El Ejemplo de Pablo (1 Tesalonicenses 2:1-12)
En 1 Tesalonicenses 2, leemos lo que podríamos considerar como un monólogo muy centrado en el ejemplo de Pablo. El cual, fuera de su contexto, podría ser así, pero al mirar lo que hemos leído y estudiado en las lecciones anteriores, confirmamos que nada más lejos de eso es este capítulo.
En sus palabras, más que llamar la atención a sus acciones, el ejemplo de Pablo nos muestra tres principios que guiaban su vida y también las de los tesalonicenses.
- Descansar en que la Salvación es del Señor
- Enfrentar la persecución con valentía
- Proclamar el evangelio con temor
Esta lección es un poco diferente, pues vas a necesitar tu Biblia abierta para volver a leer una y otra vez y notar los detalles que te estaré mencionando.
Una de las razones por las que me gusta enseñar la Biblia es por tener la oportunidad de también enseñar a cómo estudiarla. Cuando encuentro pasajes donde puedo hacer las dos cosas, no pierdo la oportunidad. Así que veamos una de esas estrategias de estudio.
Repeticiones y patrones del lenguaje
Siempre digo que cuando vemos una repetición de palabras, es momento de poner el freno en nuestro estudio y prestar atención a esas repeticiones.
En ocasiones vamos a profundizar en el significado de la palabra misma, como lo es el caso de la palabra vanidad en el libro de Eclesiastés.
En otras ocasiones, la repetición nos va a llevar a notar patrones en el lenguaje y esto nos ayuda a entender mejor lo que leemos. Al leer 1 Tesalonicenses 2:3-12, notamos muchas palabras que indican negativos: no, nunca, ni, tampoco; seguido veremos expresiones en positivos.
El ejemplo de Pablo (1 Tesalonicenses 2:3-12)
Veremos más adelante por qué Pablo da tantos detalles de su comportamiento, pero antes, prestemos atención al patrón del lenguaje en estas dos secciones.
Miremos los negativos en 1 Tesalonicenses 2:3-6
Te invito a que hagas el ejercicio por tu cuenta de identificar los negativos e identificar qué fue lo que Pablo, Sillas y Timoteo no hicieron. Te comparto mis resultados:
Pues nuestra exhortación no procede de error ni de impureza ni es con engaño, sino que así como hemos sido aprobados por Dios para que se nos confiara el evangelio, así hablamos, no como agradando a los hombres, sino a Dios que examina nuestros corazones. Porque como saben, nunca fuimos a ustedes con palabras lisonjeras, ni con pretexto para sacar provecho. Dios es testigo. Tampoco buscamos gloria de los hombres, ni de ustedes ni de otros, aunque como apóstoles de Cristo hubiéramos podido imponer nuestra autoridad.
Ellos proclamaron la Palabra de Dios sin error, impureza ni engaño. Hacían todo esto buscando agradar a Dios y no a ningún hombre. Cuidándose de no sacar ventaja de la posición y autoridad que tenían sobre la iglesia.
Este es un buen comienzo para evaluar nuestro corazón cuando estamos sirviendo. ¿Estos negativos son notables en nuestra vida?
Miremos los negativos en 1 Tesalonicenses 2:7-12
Ahora prestemos atención a lo que sí hicieron ellos entre los tesalonicenses. Te recuerdo otra vez, aunque pudiera parecer que Pabla está siendo orgulloso o que está alardeando de su comportamiento, esa no es la motivación de estas palabras.
Más bien demostramos ser benignos entre ustedes, como una madre que cría con ternura a sus propios hijos. Teniendo así un gran afecto por ustedes, nos hemos complacido en impartirles no solo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas, pues llegaron a ser muy amados para nosotros. Porque recuerdan, hermanos, nuestros trabajos y fatigas, cómo, trabajando de día y de noche para no ser carga a ninguno de ustedes, les proclamamos el evangelio de Dios.
Ustedes son testigos, y también Dios, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con ustedes los creyentes. Saben además de qué manera los exhortábamos, alentábamos e implorábamos a cada uno de ustedes, como un padre lo haría con sus propios hijos, para que anduvieran como es digno del Dios que los ha llamado a Su reino y a Su gloria.
