Despierta Alma Mía: Semana 3 (Salmos 11 al 15)

Salmo 11: El Señor, Refugio y Defensa

En este tiempo en que nuestra cultura defiende tanto la “tolerancia” por medio de oprimir las creencias de los demás este salmo nos anima a mantenernos firmes en nuestros fundamentos. Los principios que encontramos en la palabra de Dios son en muchas ocasiones ignorados e incluso por aquellos que afirman creer en Dios. Podemos ser atacados y heridos por mantenernos firmes en vivir honrando a Dios. Hasta el punto que nos puedan decir: “¿qué puede hacer el justo?” o “huye como ave al monte.”

Pero el salmista nos da la respuesta en el versículo 1: En el Señor me refugio.  No debemos huir, debemos mantenernos firmes refugiados en el Señor; viviendo lo más rectamente posible para honrar a Dios. Pues no debemos olvidar que el Señor es justo y juzgará al impío y a los rectos. Podremos enfrentar dificultades desde el momento en que nos proponemos cambiar nuestro estilo de vida para honrar a Dios, pero tendremos la mejor recompensa, ver su rostro.

Pensemos…

¿Has notado dificultades cuando te propones vivir de acuerdo a los principios de Dios? ¿Cómo enfrentas esas dificultades? ¿Huyes o te refugias en el Señor?

Oremos …

Para que el Señor nos ayude mantenernos firmes antes los ataques de nuestra cultura de alejarnos de los principios establecidos en su palabra.


Salmo 12: Dios, Protector del Justo

David se asombra de la facilidad con que los seres humanos caemos y nos desenvolvemos siendo hipócritas, falsos, aduladores. Tanto así que confían en el poder de sus palabras, como si fuesen la máxima autoridad. Que se sienten señores de todo y sin peligros que no puedan resolver. Al pensar en esto debemos reconocer varias cosas: primero, que en ocasiones nosotras también hemos recurrido a estas prácticas para lograr algo que deseábamos. Segundo, que cuando vemos esto con tanta frecuencia a nuestro alrededor debemos clamar como el salmista: Salva, Señor, porque el piadoso deja de ser; Porque los fieles desaparecen de entre los hijos de los hombres.

Tercero, nos hace reflexionar en cuál es nuestra máxima autoridad; no le quitemos el lugar que le corresponde a la Palabra del Señor. Podemos recibir esperanza una vez más por medio del salmo; pero mientras recibimos esa esperanza quiero que aceptemos el reto de permanecer fieles al Señor, de vivir en piedad en medio de las dificultades en este mundo. ¡Nuestra cultura nos arrastra a ignorar las palabras de Dios, pero si hemos recibido su gracia aferrémonos a la piedad!

Pensemos…

¿Qué lugar tiene la Palabra de Dios en mi vida? ¿Suelo esconder mi fidelidad ante otros por temor a lo que pensaran de mí?

Oremos…

Para que el Señor nos ayude a crecer en la piedad, que nos mantengamos fieles y para que su Palabra pura se convierta en nuestra máxima autoridad.


Salmo 13: Plegaria de un Afligido

¿Has sentido alguna vez que la prueba o situación difícil que estás pasando no parece terminar? Así se sentía David al momento de escribir este salmo en medio de la aflicción probablemente de la rebelión de Absalón. Imagina su frustración en medio de su dolor, recordando las promesas que Dios le había hecho. Y en este momento se siente que está a punto de desfallecer. Sin embargo, termina recordándose a sí mismo que su gozo debe provenir de la Salvación que Él Señor le ha provisto, que aún en medio de la dificultad ha sido lleno de bondades.

Quizás tu dificultad ya termino o aún estas en medio de ella; pero sin importar cuál sea nuestra circunstancia particular recordémosle lo mismo a nuestro corazón. No importa la circunstancia más oscura que podamos enfrentar en este mundo, nuestro mayor problema ya fue resuelto; Él Señor nos ha provisto su Salvación por medio de la obra de Jesús en la cruz y su resurrección. ¡Regocijémonos y Cantemos!

