situación de guerra o conflictos con enemigos. El rey descansa en que al pedir (v. 2) de acuerdo con la voluntad de Dios, él nos saldrá al encuentro con bendiciones de bien. (v. 3) Al repasar esas bendiciones termina el salmista diciendo: “Engrandécete, oh Señor, en Tu poder.”

Un nuevo día, una nueva semana, con nuevos afanes, situaciones, etc. Pero recibimos una nueva exhortación confía en que Dios sale a tu encuentro con bendiciones. Sé que es difícil ver el bien futuro cuando la neblina de los problemas esta sobre nuestra cabeza; más debemos esforzarnos en creer en el Poder de Dios y su fuerza. Cada noche, cada mañana reconoce que Él sale delante de ti y mantente detrás de Él, no busques otro camino que no sea por el cual él te dirige. Si sientes que no lo puedes ver delante de ti, dile: “Engrandécete, oh Señor, hazte visible para que no deje de seguirte.”

Pensemos…

¿Puedes recordar ocasiones en las que le Señor te ha salido al encuentro con bendiciones de bien? ¿Te regocijas en el mayor bien que hemos recibido, la salvación?

Oremos …

Señor, engrandécete en nuestro diario vivir para que seamos guiadas por ti y sin importar nuestras circunstancias nos regocijemos en tu salvación.


Salmo 22: Grito de Angustia y Canto de Alabanza

Vimos en el Salmo 21 como la salvación de Dios para nosotros, es causa de gran regocijo; y nos debe llenar aún más de gozo cuando podemos ver a través de la historia del pueblo de Israel, destellos de la promesa de redención hecha por Dios Padre, cumplida en Dios el Hijo y como el Espíritu Santo abre nuestros ojos para que veamos estos destellos. En esta ocasión vemos nuevamente a David dando gritos por la persecución que sufre, mientras sigue alabando el nombre de Dios. (¡Qué mucho me falta por aprender!) Mientras da gritos de angustia como dice el título y alaba al Señor, podemos ver destellos de nuestro Salvador Jesucristo. He aquí algunos de los que más llamaron mi atención:

  • Versículo 1: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?; Jesús utilizo esas mismas palabras estando en la cruz del calvario. (Mateo 27:46)
  • Versículos 7-8: las gentes se burlaban de David como se burlaron los soldados de Jesús (Mateo 27:29;43)
  • Versículos 17-18: echaron suertes sobre sus vestidos, o sea que los sortearon; igualmente hicieron con los vestidos de Jesús (Mateo 27:35)

Es hermoso saber que desde antes de la creación Dios tenía y tiene todo bajo control. En el versículo 31 estamos tu y yo: ¡a un pueblo por nacer, anunciarán que Él ha hecho esto! El Señor ha ejecutado su plan para salvarnos, por eso aún antes de nacer ha sido nuestro Dios.

Pensemos…

¿Cómo afecta tu vida hoy, el saber que Dios tenía un plan para salvarte desde la eternidad?

Oremos …

Nuestro Dios, danos entendimiento para atesorar aún más la obra de Jesús en la cruz, para salvarnos y que podamos anunciarles a otros tu justicia.


Salmo 23: El Señor es mi pastor

Este es uno de los salmos más conocidos y quizás una de las porciones bíblicas que más personas conocen de memoria; y diría que uno de los más utilizados en múltiples circunstancias. Sin importar si te lo conoces de memoria o si es tu primera vez leyendo este salmo, descubramos o redescubramos la esperanza que emana de las palabras del Salmista. Esa primera expresión: “El Señor es mi pastor, nada me faltará.” Nos recuerda que nuestra relación con Dios es personal y que mientras hagamos de Dios nuestro fin último, estaremos satisfechos. Satisfechos en la manera en que Él cuida de nosotros, de cómo nos provee pastos verdes, aguas, aliento; y sobre todo con restauración de nuestra alma, bien y misericordia.

De una manera u otra cada una de nosotras trabaja para lograr alcanzar en esta tierra aquellas cosas que nos darán paz y felicidad. Sea una profesión, un negocio propio, una familia, un ministerio, una casa de revista, una belleza externa, un crecimiento espiritual; todas anhelamos cumplir unas metas, este salmo nos recuerda que nuestra primera meta debe ser morar con Él por la eternidad. Y esto no lo lograremos por nuestras sino por la misericordia de Dios que restaura nuestra alma y nos guía a caminar en justicia. (v. 3)

Pensemos…

¿Es mi meta principal vivir con Dios por la eternidad? ¿Disfrutamos del cuidado de Dios y de su provisión?

Oremos …

Señor, despierta nuestra alma a la verdad de que cuidas de nosotras; en nuestras necesidades inmediatas y en nuestra necesidad mayor en la eternidad.


Salmo 24: Entrada del Rey de Gloria

Mientras leemos este salmo no debemos olvidar que, para David, ese Rey mayor, el Rey de Gloria que describe en los versículos del 7 al 10, es aun solamente una promesa. Mientras para nosotras hoy es una promesa cumplida y nos es permitido vivir bajo su reinado por la misericordia de Dios. El salmista pinta para nosotras una imagen de la grandeza de este rey y de una entrada espectacular.

En la Entrada Triunfal que vemos en los evangelios vemos una multitud que reconoce al Señor Jesús y gritan Hosanna. Según el comentarista esta entrada que describe el salmista se refiere a la entrada de Jesús a los cielos, luego de haber resucitado. Recordándonos la obra redentora de Jesús y su promesa de que regresará por nosotros. Procuremos tener un corazón puro y manos limpias; busquemos su rostro, refugiémonos en la justicia que nos ofrece Jesús para que en ese momento que las puertas de los cielos vuelvan a abrirse, podamos estallar en gozo y no en lamento, en la entrada del Rey de Gloria.

Pensemos…

¿Vivimos a la expectativa de la próxima entrada del Rey de Gloria?

Oremos …

Ayúdanos Señor en el reto diario de mantener nuestro corazón puro y nuestras manos limpias, como respuesta a tu Salvación.


Salmo 25: Oración pidiendo amparo, guía y protección

Durante esta semana hemos visto desde diferentes ángulos la salvación del Señor. En la oración de hoy es evidente el clamor del salmista por el cuidado y la dirección de Dios. Sigamos el modelo del salmista y oremos al Dios de nuestra salvación:

  1. Pidiendo dirección para todos nuestros caminos y decisiones.
  2. Descansemos en el regalo de la Salvación, sin olvidarnos que la hemos recibido por su Gracia.
  3. Mostremos arrepentimiento por nuestros pecados.
  4. En medio de nuestros problemas, mantengamos nuestros ojos en Dios.
Pensemos…

Tenemos una salvación que no merecemos, tenemos perdón de nuestros pecados por medio de la obra de Jesús en la cruz; y con la salvación recibimos bendiciones de bien, dirección, provisión y cuidado. ¿Refleja nuestra vida diaria todo lo que hemos recibido al ser salvadas de una eternidad sin Dios?

A menos que se indique lo contrario utilizamos la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy, y de referencia el comentario Psalms por W. S. Plumer publicado por The Banner of Truth Trust en 2016.
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