En estas palabras vemos un tierno cuidado y amor por la iglesia, comparado con el amor de los padres, que cuida, nutre, pero también dirige y corrige.
¿Por qué Pablo dice todo esto?
El conocimiento del evangelio lleva a Pablo a intencionalmente vivir de una manera que le permita guiar a otros a ser imitadores de él, como él está buscando imitar a Cristo. (1 Corintios 11:1) Para que los tesalonicenses también puedan ser de ejemplo a otros.
Sabiendo la historia de Pablo antes de encontrarse con el Señor, que era, según sus propias palabras, un perseguidor, agresor, blasfemo, justo según su conocimiento de la ley. (Filipenses 3:6; 1 Timoteo 1:13)
Leemos ahora a este hombre describiendo cómo la misericordia de Dios lo ha cambiado y que su esfuerzo en no hacer (los negativos) y en hacer (los positivos) es porque es necesario andar “como es digno del Dios que los ha llamado a Su reino y a Su gloria.” (2:12)
Andando como es digno del que nos ha llamado
La exhortación a los tesalonicenses y a nosotras es que, al llamarnos cristianas o al ser miembros de una iglesia, las expectativas de nuestra vida son mucho más altas de lo que pensamos. Pues esto es un reflejo de que pertenecemos al reino de Dios, el que Pedro describió así:
Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable. Ustedes en otro tiempo no eran pueblo, pero ahora son el pueblo de Dios; no habían recibido misericordia, pero ahora han recibido misericordia.
1 Pedro 2:9-10
Ahora nuestro anhelo no debe ser vivir para nosotras mismas, ni para nuestro provecho, sino vivir para la gloria de Dios. Ese es el ejemplo de Pablo que vemos en este capítulo y que es su oración por las iglesias en sus cartas.
Por esta razón, también nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos cesado de orar por ustedes, pidiendo que sean llenos del conocimiento de Su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual, para que anden como es digno del Señor, haciendo en todo, lo que le agrada, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios. Rogamos que ustedes sean fortalecidos con todo poder según la potencia de Su gloria, para obtener toda perseverancia y paciencia, con gozo
Colosenses 1:9-11
Yo, pues, prisionero del Señor, les ruego que ustedes vivan de una manera digna de la vocación con que han sido llamados. Que vivan con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose unos a otros en amor, esforzándose por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
Efesios 4:1-3
Miremos cómo andamos
Podríamos hacer una serie completa de estudios sobre lo que significa el vivir de una manera digna, pero lo que espero es que, al leer sobre el ejemplo de Pablo y su exhortación a que vivamos de la misma manera, tomemos un tiempo para mirar cómo andamos.
Si has sido llamada a vivir en la luz, debemos andar de manera digna, no para nuestro bien o por nuestra reputación, sino para honrar al que nos llamó. Para tener una vida tranquila, necesitamos cambiar el deseo de que todo lo que hagamos nos sea de bienestar personal; debemos anhelar vivir en integridad, proclamando el evangelio, glorificando a Dios con nuestros actos.
Cuando esta es nuestra prioridad, podremos tener gozo aun en medio de la persecución, lo que veremos más en detalle en la próxima lección.
Lecciones del Estudio de 1 Tesalonicenses
- Una vida tranquila: Introducción a 1 Tesalonicenses
- El testimonio de los tesalonicenses (1 Tesalonicenses 1:4-10)
- El Ejemplo de Pablo (1 Tesalonicenses 2:1-12)
- La persecución y el gozo (1 Tesalonicenses 2:13-20)
- Firmes en el Señor (1 Tesalonicenses 3)
- La Inmoralidad Sexual (1 Tesalonicenses 4:2–8)
- Vivir para la Gloria de Dios (1 Tesalonicenses 4:9-12)
- Firmes en la Esperanza (1 Tesalonicenses 4:13-18)
- Una Vida Tranquila en la luz (1 Tesalonicenses 5)