Pensemos…

¿Puedes ver y entender que tu mayor problema ha sido resuelto? ¿Puedes regocijarte en la salvación del Señor?

Oremos …

Para que podamos descansar en el Señor, en su salvación y su misericordia.


Salmo 14: El hombre Necio y Malvado

Este Salmo escrito hace tantos años, es una gran descripción de los tiempos en los que estamos viviendo. En los cuales la corrupción está en todas partes, tiempos en los que los que creemos en el Señor parecemos ser cada vez menos. Cuando vemos a nuestros compañeros de trabajos, nuestras familiares que se vuelven a sus fuerzas, sus conocimientos o ideas y dicen “no hay Dios.” El Salmista clama con desesperación, pero al mismo tiempo con esperanza y dice: ¡Oh, si de Sion saliera la salvación de Israel!

Sí él solamente con la esperanza de salvación no deja de confiar en Dios como su refugio; cuanto más debemos confiar nosotras que sabemos que es una realidad que la Salvación fue enviada no tan solo a Israel, sino a todas nosotras. “Se regocijará Jacob y se alegrará Israel”, me regocijo yo y tú también. Que mientras muchos a nuestro alrededor se rían de nuestra decisión de refugiarnos en el Señor, nuestra alegría aún en medio de las dificultades sea de testimonio del cuidado de Dios.

Pensemos…

En momentos que vemos nuestras creencias siendo atacadas, podamos regocijarnos en la verdad de nuestra salvación y en la esperanza de la vida eterna.

Oremos…

Para que el Señor nos haga crecer en el gozo de su salvación, más aún en medio de los tiempos en que contradicen nuestra fe.


Salmo 15: El Ciudadano de Sion

Recordemos que, para este tiempo, no había templos donde la iglesia se reuniera, solo el tabernáculo donde se guardaba el arca del pacto que simbolizaba la presencia de Dios. Solamente los sacerdotes en ocasiones particulares podrían entrar allí. Y necesitaban ser purificados para no morir mientras cumplían sus labores. El Salmista se pregunta quién podrá vivir allí; pero más que en el lugar la pregunta es quien podrá vivir en la presencia de Dios. Hoy día tenemos la oportunidad de entrar a un templo sin peligro de muerte, pero no todos tendremos la oportunidad de habitar en su presencia eterna en los cielos y en este Salmo vemos algunos principios que nos ayudarán a mantener la integridad en nuestras vidas, para que a la hora de la verdad podamos habitar en su presencia.

Podríamos entrar en los detalles de cada una de las características que menciona el salmista, pero solo vamos a mencionarlos: justos, honestos, sinceros, que no hace el mal, que no escucha chismes, que no se agrada de la maldad, que guarda y sirve a los que sirven a Dios, el que mantiene su palabra, aunque no le sea lo más provechoso, que usa bien su dinero. Termina diciendo el que hace estas cosas no resbalará, no le quitará el primer lugar a Dios.

Pensemos…

¿Cuál de estas características es tu fuerte? ¿Cuál(es) áreas tienes que trabajar? ¿Qué te limita a trabajar esa área?

Oremos …

Pidámosle al Señor que nos ayude a dejarlo a él en el primer lugar y a mantener estos principios en tu vida.

A menos que se indique lo contrario utilizamos la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy, y de referencia el comentario Psalms por W. S. Plumer publicado por The Banner of Truth Trust en 2016.
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2 comentarios en “Despierta Alma Mía: Semana 3 (Salmos 11 al 15)

  1. Alma E Valcarcel dijo:

    Considero que estos estudios son de mucha ayuda a nuestra vida espiritual,como relacionarnos mas con la palabra y como perder el temor a as dificultades de la vida .Cuando ponemos toda nuestra confianza en Dios y nos educamos con la palabra ,la oracion y acostumbramos a congregarnos en un templo,sabemos que creceremos espiritualmente y sabremos relacionarnos con personas que estan buscando de Dios

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