Todos los días son vacaciones

todos los días son vacaciones.pngLuego de unos meses bien ocupados, aprovechamos esta semana que los chicos estuvieron libres de la escuela para tomar unos días de vacaciones. Faltando dos meses para el primer año en el proceso de comenzar una comunidad bíblica se podrán imaginar lo ocupada que está la mente de mi esposo; bromeaba con él que lo raptaría para obligarlo a descansar por unos días. Mientras íbamos de camino a nuestro destino comenzamos a pensar en todas las cosas que podíamos hacer. Cada noche revisábamos las guías en el hotel para decidir de qué manera sacar el mayor provecho de nuestros tiempo libre.

Todos disfrutamos mucho el tiempo en familia y la oportunidad de descubrir una nueva ciudad. La última noche rendida de sueño no pude evitar pensar que en sólo unas horas todo volvería a la “normalidad.” Recibir llamadas, contestar correos electrónicos, visitar personas, cocinar, lavar ropa… Sin pensarlo suspiré deseando no tener que regresar, aún quedaban lugares por visitar y comida que probar. Mientras me disponía a orar para que Dios nos sostuviera al regresar a la cotidianidad, el Señor interrumpió mi pensar con “Todos los días son vacaciones.” Se me espantó el sueño y mi oración cambió: “Ayúdame Dios a aprovechar cada día de mis vacaciones en esta tierra antes de que sea tiempo de volver a Casa.” Déjenme explicarles lo que quiero decir.

En la mañana lista para regresar a Colorado Springs reflexionaba aún en nuestra necesidad de enfocarnos en que como Cristianos estamos de vacaciones en la Tierra y debemos aprovechar cada día para hacer lo más posible. Así como las guías en los hoteles nos dan ideas acerca de que haer, la Biblia nos enseña todo lo que tenemos disponible por hacer en nuestras vacaciones:

  • Id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado (Mateo 28:19-20)
  • Predicad el evangelio a toda criatura (Marcos 16:15)
  • Que os améis unos a otros (Juan 15:17)
  • Y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. (Hechos 1:8)
  • Que ames a Jehová tú Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos. (Deuteronomio 30:11)

Y estos son sólo algunas de las cosas en las que debemos ocupar nuestros días en la tierra. En muchas ocasiones dejamos que tantas otras tareas nos ocupen, que se nos olvida que un día sin esperarlo regresaremos a nuestra Casa Celestial y no habrá tiempo de hacer más. Allí haremos aquello para lo que fuimos creados proclamar: “Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.” (Apocalipsis 5:13)

Hoy que celebramos la Resurrección de nuestro Señor Jesús, reenfoquemos nuestras prioridades y nuestro propósito al recordar sus palabras: “Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.” (Juan 20:1) Aprovechemos nuestras vacaciones para ser testigos del Cordero Inmolado que venció la muerte, con la expectativa de qué Él regresará por nosotros para llevarnos a Casa, de regreso a nuestra normalidad.

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